Enfermedades respiratorias en niños: la reanimación en la sala de partos

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Las enfermedades respiratorias son el motivo más frecuente de ingreso en una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) y son una causa importante de mortalidad y morbilidad neonatal. La flamante edición (novena) de la obra de referencia en este campo, Kendig. Enfermedades respiratorias en niños, contiene nuevos capítulos que abarcan los conocimientos cada vez más amplios sobre las complicaciones respiratorias del síndrome de Down y otros trastornos genéticos, las terapias moleculares modernas para la fibrosis quística y el asma, así como la embolia pulmonar y la enfermedad tromboembólica. Hoy nos detenemos en uno de los episodios más determinantes: la reanimación en la sala de partos.

El primer minuto de vida

Uno de los episodios fisiológicos más importantes y mejor coordinados en la vida de una persona es la transición de la vida fetal a la de recién nacido. En el primer minuto de vida, el recién nacido debe limpiar el líquido pulmonar fetal de las vías respiratorias e iniciar el intercambio gaseoso. Aunque la mayoría de los lactantes completan esta transición sin problemas, un inicio inadecuado de la respiración en el nacimiento puede ser catastrófico tanto para el sistema respiratorio como para el cardiovascular.

En el nacimiento, el inicio rápido de la respiración regular probablemente se debe a una combinación de la retirada de la producción de prostaglandinas por parte de la placenta, los estímulos táctiles y fríos en la piel, la activación de los reflejos de Hering-Breuer y los cambios en los niveles de oxigenación de la sangre arterial (PaO2). La mayoría de los lactantes a término comenzarán una respiración espontánea a los 10-30 segundos de vida; sin embargo, un 10% requieren algún tipo de tratamiento al nacer; aproximadamente el 2% requieren intubación y VPP y menos del 0,5% requieren compresiones torácicas y adrenalina. El porcentaje de lactantes que requieren reanimación aumenta conforme disminuye la edad gestacional (EG). Cada cinco años, el International Liaison Committee on Resuscitation (ILCOR) revisa todos los estudios sobre reanimación del recién nacido y proporciona recomendaciones de tratamiento para los lactantes que no respiran adecuadamente al nacer; los siguientes comentarios reflejan sus recomendaciones más recientes:

Enfermedades respiratorias niños

Algoritmo de reanimación del recién nacido: guía de 2015 del International Liaison Committee on Resuscitation para el tratamiento inicial de los lactantes con necesidad de asistencia durante la transición en el nacimiento.  CPAP, presión positiva continua en las vías aéreas;  CVU, catéter venoso umbilical; ECG,  electrocardiograma;  FC, frecuencia cardiaca;  i.v.,  intravenoso; TET,  tubo endotraqueal;  VPP, ventilación con presión positiva. (Reproducido a partir de American Heart Association, Wyckoff et al. Pediatrics).

Nuevas recomendaciones

Las nuevas recomendaciones destacan la importancia del primer minuto «de oro» de vida, momento en el cual la respiración tendría que haber comenzado espontáneamente o se inician respiraciones asistidas.

  • Todos los lactantes recién nacidos, incluidos los que no tienen vigor por exposición a meconio, deberían ser estimulados y secados al nacer.
  • No debería realizarse rutinariamente una succión orofaríngea, a menos que la orofaringe se encuentre obstruida.
  • Si el lactante no respira, boquea o la FC es inferior a 100 a los 30 segundos de vida, el lactante debería recibir VPP con PEEP mediante una pieza en T o una bolsa de reanimación.
  • En los lactantes a término se recomienda la reanimación con aire ambiente, mientras que la mayoría de los lactantes pretérmino pueden ser reanimados con una fracción inspirada de oxígeno (FiO2)  de 0,21-0,30.
  • Debería utilizarse pulsioximetría y titular el oxígeno para mantener a los lactantes en los límites normales durante los primeros minutos de vida.
  • Debería tenerse en cuenta que la PaO2 fetal es baja y las saturaciones de oxígeno normales durante la transición no son superiores al 85% durante casi 5 minutos.
  • Si tras 30 segundos de ventilación con VPP, con una presión inicial de 20-25 cmH2O, la FC no es superior a 100, el reanimador debería realizar una serie de pasos para corregir la ventilación (es decir, MR.SOPA: ajustes de la Máscara/Reposición de la vía aérea/Succión y apertura de boca y nariz/aumento de la Presión/considerar una vía aérea Alternativa) y plantearse la intubación del lactante.

La intubación debería confirmarse mediante la elevación del tórax, la presencia de condensación en el tubo ET, la mejoría de la FC y el detector de dióxido de carbono (PediCap). Si la FC se mantiene por debajo de 60 lpm tras la intubación, deben iniciarse compresiones torácicas mediante una técnica de dos manos rodeando al tórax. Se comprime el esternón aproximadamente un tercio del diámetro del tórax (aproximadamente 2 cm) con una relación de 3:1 hasta llegar a 120 acciones (90 compresiones y 30 respiraciones) en un minuto.

Pueden utilizarse la pulsioximetría y un electrocardiograma (ECG) de tres derivaciones para ayudar a valorar la FC. Si la ventilación y las compresiones adecuadas no logran una FC superior a 60, entonces el lactante debería recibir adrenalina intravenosa (i.v.) (0,01-0,03 mg/kg) a través de un catéter venoso umbilical (CVU) o uno i.v. Puede intentarse la adrenalina ET (0,05-0,1 mg/kg) hasta que se obtenga un acceso i.v., pero tiene una menor tasa de respuesta en comparación con la adrenalina i.v..

El uso de bicarbonato sódico y la naloxona ya no se recomiendan durante la reanimación del recién nacido. Debería administrarse suero salino fisiológico o sangre Rh negativo del grupo O (10 ml/kg peso corporal) cada 510 minutos si el lactante está hipotenso debido a pérdidas de sangre. Si no existe FC y la puntuación de Apgar es 0 tras 10 minutos de reanimación adecuada, es adecuado interrumpir la reanimación debido al mal pronóstico neurológico. Dado que la mayoría de los lactantes responderán a una ventilación adecuada, los reanimadores deberían considerar otras entidades subyacentes que podrían impedir la ventilación, como el neumotórax, la hipoplasia pulmonar debido a oligohidramnios, la hernia diafragmática congénita (HDC) u otras anomalías congénitas.

Kending, nueva edición

Esta novena edición de Kendig. Enfermedades respiratorias en niños incluye:Portada Kendig

  • Nuevo formato con titulares más descriptivos y textos más esquemáticos para facilitar la búsqueda y la lectura rápidas.
  • Acceso a una nueva videoteca con demostraciones y procedimientos clave.
  • Abarca los aspectos clave actuales, entre los que se incluyen las bases genéticas de las enfermedades respiratorias, las infecciones respiratorias nuevas y emergentes, las enfermedades pulmonares intersticiales en lactantes y niños pequeños, la tecnología y las técnicas diagnósticas para las pruebas de función pulmonar, las infecciones pulmonares emergentes y las nuevas terapias para la fibrosis quística y el asma.
  • Proporciona indicaciones actualizadas sobre procedimientos importantes, como la broncoscopia y las pruebas de función pulmonar.
  • Utiliza un texto sencillo y conciso, numerosas tablas y figuras, y más de 500 imágenes en color para presentar la información clave de un modo comprensible.
  • Incluye los conocimientos y la experiencia de tres editores nuevos, así como de más de 100 expertos internacionales, en los campos de la pediatría, la neumología, la neurología, la cardiología, la fisiología, la radiología diagnóstica, los cuidados críticos, la otorrinolaringología, la alergia y la cirugía.
  • Acceso a la versión electrónica del libro en Expert Consult íntegramente en inglés.

Más información de la obra aquí

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