Principales infecciones de la boca y la cara

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Aunque existen muchos tipos de infecciones faciales, la inmensa mayoría son de tipo odontógeno, es decir, se producen por la diseminación de una infección de un diente o el periodonto. De la mano de la obra de referencia Cawson.Fundamentos de medicina y patología oral, destacamos algunas de las principales infecciones de la boca y la cara.

Edema colateral  

Aun cuando la infección se limita al hueso y continúa después de drenar al interior de la cavidad oral, se observa edema de los tejidos blandos adyacentes. El edema es una reacción meramente inflamatoria, y los tejidos inflamados no contienen bacterias. En los niños, el edema es muy llamativo y produce una impresión de celulitis facial, pero el edema es blando, a diferencia de la hinchazón firme de una infección que se propaga, y no se observa pirexia. La expansión facial causada por el edema no necesita ningún tratamiento específico. Desaparece rápidamente al tratar el diente causal.

Absceso periapical (dentoalveolar)

Normalmente, una pulpa desvitalizada no tiene más consecuencias que un granuloma periapical estéril y asintomático. Sin tratamiento, el granuloma puede producir dolor intermitente en períodos de inflamación aguda y persistir como una inflamación crónica con períodos de exacerbación sintomática. No obstante, la infección puede desembocar finalmente en una infección periapical aguda con formación de un absceso. En un absceso, las bacterias provocan una necrosis tisular localizada, con formación de pus por la acción de las enzimas proteolíticas de los neutrófilos. El proceso queda rodeado por tejido de granulación que forma las paredes del absceso. Los tejidos blandos circundantes desarrollan edema con exudado inflamatorio. Una vez que se forma un absceso apical, hay pocas probabilidades de que se resuelva de manera espontánea.  Cabría esperar que la infección y el edema se propagaran a través de la vía de menor resistencia hacia el hueso medular y causaran osteomielitis, pero esto no es lo habitual.

Por razones poco claras, el exudado suele dirigirse hacia la corteza adyacente y la perfora por la acción de los osteoclastos activados por la inflamación, y drena hacia la cavidad oral.  El edema del ligamento periodontal induce una ligera extrusión del diente, lo que provoca una oclusión prematura, dolor al morder y es sensible a la percusión. Se produce un dolor intenso y palpitante, diferente del dolor intensísimo de cualquier pulpitis aguda que precede a la necrosis pulpar. El drenaje del pus y el exudado hacia la cavidad oral (generalmente a través de la mucosa alveolar o la encía) alivia la presión, y la sensación se reduce a un dolor sordo.  Los ganglios regionales pueden estar aumentados de tamaño y ser sensibles, pero los síntomas sistémicos suelen ser leves o nulos.  Los abscesos apicales son infecciones polimicrobianas, y las especies cultivables más frecuentes son  Veillonella, Porphyromonas, Streptococcus, Fusobacterium  y  Actinomyces. A pesar del carácter mixto de estas infecciones, las penicilinas siguen siendo los antibióticos más eficaces, y el metronidazol se reserva para los pacientes alérgicos a la penicilina. Sin embargo, un absceso apical no puede tratarse exclusivamente con antibióticos; hay que tratar el diente causal o su pulpa, ya que los antibióticos no pueden acceder a las bacterias de la cavidad pulpar. Normalmente, el tratamiento odontológico local suele resultar eficaz sin necesidad de añadir antibióticos.

Celulitis facial

La gran mayoría de las infecciones de espacios aponeuróticos adoptan la forma de una celulitis en la que, a diferencia de un absceso localizado, las bacterias se diseminan por los tejidos blandos. La celulitis produce un gran exudado inflamatorio y edema tisular, junto con fiebre y toxemia. Antes de la aparición de los antibióticos, la mortalidad era elevada. Si se retrasa el tratamiento, el trastorno puede ser todavía muy peligroso debido a la afectación de las vías respiratorias o a la erosión de la vaina carotídea cuando se ve afectado el espacio faríngeo lateral. En la angina de Ludwig en particular, la obstrucción de las vías respiratorias puede producir asfixia rápidamente.

Los rasgos característicos son la hinchazón difusa, el dolor, la fiebre y el malestar. La hinchazón es tensa y sensible, con una firmeza de tabla característica. La piel que la recubre está tersa y brillante. El dolor y el edema limitan la apertura de la boca y suelen causar disfagia. La postración sistémica es muy marcada, con fiebre en aumento, toxemia y leucocitosis. Los ganglios linfáticos regionales están inflamados y son muy sensibles.

Angina de Ludwig  

La angina de Ludwig es una forma grave de celulitis que suele formarse a partir del segundo o tercer molar inferior. Afecta a los espacios sublingual y submandibular unilaterales, de forma casi simultánea, y se extiende rápidamente a los espacios faríngeo lateral y pterigoideo, y puede llegar hasta el mediastino.  Sus principales características son una celulitis sublingual y submandibular que se extiende rápidamente, junto con una hinchazón firme y dolorosa en la parte superior del cuello y el suelo de la boca, en ambos lados. Cuando la hinchazón afecta al espacio parafaríngeo, desciende por el cuello, y el edema puede extenderse rápidamente a la glotis.  El paciente tiene problemas para deglutir y abrir la boca, y la lengua puede quedar comprimida contra el paladar blando. La obstrucción oral o el edema de glotis agravan la obstrucción respiratoria. El paciente empeora rápidamente, con fiebre, dificultad respiratoria, cefalea y malestar.

Texto, tabla e imágenes Cawson.Fundamentos de medicina y patología oral (capítulo 9).

La obra

Nueva edición del texto considerado un "must have" para todo aquel estudiante de grado de Odontología a la hora de adquirir los conocimientos necesarios en el campo de la patología oral.

Texto muy consolidado en el mercado (la primera edición se publicó en 1962) y cuenta con el valor añadido de ser el primer libro que integra la medicina oral, la patología oral y la cirugía.

Las tres primeras secciones abordan la patología de los tejidos duros, de los tejidos blandos y el tratamiento de las patologías orales en aquellos pacientes medicamente comprometidos. La sección 4 incluye una guía de estudio y preguntas de autoevaluación.

La iconografía es una de las fortalezas del libro; contiene más de 600 ilustraciones entre las que se incluyen fotografías clínicas y esquemas explicativos a todo color. Es también significativa la presencia de imágenes de radiodiagnóstico e imágenes histológicas.

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