Síndrome de ovario poliquístico: un desorden complejo

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Pie de foto de la imagen: En esta ecografía se aprecian los microquistes del SOP en la típica forma de, lo que los ginecólogos alemanes denominan, “collar de perlas”. (foto: Med. Gyn. Dr. Frank, München)

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) fue descrito por primera vez en 1935 por Stein & Leventhal, y definido en 1990, en el consenso del National Institutes of Health (NIH) de los Estados Unidos.

El SOP es un problema de salud frecuente que afecta a mujeres en edad fértil. Tanto las mujeres como los hombres producen hormonas sexuales, en el caso de las mujeres, las hormonas regulan el ciclo menstrual y la ovulación. El ovario produce estrógeno y progesterona, y también andrógeno, conocida como la “hormona masculina”

En el síndrome de ovario poliquístico, los ovarios producen andrógenos en cantidades elevadas, por lo que se define a este síndrome como un estado hiperandrogenico que interfiere en el desarrollo y liberación del ovulo. En ocasiones, se forman quistes, que son bolsas llenas de liquito que pueden crecer a grandes tamaños, por ende las mujeres con este síndrome no ovulan ni liberan un óvulo cada mes, es usual que tengan periodos irregulares o que no les llegue la menstruación, ocasionando alteraciones de la fertilidad.

El síndrome de ovario poliquístico tiene una alta prevalencia, afectando entre un 6% en mujeres en edad fértil y en un 21% en poblaciones con mayores factores de riesgo, lo que lo convierte en la forma más común de infertilidad anovulatoria.

Etiopatogenia

En la aparición del SOP existen componentes sobre los que no podemos influir, como son las afecciones genéticas; y otros aspectos que sí pueden ser modificables como son los hábitos de vida; la dieta y el ejercicio físico. Dentro de la parte genética, se ha visto que múltiples genes están involucrados en la etiología del SOP; genes relacionados con la acción de las hormonas esteroideas, genes que regulan la acción de la secreción de insulina o el metabolismo del tejido adiposo. También se han descrito múltiples polimorfismos que influyen en las alteraciones hormonales y en la clínica de las pacientes con SOP. Por lo que, dependiendo de la alteración genética, el SOP se presenta con diferentes manifestaciones.

La resistencia a la insulina (IR) e hiperinsulinemia compensatoria está presente en un 50-70% de las mujeres con SOP cumpliendo un rol importante en su patogenia, ya que el aumento de los andrógenos libres se produce al estimular la secreción de andrógenos por las células de la teca ovárica e inhibir la producción hepática de globulina fijadora de hormonas sexuales. La resistencia a la insulina puede existir en ausencia de obesidad, favorecida por la distribución centrípeta de la grasa. Otra característica del SOP es su estrecha asociación con el síndrome metabólico presente hasta en un 60% de los casos

Diagnóstico

El diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico requiere la confirmación de dos de los tres criterios mayores: hiperandrogenismo, trastornos menstruales y poliquistosis ovárica.

El hiperandrogenismo se puede manifestar como hirsutismo, que es el  crecimiento de vello terminal de forma excesiva y con patrón masculino: labio superior, mentón, región anterior del tórax, región dorsal superior del tórax, región dorsal inferior del tórax, abdomen superior, abdomen inferior, brazos, antebrazos, cadera y piernas, además de acné y alopecia androgénica. Además el desequilibrio hormonal puede desencadenar otras patologías, como es diabetes, colesterol alto y muchas de las veces las mujeres aumentan de peso, provocando obesidad o dificultad para mantener un peso normal, especialmente cuando este peso de más se concentra alrededor de la cintura.

Las alteraciones menstruales o disfunción ovárica se pueden manifestar como oligomenorrea, es decir menos de nueve períodos menstruales por año, amenorrea o anovulación, pero se ha demostrado que aproximadamente 20 % de mujeres portadoras de síndrome de ovario poliquístico tiene ciclos menstruales normales con ovulación regular.

Los ovarios poliquísticos se diagnostican por engrosamiento del estroma ovárico con ocho o más quistes subcapsulares de 10 mm o menos de diámetro por ultrasonido transvaginal o en su defecto abdominal en mujeres que no tengan una vida sexual activa.

Tratamiento

Las opciones terapéuticas deben tener como objetivo no sólo revertir los síntomas y signos derivados del exceso de andrógenos, sino también normalizar los marcadores de riesgo de las comorbilidades, con el fin de retrasar o evitar su desarrollo.

El tratamiento farmacológico clásicamente recomendado son los anticonceptivos orales (ACOs), constituidos por diferentes asociaciones de estroprogestágenos. Los ACOs reducen la secreción ovárica de andrógenos, y elevan de manera significativa las concentraciones de la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG), determinando ciclos “regulares” anovulatorios.

De igual manera, la dieta equilibrada y el ejercicio físico son pilares fundamentales del tratamiento. Se ha demostrado que en mujeres obesas con SOP, la pérdida de peso asociada a pérdida de grasa abdominal restaura la ovulación.

En pacientes que a pesar del tratamiento farmacológico y los cambios de estilo de vida, persisten con los quistes y además amentados de tamaño deben someterse a un procedimiento quirúrgico que a lo largo del tiempo que ha vuelto menos invasivo por las técnicas laparoscópicas.

Autoras: María Eugenia Peñaherrera Ochoa LORA UCC, Anais Paulina Cantos Reinoso ASIST LORA UCC

Referencias

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