Enfermedad de Marek: la parálisis de las gallinas

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El virus causante de la enfermedad es un herpesvirus perteneciente a la familia Herpesviridae. Estos están ampliamente difundidos en todo el reino animal y provocan infecciones persistentes con numerosas recidivas. Se vinculan algunos de los msimos a la presentación de tumores de tipo linfoide que tienen ciertas analogías con los de la enfermedad de Marek: linformas de los monos, linfoma de Burkitt y cáncer nasofaríngeo. A pesar de esta vinculación, los primates y el ser humano no es capaz de multiplicar el virus causante de la enfermedad, es un agente patógeno único de las gallinas.

La enfermedad de Marek, también conocida con el nombre de la parálisis de las gallinas, es una enfermedad viral neoplásica caracterizada por la presencia de linfomas de las células T e infiltraciones en nervios y órganos por linfocitos.

Es causada por un alfa-herpesvirus oncogénico. El virus de Marek presenta una distribución muy extensa, se puede encontrar en todo el mundo, y es muy resistente a las condiciones ambientales, pero, aunque las aves se encuentren prácticamente todas expuestas a cepas de este virus, en pocos casos se va a desarrollar la enfermedad. Cuando se produce la infección esta será persistente con la posibilidad de que se encuentre infectada el ave toda su vida.

La expansión del virus se debe a su gran estabilidad, este es excretado a través de células de la piel (escamas cutáneas y residuos de plumas). La excreción vírica empieza sobre las dos semanas después de la infección y se mantiene a lo largo de la vida del ave. El problema resulta cuando los pollos vacunados libres de la enfermedad excretan el virus contagioso igual que las gallinas enfermas. Los huevos cuya cáscara está contaminada por el polvo virulento también puede ser fuente de transmisión. Así pues, la forma básica de transmisión es horizontal, las aves infectadas excretan y diseminan el virus. Factores ambientales como el estrés estarán implicados en la sensibilidad de las aves a los tumores.

Hay tres cuadros clínicos en la enfermedad:

  1. Nervioso: aparece una parálisis flácida generalmente unilateral de las patas o alas. Las células tumorales infiltran el sistema nervioso periférico, especialmente el nervio ciático.
  2. Visceral: aparece diarrea en algunos casos. En la necropsia se observa la presencia de tumores en diferentes órganos, siendo los más comunes el del hígado, proventrículo y bazo.
  3. Cuello flácido: aparece una parálisis flácida transitoria en el cuello de las aves. Se suele asociar a la infección por las cepas más virulentas del virus de Marek.

El virus causante de la enfermedad es un herpesvirus perteneciente a la familia Herpesviridae. Estos están ampliamente difundidos en todo el reino animal y provocan infecciones persistentes con numerosas recidivas. Se vinculan algunos de los mismos a la presentación de tumores de tipo linfoide que tienen ciertas analogías con los de la enfermedad de Marek: linformas de los monos, linfoma de Burkitt y cáncer nasofaríngeo. A pesar de esta vinculación, los primates y el ser humano no es capaz de multiplicar el virus causante de la enfermedad, es un agente patógeno único de las gallinas.

A la derecha, infiltrado neoplásico linfoide en el hígado Los síntomas van a depender de la localización de los tumores. Las parálisis son causadas por los tumores que se encuentra en los nervios, mientras que los trastornos generales y la muerte se deben a los tumores en los órganos viscerales.

(Imagen: A la derecha, infiltrado neoplásico linfoide en el hígado).

El diagnóstico se basa fundamentalmente en el examen anatómico e histológico. Las lesiones anatómicas son principalmente tumorales, algunas consisten en la atrofia de los órganos linfoides como el timo y la bolsa de Fabricius. Se ha observado que las variaciones de la frecuencia de los tumores en cada órgano o tejido están relacionadas con la virulencia de la cepa vírica y la sensibilidad genética de las aves. También se describen numerosas lesiones microscópicas de los órganos tumorales.

El diagnóstico es fácil cuando se observan los síntomas más claros: la parálisis, la cojera, etc. Pero este se vuelve más complejo cuando la enfermedad es aguda i no hay especificidad de sus síntomas. En la necropsia de las aves, se buscará principalmente la existencia de tumores en los principales órganos y tejidos.

Esta enfermedad constituye un enorme peligro económico para las granjas de adultos jóvenes, ya que principalmente ataca a jóvenes adultos listos para la producción de carne o huevos, provocando la caída de la rentabilidad de las granjas. Por eso, las pérdidas económicas, numerosas en diferentes países del mundo, se compensan con la costosa vacunación de las aves. La profilaxis por tanto será vital para el mantenimiento de la granja, siendo esta principalmente el evitar la transmisión del virus. Se disminuirá el riesgo de contagio en los pollitos más jóvenes, vacunando precozmente con vacunas adecuadas a las cepas más salvajes y reforzando la resistencia de las aves seleccionando a las menos susceptibles al desarrollo de la enfermedad.