Enfermedades humanas asociadas a exposiciones laborales

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Como futuro profesional de las Ciencias de la Salud enfrentarte a enfermedades asociadas a exposiciones laborales será parte de tu día a día. Es importante que vayas construyendo una buena base de conocimiento para afrontar esta realidad - diagnóstico y tratamiento- del mejor modo posible. Para hacernos una idea, sólo en EE. UU. cada año se producen más de 10 millones de lesiones y fallecen cerca de 65.000 personas como consecuencia de lesiones y enfermedades laborales. La exposición industrial a los agentes tóxicos es tan variada como lo es la misma industria. Este tipo de lesiones varían desde meras irritaciones molestas de las vías respiratorias a cánceres de pulmón. Ninguna zona de nuestro organismo es inmune: desde el aparato cardiovascular, pasando por el urinario, el reproductor, el digestivo o el mismo sistema nervioso. La última entrega de Robbins. Patología humana (10ª edición) ofrece una profunda visión de esta amenaza con todo lo que necesitas saber: detección, causas, consecuencias y tratamiento.

Robbins. Patología humana. Capítulo 8: Enfermedades medioambientales y nutricionales (página 307).

Además de los metales tóxicos (descritos en la tabla), otros agentes importantes que contribuyen a las enfermedades medioambientales son los siguientes:

  • Los  disolventes orgánicos son muy utilizados en grandes cantidades en todo el mundo. Algunos, como el cloroformo y el tetracloruro de carbono, se encuentran en los vapores de las sustancias utilizadas como desengrasantes, en la limpieza en seco y en decapantes. La exposición aguda a altas concentraciones de vapores de esos agentes puede causar mareos y confusión, con depresión del SNC e incluso coma. Las concentraciones más bajas pueden ser tóxicas para el hígado y los riñones. La exposición laboral de los trabajadores del caucho al benceno y al 1,3-butadieno aumenta el riesgo de leucemia. El benceno se oxida a un epóxido a través de la enzima CYP2E1 hepática, un componente del sistema de enzimas. El epóxido y otros metabolitos alteran la diferenciación de las células progenitoras en la médula ósea, y pueden provocar aplasia medular y leucemia mieloide aguda.
  • Los  hidrocarburos policíclicos son liberados durante la combustión de carbón y gas, en particular con las temperaturas altas que se usan en las fundaciones de acero y que también están presentes en el alquitrán y el hollín (Pott identifi có el hollín como causa de cánceres de escroto en deshollinadores en 1775, como se describe en el capítulo 6). Los hidrocarburos policíclicos son unos de los más potentes carcinógenos, y la exposición industrial se ha relacionado como causa de cáncer de pulmón y de vejiga.
  • Los  organoclorados (y los compuestos orgánicos halogenados en general) son productos sintéticos que se resisten a la degradación y que son lipófilos. Algunos importantes organoclorados que se usan como pesticidas son el diclorodifeniltricloroetano (DDT) y sus metabolitos, y otros agentes, como el lindano, la aldrina y la dieldrina. Los organoclorados no pesticidas son bifenilos policlorados (PCB) y la dioxina (TCDD [2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina]). El DDT fue prohibido en EE. UU. en 1973, pero más de la mitad de la población tiene concentraciones séricas detectables de p,p ′ DDE, un metabolito del DDT de larga duración, incluidas las personas nacidas después de que entrase en vigor la prohibición del DDT. Los PCB y la TCDD también se detectan en sangre en la mayor parte de la población estadounidense. En el ser humano, la intoxicación aguda por DDT provoca toxicidad neurológica. La mayoría de los organoclorados son perturbadores endocrinos y actúan como antiestrógenos y antiandrógenos en animales de laboratorio, pero aún se desconocen los efectos a largo plazo en la salud en el ser humano.
  • Los  organoclorados no pesticidas incluyen bifenilos policlorados (PCB) y dioxina (TCDD [2,3,7,8-tetraclorodibenceno-pdioxina]). Las dioxinas y los PCB pueden causar trastornos cutáneos como foliculitis y dermatosis acneiforme que se conoce como cloracné, que consiste en acné, formación de quistes, hiperpigmentación e hiperqueratosis, en general por toda la cara y detrás de las orejas. Se puede acompañar por anomalías en el hígado y en el SNC. Como los PCB inducen el sistema enzimático P-450, los trabajadores expuestos a esas sustancias pueden mostrar alteraciones del metabolismo de los fármacos. Los desastres ambientales de Japón y China que tuvieron lugar a finales de los años sesenta causados por el consumo de aceite de arroz contaminado por PCB supusieron el envenenamiento de 2.000 personas en cada episodio. Las principales manifestaciones de la enfermedad ( yusho  en Japón,  yu-cheng en China) fueron el cloracné, y la hiperpigmentación de la piel y de las uñas.
  • El  bisfenol A (BPA) se utiliza en la síntesis de envases de policarbonato para alimentos y agua, así como de resinas epoxi que revisten prácticamente todos los frascos y latas de alimentos. Por tanto, la exposición al BPA es prácticamente ubicua en el ser humano. Desde hace tiempo se sabe que el BPA es un posible perturbador endocrino. En varios estudios retrospectivos de gran tamaño se ha relacionado la elevación de BPA en orina con la enfermedad cardíaca en poblaciones adultas. Además, los lactantes que beben de envases que contienen BPA pueden ser particularmente sensibles a sus efectos endocrinos. En 2010, Canadá fue el primer país que incluyó el BPA en la lista de sustancias tóxicas, por lo que los principales fabricantes de biberones y tazas para beber «a sorbitos» han dejado de utilizar este material en su proceso de fabricación. Sin embargo, aún se desconoce la amplitud de los riesgos para la salud del ser humano relacionados con el BPA, por lo que son necesarios más estudios.
  • El  cloruro de vinilo,  utilizado en la síntesis de resinas de polivinilo, puede causar angiosarcoma hepático, un tipo raro de tumor hepático.
  • La inhalación de  polvos minerales  provoca enfermedades pulmonares crónicas y no neoplásicas llamadas neumoconiosis. Este grupo de trastornos incluye afecciones producidas por partículas orgánicas e inorgánicas, así como enfermedades pulmonares no neoplásicas provocadas por vapores y humos químicos. Las neumoconiosis más comunes están causadas por exposiciones a: polvo de carbón (minas de carbón), sílice (chorro de arena, sección de la roca), amianto (minas, fabricación, aislantes) y berilio (minas, fabricación). La exposición a estos agentes casi siempre se produce en el lugar de trabajo. Sin embargo, el aumento de riesgo de cáncer debido a la exposición al amianto debe ampliarse a los familiares de los trabajadores, así como a otras personas expuestas fuera del lugar de trabajo.

Fuente

Texto y tabla de Robbins. Patología humana. Capítulo 8: Enfermedades medioambientales y nutricionales.

La obra

La nueva edición de Robbins. Patología Humana cubre específicamente las necesidades curriculares de los estudiantes de Medicina. La obra presenta un contenido conciso, asequible y profusamente ilustrado que ofrece el nivel de información justo para entender las bases morfológicas de las patologías más prevalentes.

Asegura la comprensión de la correlación entre las alteraciones patológicas tanto a nivel celular como a nivel de órganos/sistemas, así como de sus correspondientes manifestaciones clínicas.

Como novedades de esta edición, destaca el significativo aumento del número de diagramas esquemáticos, lo que por un lado facilita la comprensión y por otro asegura el fácil y rápido acceso a la información. Igualmente, se ha visto sustancialmente aumentada la correlación básico-clínica y del contenido clínico que permite al estudiante familiarizarse rápidamente con la posterior práctica clínica.

El texto ofrece acceso a StudentConsult.com en el que se incluyen: virtual slides: colección de preparaciones histopatológicas que permiten hacer zoom, notas; casos de estudio desarrollados e interactivos y un total de 30 vídeos.

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