Riesgos de una exposición prolongada al sol

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¡Buenas gente! Ahora que se acerca el buen tiempo y todos nos vamos a pasar (espero) un buen veranito bajo el sol, está bien conocer cuáles son los riesgos que conlleva y sobretodo de qué manera disfrutar en la piscina o en la playa sin tener que lamentarse.

Quemaduras solares: Uno de los efectos más frecuentes de estar bajo el sol sin protección son las quemaduras solares. Cuando son leves provocan enrojecimiento de la piel (eritema), sensibilidad y que durante varios días estemos quitándonos la piel a jirones. Este tipo de quemaduras afectan a las primeras capas de la piel (son de primer grado) y se curan en pocos días. Pero si la exposición es más intensa puede producirse daño en capas más profundas de la piel, llegando hasta la dermis. Se trata de quemaduras de segundo grado que pueden ir acompañadas de ampollas, edemas, dolor… recomendable ir al médico.

Las personas de piel más blanca son las más susceptibles de quemarse bajo el sol. El pigmento que hace que la piel se vuelva más oscura, la melanina, es el que además nos sirve para protegernos de las radiaciones ultravioleta. La producción de melanina se incrementa cuando nos ponemos al sol y por esa razón nos ponemos morenos. Aparte de la estética, la melanina absorbe las radiaciones UV y las convierte en calor. Sin ella, el sol causaría daños sobre los vasos más superficiales de la piel y sobre el propio ADN de las células.

Pero aparte de nuestro “escudo natural” contra los rayos UV existen unos grandes olvidados llamados protectores solares. Son sprays y cremas de uso tópico (directamente sobre la piel) que dispersan o reflejan la radiación solar. Ninguno ofrece una protección total, por lo que desconfiad de aquellos envases en los que podáis leer esas palabras y buscad aquellos que pongan “protección baja, media, alta o muy alta”. Además hay que utilizar un producto cuyo FPS (factor de protección solar) sea acorde a nuestro tipo de piel, normalmente los de más de 30 no se recomiendan pues no ofrecen en la práctica la protección que deben. Para más información seguir siempre el consejo del farmacéutico.

Encejecimiento de la piel: el envejecimiento de la piel se debe al daño que causan los rayos ultravioleta en las fibras de elastina, haciendo que la piel se vuelva flácida y más frágil. Las personas jóvenes tienen mayor capacidad de regenerar estas fibras y reparar el daño, por esa razón este efecto se acentúa con la edad.

Golpe de calor: producido porque el cuerpo no es capaz de mantener una temperatura baja. Normalmente regulamos la temperatura de nuestro cuerpo mediante al sudoración: expulsamos agua que al evaporarse nos enfría. El calor extremo, la humedad y el ejercicio bajo el sol pueden hacer que esta medida sea insuficiente. Aparecen entonces dolor de cabeza, pulso acelerado, mareo, nauseas, debilidad… si alguna vez te sientes así busca un lugar fresco, toma asiento y bebe mucho líquido (que no sea alcohol).

Insolación: se produce al no tratar adecuadamente un golpe de calor. Presenta síntomas mucho más graves como convulsiones, vómitos, coma e incluso la muerte. La manera de tratar en un principio la insolación es la misma que el golpe de calor: hacer descender como sea la temperatura del cuerpo, pero es aconsejable acudir al servicio de urgencias.

Cáncer de piel: seguramente el efecto más grave de ponerse bajo el sol sea el de desarrollar un cáncer. Los rayos UV provocan alteraciones en la estructura del ADN: hacen que se formen enlaces entre las bases nitrogenadas pirimidínicas, de dos nucleótidos adyacentes. Generalmente durante y tras la replicación (la duplicación del ADN antes de la entrada en mitosis) actúan mecanismos que reparan este y otros tipos de daños en el ADN. Sin embargo si por la razón que fuera no lo hubieran hecho, tendríamos una célula con el ADN alterado que seguirá dividiéndose.

Esta célula pudo haber tenido buena suerte y haber sufrido una alteración que no comprometa el buen funcionamiento de la célula. La otra cara de la moneda es la posibilidad de que la mutación afecte a algún gen relacionado con la regulación del ciclo celular. Tendríamos entonces una célula con una tasa de mitosis disparada, cuyas divisiones producirían cada vez más células con la misma alta tasa de división (este es el principio general de cualquier cáncer).

Existen distintos tipos de cáncer de piel pero el asociado a la exposición bajo el sol es el conocido como melanoma. El melanoma se produce por un crecimiento descontrolado de las células de pigmentación de la piel. Aparece como un pequeño nevus, un manchita de color marrón similar a un lunar, cuya morfología no se mantiene constante (esto quiere decir que hay actividad celular). El tratamiento debe aplicarse, como siempre cuanto antes, y consiste en la extirpación del mismo. En los casos más graves puede producir metástasis que consiste en que las células cancerígenas viajan por el torrente sanguíneo a otros tejidos, creciendo en ellos e induciéndoles el cáncer. Estos casos son realmente complicados de tratar, pudiendo llegar a ser letales.

Una medida preventiva importante frente al melanoma consiste en conocer nuestro cuerpo, y acudir al médico si observamos alguna manchita nueva en nuestro cuerpo o que alguna de las que ya teníamos comienza a cambiar de forma o color.

Deshidratación: que consiste en una falta de agua y sales minerales en nuestro organismo. Los síntomas de la deshidratación dependen del nivel de la misma desde dolor de cabeza (similar al de la resaca), vértigo al ponerse de pie, mareo… hasta aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, delirios, espasmos e incluso la muerte. Evitar la deshidratación es tan sencillo como beber abundante (aunque sin excederse, también existe la hiperhidratación) sobretodo si nos encontramos sedientos y al hacer ejercicio.

No es difícil tener una actitud prudente respecto al sol, basta con tener un poco de cabeza: beber a menudo, evitar las horas y lugares de sol muy intenso, hacer lo posible por mantenerse fresco, usar protector solar, tener cuidado con ciertos medicamentos (siempre consultar al farmacéutico) y, en general, si te empiezas a sentir mal deja lo que estabas haciendo y busca un lugar donde refrescarte. Por último, a los que alguna vez estéis al cargo de niños y mayores, cuidar de ellos como de vosotros mismos para que sigan estos consejos.

Espero que este conocimiento os sirva para pasar unas felices vacaciones bajo el sol.

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