9 factores de riesgo (modificables y no) de accidente cerebrovascular

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Según la Organización Mundial de la Salud, el infarto de Miocardio junto al accidente cerebrovascular son las principales causas de muerte por enfermedades no transmisibles en el mundo. La morbilidad y mortalidad de ambas enfermedades causan un impacto importante en la sociedad, por lo cual resulta indispensable abordar el tema. El accidente cerebrovascular es la segunda causa de muerte y la tercera causa de discapacidad en el mundo. Aunque el número de muertes ha disminuido, la carga de discapacidad ocasionada por el ictus va en aumento. La prevención y acción ante una emergencia cerebrovascular son vitales para reducir la morbimortalidad producida por la patología.

El ictus o accidente cerebrovascular es una patología producida por el bloqueo abrupto de un vaso sanguíneo cerebral, generalmente una arteria y en casos más raros una vena. La falta de oxígeno y nutrientes provoca la muerte neuronal. La isquemia cerebral se debe a causas diversas como trombosis, embolismo o hipoperfusión sistémica. La trombosis implica la oclusión arterial causada por enfermedades como ateroesclerosis, disección o displasia fibromuscular. En el embolismo la obstrucción se produce por un émbolo liberado desde un lugar lejano, que al llegar a los pequeños vasos cerebrales impide el flujo sanguíneo. La hipoperfusión sistémica puede afectar tanto a cerebro como a otros órganos, que reciben una cantidad inadecuada de oxígeno y nutrientes. Una causa primaria, poco común, de accidente cerebrovascular son las patologías hematológicas, como la hipercoagulabilidad, policitemia vera, anemia drepanocítica y síndrome antifosfolipídico.  (UpToDate)

Prevención

Según la American Stroke Association existen factores de riesgo modificables y no modificables que aumentan la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular. Los factores de riesgo modificables, que pueden marcar la diferencia entre sufrir o no un accidente cerebrovascular, son los siguientes:

  • La Hipertensión arterial mal controlada, por lo cual es necesario llevar un control cuidadoso y apegarse al tratamiento en caso de cursar con la enfermedad.
  • El tabaquismo, pues la nicotina y el monóxido de carbono de los cigarros altera el sistema cardiovascular. Además, la combinación de tabaquismo y anticonceptivos orales conlleva un riesgo aún mayor.
  • La diabetes, por lo cual es importante tratarla en caso de que esté presente o evitar su aparición con una dieta saludable.
  • Una dieta poco saludable, por lo que debemos optar por alimentos que mejoren nuestra salud cardíaca y cerebral. Se ha visto que consumir cinco o más porciones de frutas y vegetales al día reduce el riesgo de ictus.
  • La inactividad, por lo que debemos incluir al menos 30 minutos de actividad física la mayoría de los días.
  • El sobrepeso y obesidad; se ha visto que disminuir tan poco como 5 a 10 libras reduce el riesgo cardiovascular.
  • Los niveles de colesterol elevado, pues permite el desarrollo de trombos.
  • Las enfermedades arteriales, ya que el desarrollo de ateroesclerosis permite la aparición de trombos y émbolos que pueden llegar al cerebro.
  • La fibrilación auricular aumenta cinco veces el riesgo, pues se pueden formar trombos que lleguen al cerebro.
  • Cardiopatías, sobre todo enfermedad coronaria e insuficiencia cardíaca.
  • La anemia drepanocítica, pues los glóbulos rojos transportan menos oxígeno y tienden a formar trombos.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo no modificables y respecto a los cuales no podemos actuar son los siguientes:

  • Edad: El riesgo de ictus se dobla cada diez años después de los 55.
  • Historia familiar de accidente cerebrovascular: Padres, abuelos o hermanos, especialmente antes de los 65 años.
  • Raza: Los afroamericanos tienen un riesgo mucho más elevado, sobre todo por su mayor riesgo de padecer hipertensión arterial, diabetes y obesidad.
  • Sexo: Las mujeres tienen mayor riesgo de sufrir ictus debido a situaciones como el embarazo, historia de preeclampsia/eclampsia y diabetes gestacional, uso de anticonceptivos orales y terapia hormonal postmenopáusica.
  • Accidente cerebrovascular previo: El riesgo se incrementa con la existencia de episodios previos y también por ataques isquémicos transitorios.

También existen factores asociados que predisponen a la patología:

  • Factores socioeconómicos: El ictus es más común entre las personas con ingresos bajos. Se cree que esto se debe a la mayor prevalencia de obesidad y tabaquismo y al acceso limitado a una atención médica de calidad.
  • Abuso de alcohol: El riesgo de ictus y otras patologías incrementa.
  • Abuso de drogas: Drogas como la cocaína, anfetaminas y heroína se han asociado a un elevado riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, sobre todo en pacientes jóvenes.
  • Hábitos de sueño: Se ha visto que las personas con sueño de buena calidad tienen menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares e ictus.

Estilos de vida saludables

Debido a la gran cantidad de factores de riesgo modificables, es posible prevenir la enfermedad al modificar los estilos de vida. A continuación, algunos consejos recomendados por la American Stroke Association:

  • Dile no al tabaquismo y evita ser fumador pasivo.
  • Mejora tus hábitos alimenticios, incluyendo comidas bajas en grasas saturadas, grasas trans, sodio y azúcares agregados.
  • Realiza actividad física.
  • En caso de recibir tratamiento farmacológico, cúmplelo al pie de la letra.
  • Mide tu tensión arterial regularmente y en caso de que esté elevada manéjala con tu médico.
  • Asegúrate que tus niveles de glucosa sean adecuados, si no lo son modifica tu dieta.
  • Alcanza y mantén un peso saludable.
  • Disminuye tus niveles de estrés
  • Busca apoyo emocional cuando lo necesites. Hablar hace la diferencia.
  • Acude a controles médicos regulares.

¿Cómo se ve un accidente cerebrovascular? ¿Cómo se debe actuar?

Es importante conocer las causas del accidente cerebrovascular, sus factores de riesgo y maneras de prevenirlo, pues así se puede reducir su incidencia. Sin embargo, esto no es suficiente pues en cualquier momento y en cualquier lugar podemos presenciar un accidente cerebrovascular. En estos casos es importante saber cómo reconocerlo y cómo actuar, pues a medida que pasan los minutos, las secuelas se tornan más graves. Según la Organización Mundial de la Salud un accidente cerebrovascular se presenta con pérdida súbita, comúnmente unilateral, de la fuerza muscular en las extremidades o en la cara, además de entumecimiento; confusión, dificultad para hablar y comprender lo que se dice; problemas visuales unilaterales o bilaterales; dificultad para caminar, mareo, pérdida de equilibrio o coordinación; cefalea intensa de causa desconocida; debilidad o pérdida de conciencia.

Las siglas FAST son útiles al momento de reconocer y actuar ante un accidente cerebrovascular, la American Stroke Association lo explica de la siguiente manera:

F: Face drooping

  • ¿Un lado de la cara se ve caído o está entumecido?
  • Pídale a la persona que sonría. ¿La sonrisa es igual en ambos lados?

A: Arm weakness

  • ¿Uno de los brazos se encuentra débil o entumecido?
  • Pídale a la persona que eleve ambos brazos. ¿Uno de ellos cae?

S: Speech difficulty

  • ¿El lenguaje se encuentra mal articulado?
  • ¿La persona no puede hablar o tiene dificultad para comprender?
  • Pídale a la persona que repita una frase sencilla como “El cielo es azul”. ¿Puede repetirla correctamente?

T: Time to call 911

  • Si la persona presenta cualquiera de estos síntomas, incluso si estos desaparecen, llame al 9-1-1 y dígale a la operadora “pienso que esto es un infarto cerebral”.
  • El tiempo es crucial. No demore la llamada y fíjese en la hora en que los primeros síntomas aparecieron.

El accidente cerebrovascular es una enfermedad no transmisible que depende en gran medida del estilo de vida que llevamos. Por eso resulta importante comprender la enfermedad y los factores que la producen y podemos modificar. Cuidar de nuestra salud permite reducir el riesgo de padecer la enfermedad, sin embargo puede presentarse en cualquier persona y es por eso que debemos estar preparados para reconocer y actuar frente a una emergencia cerebrovascular. Juntos somos capaces de reducir las secuelas que esta patología deja en tantos pacientes alrededor del mundo.

Autora: María Eugenia Peñafiel, Asistente Nacional del Comité Permanente de Salud Pública 2018, miembro AEMPPI Ecuador

Referencias:
http://www.bvsspa.es/ciudadano/node/1557
https://www.uptodate.com/contents/etiology-classification-and-epidemiology-of-stroke?search=cerebrovascular%20accident&source=search_result&selectedTitle=4~150&usage_type=default&display_rank=4
https://www.strokeassociation.org/STROKEORG/AboutStroke/UnderstandingRisk/Understanding-Stroke-Risk_UCM_308539_SubHomePage.jsp
http://www.strokeassociation.org/STROKEORG/WarningSigns/Stroke-Warning-Signs-and-Symptoms_UCM_308528_SubHomePage.jsp
http://www.strokeassociation.org/STROKEORG/WarningSigns/Stroke-Warning-Signs-and-Symptoms_UCM_308528_SubHomePage.jsp
http://www.who.int/topics/cerebrovascular_accident/es/
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