Importancia de las mutaciones de la trombina en Hematología

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En Hematología podemos definir la trombina como la proteína de acción enzimática, y que regula la reacción síntesis de fibrina a partir del precursor fibrinógeno en procesos de coagulación de la sangre.

Hay algunas enfermedades que pueden darse por mutaciones del gen que dará origen mediante su traducción a la trombina, como la trombofilia.

La trombosis venosa, trombosis venosa profunda, tromboflebitis o tromboembolismo venoso consiste en la formación de un coágulo de sangre o trombo que se forma en una vena profunda del cuerpo. Se forma por aumento de la tendencia de la sangre a coagular por causas genéticas, daños en una vena o circulación lenta, así como la acción de algunos fármacos.

Esta enfermedad provoca dolor e inflamación, enrojecimiento, edema y calor en la zona afectada, aunque sólo el 50% de las personas cursan estos síntomas, siendo las restantes asintomáticas.

Una de las modificaciones genéticas que dan lugar a la trombosis venosa, es decir, genera trombofilia, es la mutación G20210A, que es el que codifica la protrombina, y lo que provoca es el cambio en la posición 20210 de guanina por adenina en el gen que codifica para la protrombina, que se encuentra localizado desde el cromosoma 11 brazo corto región 1 banda 1 hasta la banda 2 del mismo cromosoma y región.

La causa de esta alteración es un incremento de la concentración total de protrombina en sangre, lo que crea una mayor predisposición, según los estudios, de la sangre a coagular.

Esta mutación es relativamente frecuente en Europa, ya que afecta a entre el 0.2 y 4% de la población caucásica. De entre los individuos afectados, la tasa de detección es de entre el 5 y el 19%.

Cuando se encuentra en homozigosis, es decir, cuando el individuo porta los alelos para este gen mutados, la incidencia de la enfermedad es completa. No obstante, sólo entre el 2 y el 4% de los individuos heterozigotos, es decir, que poseen sólo uno de los dos alelos mutados siendo el otro normal, manifestarán trombofilia.

No obstante, esta mutación no es la única capaz de provocar trombosis venosa, ya que la mutación del factor V, conocida como mutación de Leiden, así como numerosos factores ambientales, son capaces de provocar trombosis venosa. Además, hay mutaciones secundarias que, aunque por sí solas no son causa de trombosis venosa, sí que provocan un aumento de la incidencia de la enfermedad.

Otra enfermedad relacionada indirectamente con la trombina y directamente con la trombosis venosa es el tromboembolismo pulmonar o embolia pulmonar.

La embolia pulmonar se forma cuando un trombo alojado en una vena profunda del cuerpo es transportado hasta la aurícula derecha, desde donde pasa al ventrículo derecho y de ahí a las arterias pulmonares. Una vez en los vasos arteriales pulmonares, el trombo provoca una obstrucción, cortando la perfusión de una parte del pulmón.

Esta pérdida de flujo sanguíneo provoca una reducción de la presión parcial de oxígeno que sale por las venas pulmonares, y por tanto del que distribuye la arteria aorta. Como la concentración de oxígeno en sangre se ve disminuida, puede llegar a ser insuficiente para el gasto requerido en los tejidos, de forma que se dan lesiones isquémicas, por falta de oxígeno, en los tejidos, y se pueden provocar daños permanentes en los órganos afectados, especialmente aquellos con una mayor demanda de oxígeno, que recordemos es diferente en cada tejido.

Algunos de los síntomas más frecuentes del tromboembolismo pulmonar son disnea, que es la sensación de dificultad para respirar, o aprensión. Del mismo modo, puede ser asintomático.

El tratamiento, tanto de la trombosis venosa como de la embolia pulmonar, viene dado por heparinas, ya sean heparinas de bajo peso molecular o heparina no fraccionada. Esta última se da frente a la primera cuando existen problemas renales o hepáticos, aunque requiere monitorización.

La unión de la heparina causa un cambio conformacional en la antitrombina III, favoreciendo su afinidad por la trombina.

Se trata de un anticoagulante de acción rápida, y su administración es, generalmente, por vía intravenosa o subcutánea, ya que por su condición de glucosaminoglucano es digerida en el intestino cuando se administra por vía oral.

Como trastornos poco comunes relacionados con la trombina encontramos la disprotrombinemia y la hipoprotrombinemia.

La deficiencia de factor II es muy poco común, y se calcula que afecta a  1 de cada 2 millones de la población general. La deficiencia puede ser hipoprotrombinemia (nivel reducido de una molécula normal) o disprotrombinemia (niveles normales pero protrombina anormal). Una deficiencia total es incompatible con la vida. Sólo se ha informado de un pequeño número de casos a escala mundial. La deficiencia grave se relaciona con niveles de protrombina del 4 – 10%, y las manifestaciones hemorrágicas más comunes son hemartrosis y hematoma muscular. El cuadro clínico de la disprotrombinemia es más variable.

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