Los beneficios de la terapia acuática

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Aunque todavía existen algunos factores que condicionan la participación de la población geriátrica en programas de terapia acuática, cada vez es más frecuente que los profesionales sanitarios recomienden su práctica a las personas más mayores, ya que el agua, por sus propiedades físicas, permite mejorar posturas y reducir molestias musculares a la vez que aporta confianza a la persona que lo practica.

A continuación, te ofrecemos la entrevista íntegra con la Dra. María Alonso, co-autora del libro Terapia acuática: Abordajes desde la fisioterapia y la terapia ocupacional, quien describe, entre otras cosas, los beneficios que reporta la práctica de la terapia acuática a los pacientes que lo realizan.

¿Cómo puede ayudar la terapia acuática a la población geriátrica?

El adulto mayor encuentra, en la mayoría de las ocasiones, grandes dificultades para realizar ejercicios en tierra debido a multitud de síntomas como dolor articular, disminución del rango de movimiento y fuerza muscular, alteraciones del equilibrio y la marcha, entre otros, debido al envejecimiento en sí, o a la presencia de enfermedades que van apareciendo según el individuo envejece. La flotación facilitará el movimiento, las reacciones posturales y actúa como soporte, generando una mayor confianza en las personas a no caer, ya que no existe riesgo de caídas.

Además, el peso corporal disminuye en función de la profundidad a la que nos sumerjamos y nuestras articulaciones, sobre todo de las extremidades inferiores y la columna sufrirán una menor carga. Los movimientos que realizamos en el agua son mucho más lentos, debido a la viscosidad y a la resistencia del agua al movimiento, lo que hace que reaccionemos con más tiempo frente a las desestabilizaciones y podamos entrenar estrategias más eficaces de equilibrio, además de tonificar globalmente la musculatura.

Por otro lado, el medio acuático facilita las relaciones interpersonales y dota de un carácter lúdico a las sesiones, con el objetivo de luchar contra el aislamiento y la depresión, aspectos frecuentes en este grupo de población.

¿Cuántos pacientes aproximadamente se están beneficiando de este tipo de tratamiento?

Aunque todavía existen algunos factores históricos que condicionan la participación de la población geriátrica en programas de terapia acuática (durante su vida han tenido más bien poca relación con el agua, pocas posibilidades de ir vacaciones a la playa ya que la natación era un deporte elitista…) cada vez más adultos mayores acuden a terapia acuática.

En concreto, en la unidad de terapia acuática en la que trabajo (Fundación Instituto San José) aproximadamente, el 50% de los pacientes que asisten tienen 65 años o más, y acuden por diversas causas, ya sea como actividad terapéutica dentro del marco preventivo o bien como terapia del proceso de rehabilitación de alguna patología neurológica u ortopédica.

¿Cree que debería ampliarse la información y prescribirse más desde medicina especializada y Atención Primaria?

Por supuesto. Tanto la Atención Primaria como la especializada deberían tener en cuenta esta intervención terapéutica. Cada vez hay más evidencia científica de la efectividad de la terapia en el agua en aspectos como las alteraciones del equilibrio y la marcha, manifestaciones clínicas muy presentes en el envejecimiento.

Es importante que los profesionales sanitarios conozcan qué es la terapia acuática y sus diferencias con la hidroterapia o la natación, que existen profesionales sanitarios altamente cualificados y especializados en este ámbito y los beneficios que reporta, además de informar a los usuarios de la sanidad sobre estos beneficios y de los recursos donde puedan realizarla.

¿Puede hablarnos sobre la prevención de caídas, que es uno de los temas que abordará en el congreso de costa rica?

Las caídas en la población geriátrica es uno de los temas más tratados en el ámbito sanitario, no solo por las consecuencias negativas a nivel físico o psicológico, sobre la persona que la sufre, si no por las consecuencias económicas -gastos directos o indirectos- y las consecuencias a nivel socio-familiar.

Los efectos beneficiosos sobre la marcha y el equilibrio o la funcionalidad, o los beneficios psicológicos hacen que la terapia acuática desempeñe un papel importante en los programas de prevención de caídas.

La terapia acuática ofrece un amplio abanico de posibilidades de intervención, como por ejemplo el circuito de obstáculos (lambeck y gamper, 2007), la aplicación terapéutica del ai-chi, o los programas que incluyan diferentes niveles de dificultad en los ejercicios de equilibrio.

¿Qué novedades encontrarán los profesionales sanitarios en esta obra?

Es una obra muy completa en la que los profesionales que han colaborado han plasmado su amplia experiencia de años en la terapia acuática. A través de sus 20 capítulos, el lector disfrutará con las últimas actualizaciones de las técnicas de tratamiento específicas del medio acuático y conocerá métodos novedosos de la mano de sus creadores.

La obra también se le ofrecerá una visión sensorial del medio acuático, información para la creación y gestión de unidades de terapia acuática, modelos de valoración acuático infantil, líneas de investigación y propuestas de tratamiento para grupos específicos de población; deportistas, pacientes oncológicos, ancianos, entre otros.

Dra. María Alonso
Responsable Unidad Terapia en el Agua, Fundación Instituto San José, en Madrid

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