Síndrome de Asperger: mapa de situación de esta alteración del espectro del autismo

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La historia del Síndrome de Asperger nos remonta a 1943. Aquel año el psiquiatra austriaco Leo Kanner publica un trabajo descriptivo basado en el análisis clínico de un grupo de pacientes a los que define como autistas. Identifica las dificultades centrales del trastorno, destaca que “son alteraciones que aparecen en la etapa inicial del desarrollo y que posiblemente están asociadas a factores genéticos”. Kanner comentaba que este trastorno se caracteriza por patrones conductuales de aislamiento social, obsesiones, estereotipias y ecolalias.

Tan solo un año más tarde, el pediatra vienés Hans Asperger publicaba su experiencia personal con un grupo de niños con características similares a los de Leo Kanner y denominaba el trastorno con el nombre de “psicopatía autística”, ya que cree que deriva de un trastorno de personalidad. Debido a que su trabajo fue escrito en alemán y en la época que se publicó, durante la Segunda Guerra Mundial, estos estudios fueron olvidados, tuvimos que esperar hasta 1983, fecha en la que los trabajos de ambos especialistas fueron revisados por la psiquiatra Lorna Wing, quien los muestra al mundo científico y da al trastorno el nombre de Síndrome de Asperger.

Cómo se comportan

Ambos autores -Kanner y Asperger- describían a un grupo de niños con alteraciones en el comportamiento social, el lenguaje y en habilidades cognitivas, más detalladamente estos pacientes muestran:

  1. Interacción social ingenua, poco apropiada y asimétrica.
  2. Pocas habilidades para relacionarse con los otros y hacer amigos.
  3. Falta de empatía.
  4. Lenguaje fluido pero literal y pedante, utilizan monólogos en vez de intercambios conversacionales. Con gramática correcta y vocabulario extenso.
  5. Pobre comunicación verbal y entonación monótona o peculiar.
  6. Interés marcado en temas limitados.
  7. Aunque tienen una inteligencia normal o superior a la mediana, tienen dificultades en aprender tareas escolares.
  8. Falta de coordinación motriz.

Atención y apoyo toda la vida

El Síndrome de Asperger está incluido dentro de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) y está considerado un Trastorno de Espectro Autista (TEA). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada 160 niños tiene un trastorno del espectro autista (TEA). Los TEA comienzan en la infancia y tienden a persistir hasta la adolescencia y la edad adulta. Aunque algunas personas con TEA pueden vivir de manera independiente, hay otras con discapacidades graves que necesitan constante atención y apoyo durante toda su vida.

Las intervenciones psicosociales basadas en evidencias, como la terapia conductual y los programas de capacitación para los padres, pueden reducir las dificultades de comunicación y comportamiento social, y tener un impacto positivo en el bienestar y la calidad de vida de las personas con TEA y de sus cuidadores. Las intervenciones dirigidas a las personas con TEA deben acompañarse de medidas más generales que hagan que los entornos físicos, sociales y actitudinales sean más accesibles, inclusivos.

¿Cómo se diagnostica?

Se debe realizar una historia clínica especializada cuidadosa que arranca en el desarrollo del embarazo, atendiendo a las características de historia clínica y familiar.

-Evaluación Neuropsicologica mediante funcionamiento motriz, intelectual, estilo de aprendizaje, debilidades y fortalezas.

-Prueba de inteligencia sobre el rendimiento verbal del CI, se aconseja transmitir una evaluación neuropsicológica bastante completa que incluya las mediciones de las habilidades motoras (tanto la coordinación de los músculos grandes como las habilidades de manipulación y coordinación visual-motora y las habilidades visuales- perceptivas), las percepciones basadas en la teoría Gestalt, la orientación del espacio, las relaciones de inclusión, la memoria visual, el reconocimiento facial, la formación de conceptos (verbales y no verbales) y las funciones ejecutivas.

-El protocolo recomendado incluiría las mediciones utilizadas en la evaluación de niños con el Trastorno de Aprendizaje No Verbal (Rourker, 1989)

¿Hay tratamiento?

El tratamiento que se realiza no es uno específico ya que depende del déficit que tenga cada persona que presente el Síndrome de Asperger y de las habilidades que haya adquirido en su desarrollo. Las que generalmente se realizan son las siguientes:

  1. Capacitación sobre habilidades sociales, una forma de terapia grupal que enseña a los niños con AS las habilidades que necesitan para interactuar más exitosamente con otros niños
  2. Terapia conductual cognitiva, un tipo de terapia del “habla” que puede ayudar a los niños más ansiosos o explosivos a manejar mejor sus emociones y disminuir sus intereses obsesivos y rutinas repetitivas
  3. Medicamentos, para enfermedades coexistentes como depresión y ansiedad.
  4. Terapia ocupacional o física para los niños con problemas de integración sensorial o mala coordinación motora
  5. Terapia especializada del habla/ lenguaje, para ayudar a los niños que tienen problemas con la pragmática del lenguaje, el intercambio de la conversación normal
  6. Capacitación y apoyo para padres, para enseñarles las técnicas de comportamiento para usar en el hogar

Se han realizado varios estudios donde se investiga la genética del síndrome pero se ha llegado a la conclusión de que es un una migración anormal de células embrionicas en el desarrollo fetal que afecta la estructura del sistema nervioso y su distribución.

Autora: Raffaela Ricaurte Morejón, Coordinadora de desarrollo externo AEMPPI Ecuador.

Bibliografía

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