Qué hacer ante una alergia alimentaria

Protocolo de diagnóstico

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La alergia alimentaria se ha convertido en un problema de salud de gran calado, tanto en adultos como en niños. A continuación os presentamos las características y protocolo de diagnóstico frente a esta ‘reacción’ de nuestro organismo.

Con el término ‘alergia alimentaria’ se define un conjunto de respuesta inmunológicas adversas desencadenadas por determinadas proteínas de los alimentos. Existen numerosos tipos, cada una con una manifestación clínica y patogenia particular. Este tipo de reacciones es un problema creciente; se estima que la alergia afecta al 6%-7% de la población infantil y al 3%-4% de los adultos.

Las alergias alimentarias se clasifican patogénicamente en aquellas mediadas por IgE (inmunoglobulina) y aquellas en las que la IgE no participa. Las alergias alimentarias mediadas por IgE desencadenan síntomas tras la ingesta de alimentos de forma rápida, por lo general a los pocos minutos. Los síntomas pueden afectar a varios órganos, como la piel en forma de urticaria y angioedema, mucosas en forma de rinoconjuntivitis y, finalmente, como anafilaxis gastrointestinal. Por el contrario, las alergias alimentarias no mediadas por IgE presentan los síntomas de forma subaguda o crónica y por lo general se localizan en el tracto intestinal.

Protocolo de diagnóstico de la alergia alimentaria

IgE: inmunoglobulina. RAST: prueba de radioalergoadsorción.

Página 195 ‘Tratado de Medicina Interna’ (ed. XVII)

Diagnóstico

La historia clínica es básica en el diagnóstico de la alergia alimentaria. La realización de una exposición oral con el supuesto alérgeno según un método de doble ciego controlado con placebo es el método de elección para confirmar diagnóstico. Para identificar el alérgeno es necesario realizar test cutáneos o mucosos es específicos y test serológicos (RAST), seguidos por una dieta que excluya el alérgeno durante al menos 2 semanas y una reexposición oral posterior. Tanto en el caso de los test cutáneos como en el de los mucosos, la respuesta se considera positiva cuando aparece una zona de induración y eritema de al menos 3 mm de diámetro en los 20 minutos siguientes a la inyección. En caso de sospecha de una reacción alérgica no mediada por IgE o de una gastroenteritis alérgica eosinofílica, es necesaria la realización de estudios endoscópicos con biopsia.

Pronóstico

Por fortuna el pronóstico a largo plazo es favorable enn la mayoría de los casos que se desarrollan en los 3.5 años de vida; exceptuando los que presentan una hipersensibilidad a alérgenos como los cacahuetes, las nueces o los mariscos. En niños mayores o adultos las alergia alimentaria desaparece con mucha menos frecuencia.

Fuente: ‘Tratado de Medicina Interna’

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