Lesiones por fármacos terapéuticos (reacciones adversas). Paracetamol, anticonceptivos, anticoagulantes,…

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Las reacciones adversas se refieren a los efectos no deseados de los fármacos administrados en contextos terapéuticos tradicionales. Las reacciones farmacológicas adversas son frecuentes; se ha calculado que afectan al 10% de los pacientes hospitalizados, y suponen 140.000 muertes anuales. Tomamos como fuente el Compendio de Robbins y Cotran Patología estructural y funcional y compartimos una tabla con algunas reacciones farmacológicas adversas y sus causas:

Anticoagulantes

La  warfarina  (antagonista de la vitamina K) y el  dabigatrán  (inhibidor de la trombina) son los fármacos más frecuentemente asociados a reacciones adversas; las principales complicaciones son la trombosis, con concentraciones subterapéuticas, y la hemorragia, que se produce incluso con dosis apropiadas.

Tratamiento hormonal de la menopausia

Aunque el  tratamiento hormonal de la menopausia (THM)  alivia los síntomas de la menopausia (p. ej., sofocos) y reduce la incidencia de fracturas (probablemente al reducir la osteoporosis), el tratamiento prolongado aumenta el riesgo de cáncer de mama y tromboembolia. En mujeres menores de 60 años, el THM protege frente a la ateroesclerosis y la enfermedad coronaria; en mujeres mayores no hay ningún benefi cio sobre el riesgo cardiovascular.

Anticonceptivos orales

Los  anticonceptivos orales (ACO)  suelen contener un estradiol sintético y cantidades variables de un progestágeno o pueden contener solo un progestágeno, lo que evita la ovulación o la implantación. El contenido bajo de estrógenos se asocia a menos efectos adversos; estos dependen, por tanto, de la dosis y de la modalidad de administración, y los preparados de ACO más habituales tienen los siguientes perfi les de riesgo:

  • Cáncer: los ACO no aumentan el riesgo de cáncer de mama y son protectores frente a los cánceres ovárico y endometrial. El riesgo de cáncer cervical puede elevarse en mujeres infectadas por el virus del papiloma humano.
  • Tromboembolia: el consumo de ACO aumenta 3-6 veces el riesgo de trombosis venosa y tromboembolia pulmonar, probablemente por una mayor síntesis hepática de factores de coagulación. El riesgo crece aún más en portadoras de mutaciones del factor V o la protrombina. Es importante recordar que el riesgo de tromboembolia asociado a ACO es 2-6 veces menor que el asociado a embarazo.
  • Enfermedad cardiovascular: los ACO no aumentan el riesgo de infarto de miocardio en no fumadoras, aunque aproximadamente lo duplican en fumadoras mayores de 35 años.
  • Adenoma hepático: hay una asociación bien definida entre los ACO y este tumor benigno.

Esteroides anabolizantes

Los  esteroides anabolizantes  son versiones sintéticas de la testosterona; se usan en dosis de 10 a 100 veces mayor que las terapéuticas para conseguir mejorar el rendimiento deportivo. En los hombres, las dosis altas inhiben la producción de hormona luteinizante y de hormona estimulante del folículo (FSH), y causan atrofia testicular; el catabolismo de los esteroides anabolizantes provoca el aumento de estrógenos y produce ginecomastia. En los adolescentes, su consumo puede detener el crecimiento; en las mujeres causará virilización y disfunciones menstruales. Entre otros efectos adicionales están los cambios psiquiátricos, el infarto de miocardio prematuro y la colestasis hepática.

Paracetamol

El  paracetamol  es el analgésico más usado en EE. UU.; también es responsable de más del 50% de los casos de fracaso hepático agudo en dicho país, con una mortalidad del 30%. En dosis terapéuticas,  >  95% es metabolizado por enzimas hepáticas en fase II, con excreción urinaria en forma de conjugados con sulfato o glucuronato. El resto es metabolizado sobre todo por el CYP2E hepático como un metabolito muy reactivo ( N -acetil- p -benzoquinoneimina; NAPQI) que se conjuga con glutatión antes de que pueda causar ningún daño. En las sobredosis se agotan los depósitos de glutatión, lo que hace al hígado proclive a la lesión por radicales libres reactivos; además, el exceso de NAPQI forma complejos con proteínas de la membrana y las mitocondrias del hepatocito, lo que provoca su disfunción o degradación. En las sobredosis, el tratamiento se dirige al mantenimiento de los depósitos de glutatión a través de la administración de  N -acetilcisteína.

Ácido acetilsalicílico

La sobredosis inicialmente puede causar alcalosis respiratoria, seguida de acidosis metabólica que puede resultar mortal. La  toxicidad crónica por ácido acetilsalicílico (salicilismo)  puede aparecer en personas que toman  ≥  3 g diarios; se manifi esta por cefalea, vértigo, ruidos en los oídos (acúfenos), difi cultad para oír, confusión mental, somnolencia, náuseas, vómitos y diarrea. Los efectos adversos más frecuentes del ácido acetilsalicílico son la gastritis erosiva aguda y las úlceras; la hemorragia puede exacerbarse por la inhibición de la ciclooxigenasa producida por el ácido acetilsalicílico y la incapacidad para sintetizar tromboxano A 2,  que dirige la agregación plaquetaria. El consumo prolongado (años) de mezclas de analgésicos de ácido acetilsalicílico y fenacetina se asocia a necrosis papilar renal ( nefropatía analgésica;  v.  capítulo 20 ).

Fuente: COMPENDIO de Robbins y Cotran Patología estructural y funcional