Etiología y fisiopatología de la fibromialgia, la enfermedad que ‘castiga’ a Lady Gaga

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Hace escasos días Lady Gaga se vio obligada a cancelar su exitosa gira europea por culpa de la fibromialgia que padece. La artista internacional anunció en 2013 que padecía esta enfermedad. Su caso, y el de otros muchos personajes populares, podrían servir para que esta enfermedad, tan estigmatizada, abandone las sombras del anonimato de una vez por todas. Una “visibilización” que los millones de afectados en todo el mundo ansían y agradecen. Hoy, nuestra embajadora Camila Ponce Berrú pone su granito de arena arrojando algo de luz a sus todavía no definidas causas, diagnóstico y tratamiento.

La fibromialgia es un trastorno de dolor musculo-esquelético crónico y generalizado. Este dolor por lo general se acompaña de fatiga, trastornos cognitivos, síntomas psiquiátricos, así como también múltiples síntomas somáticos. Actualmente no se conoce la etiología de dicha enfermedad y su fisiopatología es poco clara. Sin embargo se sabe que a pesar de los síntomas de dolor en los tejidos blandos que afectan los músculos, ligamentos y tendones, no se encuentra evidencia de inflamación tisular.

Los pacientes con fibromialgia lucen bien, aparte de la sensibilidad, no hay más anormalidades notorias al examen físico y los exámenes de laboratorio y de imagen son normales. Varias investigaciones indicaban que la fibromialgia es un trastorno psicógeno o psicosomático, sin embargo, algunas investigaciones que se están realizando indican que en realidad es un trastorno de la regulación del dolor, que podría ser clasificado como una forma de sensibilización central (Goldenberg, 2017). Actualmente no hay evidencia de que un solo evento sea el causante de dicha patología, sino más bien que muchos factores estresantes físicos y/o emocionales pueden desencadenar o agravar los síntomas. Entre estos factores se incluyen infecciones, como enfermedad viral o enfermedad de Lyme y también trauma emocional o físico Además, la fibromialgia a menudo se asocia con otras afecciones que pueden causar dolor musculoesquelético, interrupción del sueño o síntomas psiquiátricos, y sus características podrían simular ser fibromialgia por lo que se debe considerar para el diagnóstico diferencial (Goldenberg, 2017).

Aliada del dolor

La fibromialgia es una causa bastante común de dolor crónico, y se sabe que es la causa más común de dolor musculoesquelético generalizdo en mujeres de 20 a 55 años de edad. En Estados Unidos y algunos otros países, la prevalencia del trastorno es de 2-3% aproximadamente, y este valor va aumentando con la edad. También se sabe que la prevalencia en Francia es de 1.6%, en Brasil de 2.5% y en Bangladesh de 3.6%, lo que demuestra que es una enfermedad presente a nivel mundial. La fibromialgia es más común en mujeres que en hombres, y se sabe que puede presentarse en niños también (Goldenberg, 2017).

A pesar de que su fisiopatología no está del todo clara, se tienen algunas teorías. Como ya se mencionó anteriormente, la fibromialgia se considera un trastorno de la regulación del dolor y se puede clasificar bajo el término de sensibilización central. Además, comparte características con otros trastornos de dolor comunes que se consideran centrales, como características genéticas y del sistema nervioso central para el procesamiento del dolor. Algunos estudios también sugieren que la fibromialgia tiene una base genética, y la capacidad de algunos antidepresivos para mejorar los síntomas sugieren que los genes implicados en las vías metabólicas o de señalización de serotonina y/o catecolaminas podrían ser los involucrados. Además de la base genética, en la fibromialgia también existen alteraciones en el dolor y procesamiento sensorial en el sistema nervios central. Es por esto que los pacientes con este trastorno perciben que los estímulos nocivos, tales como el calor o la presión, son dolorosos a niveles más bajos de estimulación física que las personas sanas.

Existe mucha evidencia de la alteración en el procesamiento del dolor, entre lo que se incluye la disminución de la inhibición endógena del dolor, el efecto de los factores afectivos y cognitivos, suma temporal del dolor, entre otras cosas. También se ha notado que en la mayoría de los pacientes con fibromialgia existen alteraciones del sueño y el estado de ánimo, lo que indica una disfunción subyacente del sistema nervioso central. En cuanto al sueño, se ha visto un aumento en los patrones cíclicos alternantes y se lo ha correlacionado con la gravedad de los síntomas. Pero también existen varios estudios que sugieren que los patrones del sueño desordenados vienen antes que el desarrollo del dolor y que estos dos componentes juntos predicen síntomas depresivos. Se han utilizado varias pruebas provocativas que demostraron que existe una anomalía del eje hipotalámico-pituitario-adrenal que causa hiperactividad de la respuesta al estrés. Además de todos estos hallazgos mencionados también se ha visto una disfunción en el sistema nervioso autonómico, cambios en el sistema inmune y mecanismos de dolor periférico, pero ningún aspecto se encuentra completamente respaldado (Goldenberg, 2017).

Cómo se presenta

La fibromialgia se caracteriza principalmente por un dolor musculoesquelético generalizado y fatiga. Este trastorno a menudos se acompaña de síntomas somáticos y trastornos cognitivos y psiquiátricos (depresión y ansiedad). Al examen físico se revela sensibilidad en múltiples puntos anatómicos de tejidos blandos, pero los exámenes de laboratorio son normales. Dentro de los otros síntomas expresados por los pacientes se encuentra entumecimiento, hormigueo, problemas del sueño, dolor de cabeza, entre otros. En cuanto al dolor, afecta ambos lados del cuerpo y se presenta por encima y por debajo de la cintura. A pesar de ser generalizado, al inicio puede ser localizado, por lo general en cuello y hombros. Por lo general los pacientes describen el dolor predominantemente en músculos, pero también afirman que les duele las articulaciones. Los pacientes con fibromialgia también suelen referir síntomas alérgicos, palpitaciones, disnea, dismenorrea, cambios de peso, sudores nocturnos, disfagia, síndrome de ojo seco, entre otros. Para el examen físico se debe buscar sensibilidad en puntos de tejidos blandos. Para esto se usan los nueve pares de puntos sensibles utilizados para los criterios de clasificación de 1990. Estos puntos incluyen el músculo medio del trapecio superior, el epicóndilo lateral, la segunda unión costocondral, el trocánter mayor, y otros sitios (Goldenberg, 2017).

Índice de dolor: un diagnóstico aún por perfeccionar

En cuanto al diagnóstico de fibromialgia, se basa principalmente en los síntomas del paciente y los hallazgos de múltiples puntos sensibles en las ubicaciones mencionadas anteriormente. Existen los criterios de clasificación del Colegio Americano de Reumatología publicados en 1990 que incluyen síntomas de dolor generalizado, que ocurre tanto arriba como debajo de la cintura y afecta ambos lados del cuerpo y hallazgos físicos en al menos 11 de 18 puntos sensibles definidos. Estos criterios tenían más del 85% de sensibilidad y especificidad para diferenciar la fibromialgia de otras enfermedades reumáticas. Sin embargo, por problemas presentados con los puntos sensibles se lanzaron nuevos criterios en el 2010. Estos criterios combinan un índice de dolor generalizado y una escala de gravedad de los síntomas para hacer el diagnóstico. El índice de dolor es una medida del número de regiones corporales dolorosas de una lista de 19 áreas. Mientras que el puntaje de la gravedad de los síntomas incluye el grado de fatiga, de la vigilia no reactivada y de los síntomas cognitivos y somáticos (Goldenberg, 2017).

Debido a que la fibromialgia es tan complicada y hay tantas preguntas sin respuesta del tema, es un desafío su tratamiento. El objetivo del tratamiento de este trastorno es reducir sus síntomas, incluyendo el dolor, la fatiga, el sueño y la disfunción cognitiva. El enfoque inicial, y de manera general, para todos los pacientes con fibromialgia debe incluir la educación acerca de la enfermedad, un plan de ejercicio, y monoterapia que puede ser con amitriptilina, pregabalina, entre otros fármacos cuando las medidas no farmacológicas no funcionan. En caso de que el intervención inicial no funcione, se debe manejar con otras intervenciones que incluye combinación de medicamentos, intervención psicológica, entre otros (Goldenberg, 2017).

Autora: Camila Ponce Berrú miembro de AEMPPI Ecuador

Bibliografía:

-Goldenberg, D. (2017). Clinical manifestations and diagnosis of fibromyalgia in adults. Uptodate.com. Retrieved 7 December 2017, from https://www.uptodate.com/contents/clinical-manifestations-and-diagnosis-of-fibromyalgia-in-adults?search=fibromialgia&source=search_result&selectedTitle=2~150&usage_type=default&display_rank=2

-Goldenberg, D. (2017). Pathogenesis of fibromyalgia. Uptodate.com. Retrieved 8 December 2017, from https://www.uptodate.com/contents/pathogenesis-of-fibromyalgia?search=fibromialgia&source=search_result&selectedTitle=4~150&usage_type=default&display_rank=4

-Goldenberg, D. (2017). Initial treatment of fibromyalgia in adults. Uptodate.com. Retrieved 11 December 2017, from https://www.uptodate.com/contents/initial-treatment-of-fibromyalgia-in-adults?search=fibromialgia&source=search_result&selectedTitle=3~150&usage_type=default&display_rank=3

-Salud, F. (2017). Síndrome del Intestino Irritable y Fibromialgia ¿Cuál es la conexión?. Fisiogenomica.es. Retrieved 16 December 2017, from http://www.fisiogenomica.es/2017/02/sindrome-del-intestino-irritable-y.html

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