Dr. Villanueva: “La Medicina Legal es el pilar más importante en el que se apoya la Justicia para llegar a la verdad"

Director de la séptima edición de 'Gisbert Calabuig. Medicina legal y toxicológica'

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“Una guía y referente para consulta, conocimiento, afirmación y reflexión sobre el desarrollo de la investigación futura de la Medicina legal”. Con estas palabras presenta Santo Davide Ferrara, presidente de la Academia Internacional de Medicina Legal, la flamante edición de Gisbert Calabuig. Medicina legal y toxicológica, obra de referencia, con clara orientación pedagógica y de gran utilidad para estudiantes y especialistas en Medicina Legal y aspirantes al Cuerpo Nacional de Médicos Forenses. Enrique Villanueva Cañadas, catedrático de Medicina Legal y Toxicología de la Universidad de Granada, y Marina Gisbert, profesora Titular de Medicina Legal y Forense de la Universidad de Valencia, director y miembro del consejo editorial de la obra, respectivamente, son los encargados de repasar la actualidad de la especialidad y pasearnos por las novedades y puntos clave de esta séptima entrega del tratado.

-Elsevier Connect (E.C.): ¿Cuáles son las principales novedades que presenta esta séptima edición de 'Medicina Legal y Toxicología'?

-Enrique Villanueva (E.V.): Los tratados de Medicina Legal han de estar atentos siempre a dos exigencias: la médica y la jurídica. La Medicina Legal es la medicina en el Derecho, por tanto ha de estar permanentemente dispuesta a resolver todas las cuestiones que le plantea el Derecho. Esta obra, desde los orígenes, ha sido una obra clásica y orientada en este sentido. Las obras de Medicina Legal se quedan desfasadas, más por el lado del Derecho, que propiamente de la Medicina. En un país como España, tan propenso a legislar, hay que estar siempre actualizando las leyes y un tratado de Medicina Legal que contenga las leyes anticuadas pierde su vigencia. Esa era una de las principales tareas. Pero se puede considerar que este es un tratado nuevo es la tercera generación de la que inaugurara el profesor Gisbert allá por el año 1959. Como se dice en el Prefacio, se mantiene el espíritu del Gisbert, pero se han incorporado muchos autores nuevos, en total contamos con  47 nuevos colaboradores, de los más diversos ámbitos profesionales y académicos, tanto del campo de la Medicina Forense, como del campo de la magistratura y de la policía científica. Es un Gisbert reconocible, pero con muchas novedades en el fondo y en la forma.

Esta nueva edición ha introducido la participación de diferentes profesionales, como juristas de gran prestigio, médicos forenses en activo o criminólogos que la enriquecen al aportar su experiencia práctica

-Marina Gisbert (M.G.): Al hilo de lo expuesto por el Dr. Villanueva, destacar que esta nueva edición sigue los principios que inspiraron al Profesor Gisbert Calabuig, ha introducido la participación de diferentes profesionales, como juristas de gran prestigio, médicos forenses en activo o criminólogos que la enriquecen al aportar su experiencia práctica. Se abordan muchas cuestiones desde una nueva perspectiva para ajustarlos a la realidad social y judicial actual y se ha llevado a cabo una importantísima  actualización tanto desde el punto científico como jurídico.

Medicina legal y toxicología-E.C.: ¿Cuál es el público objetivo, dentro del amplio abanico de profesionales de la salud, de esta obra?

-M.G.: Además de los profesionales de la medicina Legal y Forense (médicos forenses, especialistas, peritos) la obra va destinada a todos los médicos, independientemente de cual sea su especialidad ya que, en el ejercicio de todas ellas, surgen problemas de índole médico-legal que tienen que resolver a diario, especialmente a los médicos de atención primaria (médicos de familia y pediatras). Por otra parte, los profesionales del Derecho  (jueces, fiscales, abogados) podrán obtener, en esta obra, una ayuda esencial para el desarrollo de su actividad. Asimismo, el libro también se dirige a los/as estudiantes de tanto de Medicina y Ciencias de la Salud, que encontrarán en él las normas legales que regulan el ejercicio profesional y cualquier tema médico-sanitario, como a estudiantes de Derecho y Criminología

-E.V.:  Es obvio, que este libro se escribe inicialmente para los opositores al cuerpo Nacional de Médicos Forenses y esa finalidad nunca se abandonó. Luego lo fue como libro de texto para estudiantes de Medicina y ahora es un libro profesional, para todos los operadores jurídicos y sanitarios. Nuestro tratado es cada vez más, para una medicina de vivos y para resolver cuestiones extrajudiciales, de ahí que se haya ampliado extraordinariamente nuestra posible clientela. Del mismo modo, los grados y diplomaturas en los que se tratan cuestiones de derecho sanitario y medicina legal, toxicología y policía científica son hoy muchos, por eso no hemos querido prescindir de capítulos, que aunque siempre fueron contenidos de esta obra, ahora se mantienen y amplían, caso de la Toxicología, Criminalística, Psiquiatría Forense, Medicina penitenciaria, etc.

Nuestro tratado es cada vez más, para una medicina de vivos y para resolver cuestiones extrajudiciales, de ahí que se haya ampliado extraordinariamente nuestra posible clientela

-E.C.: "El médico, ejerza donde ejerza, ha de formular cuatro juicios a la cabecera del paciente: el clínico, el médico-legal, el ético y el económico. El lector de la obra encontrará en este tratado cumplida respuesta al menos a dos de estas cuestiones: la médico-legal y la ético-deontológica". ¿Qué herramientas le ofrece esta obra para ello?

-E.V.: Aunque es una obviedad, que a cualquiera se le puede ocurrir, reclamo la paternidad de esta formulación de los cuatro juicios, no sea que se me acuse de plagio.

La obra, como ya he dicho, pretende cubrir todos los frentes de la medicina legal, del vivo y del cadáver, por tanto los médicos, en su máxima amplitud, podrán resolver el 80% de las cuestiones que en este ámbito se le presenten, bien en una consulta de médico generalista hasta en las distintas especialidades médicas . Si partimos del aforismo, de que lo que suele ser científicamente correcto, lo suele ser éticamente correcto, con los contenidos del Tratado también se resolverá el 90% de las cuestiones que se puedan plantear en el ámbito de la deontología, cada vez más contaminada por el derecho sanitario. En el ámbito clínico no pretendemos competir con los tratados de patología médica, pero en el terreno de la toxicología, psiquiatría  y criminalística, sí que el lector encontrará respuestas a la mayoría de sus demandas.

-M.G.: Esencialmente esta obra pretende aportar herramientas prácticas que faciliten al profesional el ejercicio diario. Más concretamente, la organización sistemática de la obra facilita  el acceso a las diversas materias de forma clara y sencilla. La claridad en la exposición de las diferentes cuestiones hace que sean fácilmente asimilables por los lectores, tanto si tienen una formación jurídica, como si es médico-biológica. Por otra parte, dada la gran cantidad de contenidos, se relacionan unos con otros cuando son tratados en diferentes capítulos del libro.

Con los contenidos de este tratado se resolverá el 90% de las cuestiones que se puedan plantear en el ámbito de la deontología, cada vez más contaminada por el derecho sanitario

-E.C.: En la cubierta de esta nueva entrega leo que la Medicina legal y la Medicina forense se presentan juntas con el fin común de resolver los problemas médico-legales que plantea el Derecho. ¿Puede enumerarnos estos problemas?

-M.G.: Son tantos que difícilmente se pueden enumerar sin que alguno importante quede sin señalar, pero a pesar de ello pueden señalarse hoy como fundamentales todos aquellos que tienen que ver con la violencia de género, en todas sus vertientes y manifestaciones y, más concretamente, la violencia familiar, especialmente contra la mujer, pero también infantil, ancianos, etc; los diferentes marcadores de enfermedad y, especialmente, de la patología cardíaca y de la muerte súbita, la valoración del daño corporal, la identificación, la determinación de la data de la muerte, los factores que determinan la génesis de los delitos o los diferentes aspectos de las intoxicaciones como causa de lesiones y muerte, entre otros muchos.Quiero señalar la importancia que se le da, en la obra, a las cuestiones relativas al Derecho Médico, a todo lo referido a la documentación clínica y, expresamente, a la tarea pericial, que todo médico realiza a lo largo de su ejercicio profesional, con más o menos frecuencia. Se contempla, en este sentido, como hacer un Informe pericial y se aportan los instrumentos para entender el objeto de la pericia y para responder con claridad y con los elementos científicos que el juez necesita.

-E.V.: ¡Eso es el libro! No hay medicina legal, si no hay una ley que le dé vida. Cuando decimos las cuestiones que plantea el derecho hay que concretarlas a aquellas que tiene un substrato médicos y que abarcan, en el ámbito del derecho penal, todos los delitos contra las personas, en el ámbito civil, el estado civil de las personas, la filiación, la responsabilidad civil, la tutela, la testamentifacción, etc., en el ámbito del derecho sanitario, los derechos y obligaciones de los pacientes, la metodología de la prueba pericial en general, en la psiquiatría forense: la imputabilidad, la peligrosidad,  la capacidad civil, las cuestiones relativas a los menores y por supuesto la deontología. En definitiva, se suele partir de la pregunta, ¿qué precisa el derecho? y eso es lo que contestamos.

No toda la medicina legal es judicial o forense, hay también una medicina legal clínica, la medicina legal hospitalaria, de gestión de riesgos y conflictos, que cada vez tendrá más importancia y a esa también respondemos en el tratado

-E.C: Leemos en el prólogo: «La meta de la Medicina legal y forense es descubrir la verdad para que se haga justicia»... A su juicio, ¿cuál es la meta de la especialidad?

-E.V.: Bueno, así dicho parece un exceso. Esa es la meta de la justicia y a alcanzar esa meta pretendemos colaborar. Es cierto, que si no hay buenas pericias no habrá nunca una buena justicia. La frase del Juez Fielding: "¡Sacad el veneno donde se encuentra escondido y yo los condenaré!", estará siempre en vigor, así como la de Ambrosio Paré, también atribuida a otros, como Mahón: "Los jueces deciden según se les informa". La Medicina Legal es el pilar más importante en el que se apoya la Justicia para llegar a la verdad, sobre todo cuando niega. Nuestras verdades absolutas están casi siempre ligadas a la exclusión: ¡los hechos no pudieron ocurrir así! Bien es cierto que con el advenimiento de técnicas, prácticamente infalibles, como el ADN, hemos llegado a obtener verdades absolutas positivas, caso de la filiación. Las otras parcelas en las que se emplea el ADN, la técnica será infalible, pero su aplicación no.

-M.G.: El Profesor Gisbert Calabuig definía la Medicina Legal como el conjunto de conocimientos médicos y biológicos necesarios para la resolución de los problemas que plantea el derecho, tanto en la aplicación práctica de las leyes, como en su perfeccionamiento y evolución. Y esa es la meta de nuestra especialidad: aportar todos los conocimientos que son necesarios para ayudar a la administración de justicia a resolver la ingente cantidad de problemas que se plantean diariamente y que requieren de conocimientos científicos, biológicos y médicos.

-E.C.: El propio Davide Ferrara, presidente de la Academia Internacional de Medicina Legal, denuncia varios 'agujeros negros' de conocimiento en la disciplina;  el campo de la valoración del daño corporal, los marcadores de enfermedad y los criterios para la estabilización lesional... ¿Algún otro punto que añadir a esta lista? 

-M.G.: En este sentido,  la obra aporta información de gran interés en estos aspectos, aunque  siempre quedan efectivamente retos en nuestra disciplina como pueden ser la aproximación más exacta al establecimiento del momento de la muerte o las dificultades que plantea el diagnóstico post-mortal de algunas patologías posiblemente relacionadas con la causa de la muerte.

-E.V.: La Medicina Legal, es hija de la Medicina y como ella tiene sus servidumbres, es una ciencia falaz, que además, al ser auxiliar, sus conclusiones son interpretadas por otros, hay veces que nosotros vemos las cosas con una claridad meridiana y otro, perito médicos, jueces  y ya no digamos el Tribunal del  jurado no lo ve así. Estos son los mayores agujeros negros. Aunque siempre he sido un defensor acérrimo de la libertad de método, la experiencia me está diciendo que será preciso ir a métodos estandarizados, en los que los agentes se sometan a protocolos bien precisos y universalmente aceptados. Se ha hecho con muchos campos de la ciencia y también de la medicina, pero en otras no, caso de la Medicina Legal, que cuando los hay, no se cumplen con rigor. Si no se hace así, será difícil sacar conclusiones válidas de la amplísima casuística que tenemos en el ámbito de la Medicina Legal y Forense. Protocolos para la valoración del daño y en concreto el latigazo cervical,  la data de la muerte,  los protocolos para evaluar la peligrosidad de un agresor, del uso de los test, por poner unos pocos ejemplos etc. se beneficiarían mucho los peritos forenses .Los matices de grises, que son los que imperan en  todas las parcelas de la vida, en Medicina Legal se han de llamar probabilidad. En el campo de la práctica forense, hay pocas certezas, hay razones de probabilidad, y ese es nuestro mayor agujero negro, que la teoría de la probabilidad no ha entrado en la justicia y muy poco en la Medicina Legal. Esto es un poco lo que pretendemos introducir con el capítulo final del libro.

La Medicina Legal, es hija de la Medicina y como ella tiene sus servidumbres, es una ciencia falaz, que además, al ser auxiliar, sus conclusiones son interpretadas por otros

-M.G.: En este sentido,  la obra aporta información de gran interés en estos aspectos, aunque  siempre quedan efectivamente retos en nuestra disciplina como pueden ser la aproximación más exacta al establecimiento del momento de la muerte o las dificultades que plantea el diagnóstico post-mortal de algunas patologías posiblemente relacionadas con la causa de la muerte.

-E.C.: La práctica de la especialidad se ha desarrollado en los diferentes países de acuerdo con sus circunstancias históricas y criterios legales. ¿Cuál es la organización/situación en España?

-M.G.: En este momento en España se está pasando por una crisis de nuestra especialidad. La falta de información y de interés por parte de nuestros políticos determina una situación nada deseable. La especialidad de Medicina Legal y Forense está siendo olvidada sistemáticamente por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y no se consigue la necesaria coordinación entre éste y los ministerios con competencias en Justicia y Universidades a efectos de conseguir la formación de los especialistas y su integración en la práctica médico-forense.

-E.V.: La situación de la especialidad de Medicina Legal y Forense en España es caótica. Son muchas las razones que justifican este caos y muchos los actores que hemos participado en este drama. El profesor Gisbert murió sin verlo resuelto y por el mismo camino vamos los demás, y lo peor es que es un tema muy fácil de resolver y es copiar el sistema de otros países. En los próximos días tenemos unas jornadas de Medicina legal y forense en Salamanca, en las que por enésima vez abordamos esta cuestión, pero el resultado será el mismo, porque allí no estarán las personas llamadas a resolverlo, que por otra parte, no siempre son las mismas, al estar ligadas a los inciertos avatares de la política. Han sido muchas veces y las circunstancias en las que hemos estado muy cerca de resolverlo al menos de enfocarlo correctamente, pero al final, interviene una mano negra y se estropea. Como suelo decir, la especialidad es una lágrima que no acaba de caer.

La falta de información y de interés por parte de nuestros políticos determina una situación nada deseable. La especialidad de Medicina Legal y Forense está siendo olvidada sistemáticamente por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social

-E.C. ¿Cuáles son los principales retos de futuro que apuntan en la agenda de la Medicina Legal?

-E.V.: El principal reto de la Medicina Legal es conseguir que sea una especialidad más, como las otras, con su integración hospitalaria, con sus MIR, con sus plazas vinculadas. ¡No es pedir mucho! Ya en la primera lista de Especialidades Médicas de 1955, figuraba en el catálogo, la Medicina Legal. Si así fuera, se resolverían muchos de nuestros problemas actuales y de futuro. La gran pregunta es ¿Qué razones subyacen para que la Medicina Legal no pueda ser una especialidad como la otra? La respuesta es ninguna. Es cierto que tiene sus peculiaridades, pero como las tiene la Psiquiatría, la Medicina Preventiva o la Traumatología, etc. Nuestro planteamiento debería ser caminar por esta senda. Cuando se crearon los IML, por los que habíamos luchado desde que los conocimos en otros países, allá por mediados de los años 60, ya anunciamos que ese no era el camino, que así no se habían configurado los Institutos de Medicina legal del Mundo, donde los hay. Dejar de nuevo fuera de la práctica forense a la Universidad no era una buena idea. Al fin habrá que aceptar que los futuros Médicos forenses saldrán de alumnos formados en las Facultades de Medicina, de los MIR y que será necesario que haya profesores que los formen. Lo que se está amenazado hoy es el futuro, no de la especialidad, sino de la Medicina Legal en el grado y eso será mucho más grave. ¿Quién se va a dedicar a la Medicina legal en el futuro, con un panorama de seguridad jurídica tan incierto? Lo que está pasando en otras asignaturas básicas de Medicina puede pasar con la Medicina Legal.

Medicina legal ADN prueba

-M.G.: Desde el punto de vista formativo la coordinación entre ministerios ya señalada. En lo referente a la práctica, conseguir, como señala el Profesor Davide Ferrara, que se llegue a una colaboración efectiva para demostrar ante el sistema judicial la capacidad real de nuestra especialidad y del conjunto de las ciencias forenses de proporcionar la  prueba, guiada por el método científico, y la verdad, así como desarrollar una acción humanitaria.

Lo que se está amenazado hoy es el futuro, no de la especialidad, sino de la Medicina Legal en el grado y eso será mucho más grave. ¿Quién se va a dedicar a la Medicina legal en el futuro, con un panorama de seguridad jurídica tan incierto?

-E.C.: ¿Cuál es la parte menos grata de la práctica clínica diaria de su especialidad?

-M.G.: En mi experiencia personal, aquellas situaciones en las que vemos que, a pesar del esfuerzo realizado no se alcanza la resolución de los problemas por cuestiones ajenas a nuestro propio ejercicio. Pensemos por ejemplo en aquellos casos de violencia de género que acaban con la muerte de la víctima o cuando no se puede llegar a desarrollar la función preventiva en casos de patología cardíaca familiar.

-E.V.: La Medicina Legal, en su parte doctrinal, investigadora, docente y forense, es apasionante. Difícilmente no se encontrará un campo que te llene plenamente, ya que su campo de acción va desde lo más objetivo, como es la física, a lo más espiritual como es la criminología o la psiquiatría forense. Nuestro quehacer diario opera en un campo muy sensible. Son muchos y muy importantes los intereses en juego y cada fracaso es una frustración. ¡Hay que vivir el momento en el que le hemos dado ciertas esperanzas a un joven acusado de matar a su novia y el veredicto es 23 años de prisión! Los peritos no ganamos los juicios, se suele decir, pero eso es una falacia, cundo te implicas esencialmente, y así debería ser siempre, un revés judicial te duele especialmente. El valor ético del perito se mide con la aceptación de la pericia. No se deben aceptar pericias que no se puedan defender, desde la ciencia y la ética. A veces sabes que una pericia la vas a perder, caso de destruir la fe notarial, pero no obstante la acepta, porque crees que se puede y debe aceptar, ¡son derechos fundamentales en juego! Pero otras veces los fallos judiciales que te llevan a pensar, que no vale la pena, piensas en abandonar pero afortunadamente esos malos pensamientos duran poco. Pero quizá hoy lo peor que podemos vivir son los casos de mal praxis penales. Es muy duro tener que juzgar a un compañero médico, donde se obtiene muy poco a cambio de muchas pérdidas.

Los peritos no ganamos los juicios, se suele decir, pero eso es una falacia, cundo te implicas esencialmente, y así debería ser siempre, un revés judicial te duele especialmente

-E.C. Desde hace años el Ministerio de Sanidad no convoca plazas para Medicina Legal y Forense. ¿Cómo contemplan esta situación? ¿Temen que se pierda una generación de estudiantes con vocación, y que se vean obligados a optar por otras especialidades?

-E.V.: Forma parte de la situación caótica de la que le hablaba. A nadie parece interesarle. Las plazas MIR las pagan las comunidades autónomas y éstas piensan que si no hay dinero para cubrir todas las necesidades, la Medicina legal será la última. Aquí la miopía es absoluta. Una plaza de residente de Medicina legal en un hospital o en un IML sería de una rentabilidad extraordinaria. De otra parte, se identifica ML y forenses y no es correcta. Hay un ejercicio profesional no oficial, extra Ministerio de Justicia, muy importante, que son las pericias privadas en todos los ámbitos del derecho y en especial, la pericias en el campo del derecho privado que son exclusivas, salvo casos muy tasados, de los peritos privados. Se les está hurtando a muchos alumnos que les gustaría hacer esta especialidad la posibilidad de hacerla. En ML no hay paro, es muy demandada y cuando salen plazas, pese a no cobrar como los otros MIR, se cubren antes que otras. Desde la Comisión Nacional de la Especialidad de Medicina Legal, que no está dimitida, se han pedido que se convoquen plazas, pero la callada es la respuesta que hasta ahora hemos obtenido.

-M.G.: Obviamente es así. Son muchos los recién graduados en Medicina que sintiendo una auténtica vocación ven sus deseos de ejercer esta especialidad frustrados por la ausencia de una política que lo posibilite. La experiencia de la Comunidad Valenciana, en la que se formaron especialistas en el seno del Instituto de Medicina Legal, demuestra que no solo es posible sino muy positiva. Vemos que, para superar las dificultades actuales, solo es necesario que haya una voluntad decidida por parte de todos los implicados.

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