#ElsevierAEGTalks Pros y contras de la dieta FODMAP: una respuesta dietética en gastroenterología

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La Asociación Española de Gastroenterología (AEG) y Elsevier, presentaron este lunes, 11 de diciembre, un nuevo Elsevier Talks sobre un tema de gran actualidad: la dieta FODMAP. En este debate online conocimos por boca de expertos en Trastornos Funcionales Digestivos o del Brain-Gut Axis (Eje Cerebro-Intestino) las claves, aportes y beneficios de la dieta libre o baja en FODMAPs (Fermentable Oligosacáridos Disacáridos Monosacáridos y Polioles). El encuentro contó con la presencia del Dr. Javier Molina, médico adjunto del Servicio del Aparato Digestivo en Hospital San Pedro de Alcántara (Cáceres, España) y coordinador del Grupo de Trabajo de Enfermedades del Esófago, Estómago y Duodeno, Asociación Española de Gastroenterología (España); la Dra. Elena Verdú, profesora asociada de la McMaster University (Toronto, Canadá), y con la Dra Silvia Delgado, miembro del Comité Científico de la Sociedad Catalana de Gastroenterología y del Comité Directivo de la Sociedad Española de Gastroenterología (España), que además ejerció como moderadora de la cita.

Los FODMAP son carbohidratos de cadena corta y alcoholes relacionados, que son mal absorbidos en el intestino delgado.  Cuando hablamos de dieta FODMAP es realmente una herramienta terapéutica aplicada en ciertos casos y que consiste en eliminar estos componentes de la alimentación. Para muchos es una herramienta muy efectiva para mejorar los síntomas del colon irritable, enfermedad de crohn, problemas con el tránsito intestinal, hinchazón abdominal y flatulencias.

Orígenes de esta práctica

Para conocer los primeros datos de este tipo de dieta tenemos que remontarnos a 2005, fecha que data la primera referencia bibliográfica, firmada por un equipo de investigadores australianos. Tendríamos que esperar hasta 2013, como explicó el Dr. Javier Molina, para conocer el primer estudio en pacientes con esa sensibilidad al gluten no celíaca, que demuestra que mejoran con este tipo de dietas baja en FODMAPs. “De estas investigaciones se han derivado otras en Estados Unidos, Nueva Zelanda, y ya hay una evidencia sólida. En cuanto a la eficacia habría que distinguir tres grandes grupos de pacientes:

  1. -Pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal: sabemos que mejora los síntomas y disminuye el débito.
  2. -Pacientes con sensibilidad al trigo: existen datos contradictorios
  3. -Pacientes con síndrome del intestino irritable: hay más de un 50% de pacientes que pueden mejorar con esta dieta. Mejoran en dolor abdominal, distensión  y de la diarrea.

A pesar de estos buenos resultados, especialmente con pacientes con intestino irritable, “esta dieta no ha demostrado todavía una eficiencia adicional sobre probióticos, hipnoterapia dirigida hacia el intestino o yoga, como apunta un estudio reciente”. Otro de los aspectos clave de esta práctica es su aplicación a largo plazo, en este sentido, el Dr. Javier Molina que la dieta FODMAP “no se mantener de manera crónica. Como máximo se ha empleado de 3 a 6 semanas y mantiene sus resultados en los pacientes en torno a un año”. 

Alternativas a la dieta FODMAP 

Cuando nos referimos a FODMAP lo hacemos a componentes que encontramos en alimentos básicos en nuestra alimentación, como cereales, legumbres, lácteos, muchos de ellos, como apuntaba la Dra. Silvia Delgado, “son el corazón de dietas que han sido contrastadas con diversos estudios y que demuestran su eficacia frente al cáncer de colon de mama, incluso alzheimer”. Lo que llevaba a la moderadora a señalar este “contrasentido” de retirar a los pacientes alimentos beneficiosos para su salud e invitar a la comunidad científica a la búsqueda de alternativas a esta dieta.

En este sentido, la Dra. Elena Verdú apuntó a la aparición de estudios que demuestran que “si se retiran estos sustratos tan esenciales para nuestra salud podemos inducir un cambio importante en la microbiota intestinal, lo que puede derivar en complicaciones a largo plazo”. La propia doctora narraba un caso real de una paciente suya que acudió a consulta con diarreas, distensión abdominal y que llevaba cerca de dos meses siguiendo en una dieta “por su cuenta” sin gluten, “algo más común de lo que desearíamos. Dietas buscadas por internet o recomendadas por una amiga”.  Javier Molina denuncia estos ‘diagnósticos autoimpuestos de sensibilidad al gluten’. En un test realizado a más de 1.200 pacientes que lo habían retirado de manera autónoma -sin prescipción médica- se descubrió que uno de cada cinco eran celíacos mal diagnosticados. “El mensaje clarísimo es que si queremos que no se nos escapen los celíacos y desenterrar el iceberg famoso de la celiaquía es que hay que reducir el gluten y repetir una endoscopia, o hacérsela, porque muchos de estos pacientes ni siquiera se la han hecho”.

La “errónea” condena al gluten

En los últimos años, según destacaba la Dra. Silvia Delgado, “se ha condenado al gluten. Hay múltiples webs y blogs que hablan de él como una proteína tóxica para la salud; un veneno que se ha incorporado de forma extraña a la dieta humana, de la cual deberíamos huir“. Esta  idea “errónea” es seguida por muchos pacientes y son muy reacios a reintroducirlo, “incluso aunque les expliques la idea de que a lo mejor no son celíacos o que se están privando de alimentos vitales para su salud, tienen miedo de comer gluten. Asocian todos sus males a su consumo”.

La Dra. Verdú lidia cada día con esta situación y trata con pacientes que “se niegan en rotundo a consumir de nuevo gluten. Especialmente si han mejorado. Además nos encontramos con el hándicap añadido de enfrentarnos a pacientes con dietas muy distintas, buscadas en muchos casos en internet, y que probablemente no sean ‘sin gluten’ estrictamente”.

Silvia Delgado ampliaba esta ‘retirada sin prescripción médica’ a la lactosa, “muchos pacientes que llegan a mi consulta lo han hecho, y sí, está probado que puede provocar algo de inflamación o problemas de digestión, pero hacerlo sin un estudio adecuado, a la larga, puede provocar un problema mayor de salud”. 

Sensibilidad al gluten no celíaca

Llegados a este punto, el Dr. Javier Molina introducía el concepto de sensibilidad al gluten no celíaca, “mejor llamada sensibilidad al trigo”. Lo aplicaba a pacientes que no son celiacos, pero no toleran los cereales, lo que deja una puerta abierta a discutir sobre qué otros componentes del trigo están implicados en estas enfermedades intestinales. “Ya tenemos a nuestras disposición investigaciones que estimulan a estos pacientes con sensibilidad al gluten no celíaca con gluten, fructanos y placebo, y se les cruza hasta completar las ‘tres provocaciones’. Analizados en profundidad los resultados, comprobamos que han habido pacientes que se han visto afectados por los fructanos, otros por el gluten, y muchos por el placebo; y esto último es lo que llamamos efecto nocebo, o la aparición de síntomas por anticipación, por la expectativas negativas de los pacientes. El 40% de los afectados por esta sensibilidad tienen efecto nocebo: tienen síntomas porque simplemente esperan tenerlos“. 

El porqué de la alergia al trigo

Son cada vez más las personas que muestran una alta sensibilidad al trigo. La pregunta es ¿por qué ahora precisamente? Consumimos trigo desde el Neolítico, es un alimento ancestral y cimiento de muchas dietas a lo largo y ancho del mundo. El Dr. Javier Molina ahondaba en esta cuestión, afirmando que ha sido un alimento con el que “nunca hemos tenido problemas, hasta hace apenas 20 o 30 años, o 70 u 80 se atendemos a las enfermedad celíaca”. Para hallar una respuesta nos tenemos que remontar a la Revolución Verde, “desde entonces su consumo se ha disparado de manera exponencial y se ha perdido la variedad en el cultivo. El 95% del trigo que se cultiva en la actualidad son variedades modificadas genéticamente, y esta modificación, obviamente, modifica las proteínas y todas las sospechas van por ese camino”. De hecho, el Dr. Molina afirmaba que “estos trigos ‘modernos’ y modificados tienen un alto porcentaje de inhibidores de amilasa-tripsina (ATI), que ahora mismo tienen colgado el cartel de ‘culpable numero uno’ en la sensibilidad al trigo”. Sin embargo, apuntaba Javier Molina que cuando utilizamos variaciones de trigo antiguas o fermentaciones con ‘masa madre’, “son fermentaciones prolongadas (24-26 horas), con lo cual hay bacterias que están en contacto con los hidratos de carbono, disminuye los fructanos y ATI. El boca a boca de mis pacientes me lleva a pensar que son productos más tolerables para los afectados por esta alta sensibilidad. Aunque aún está por determinar como un tratamiento válido”.

La Dra. Elena Verdú ponía sobre la mesa el “agregado artificial de gluten vital” en muchos alimentos que no son cereales, como los embutidos, como otro posible culpable de esta alergia al trigo.

Productos industriales para celíacos 

Descartados ya los falsos positivos o los pacientes autodiagnosticados, los tres expertos se centraron el paciente que sí ha determinado esa alergia al gluten, muchos, en vez de seguir una dieta ‘natural’, recurren a sustituir cereales o pastas por productos industriales sin gluten que adquieren en supermercados. La Dra. Elena Verdú advertía que “muchos de estos alimentos ‘sin gluten’ tienen un alto contenido en grasas, saturadas en muchas ocasiones, y azúcares refinados. Por lo que no es una dieta saludable. Es muy importante que estos pacientes se pongan en manos de una nutricionista especializada y no se fíen del letrero ‘gluten free’ de muchos productos que están en el mercado”. 

En caso de tener a un paciente celíaco diagnosticado, con dieta sin gluten, pero en el que persisten los síntomas, el Dr. Javier Molina reconocía que antes de recomendar “la dieta FODMAP trataría de descartar otras muchas enfermedades o afecciones”. Silvia Delgado, desde su experiencia con numerosos pacientes, aseguraba que “no es necesario retirarles los FODMAP; hay que retirarle los excesos. Por ejemplo, los refrescos dietéticos, para no engordar, que llevan azúcares no absorbibles, y que según la cantidad que consuman, puede provocar gases y diarreas. Suelen mascar chicles, o comer galletas o caramelos que también llevan polioles. Hacer un chequeo de estos FODMAPs superfluos te permite retirar el exceso sin que los pacientes dejen de tomar su legumbre, sus frutas y su verdura. No cuesta dinero y puede resultar muy útil al paciente”.  El Dr. Molina añadía que estos pacientes les resulta útil consultar una lista de alimentos prohibidos que están contemplados en la dieta FODMAP para que ellos investiguen y “muchos de ellos descubren por sí mismos qué alimento les provoca esas reacciones negativas en su organismo”.

Para el especialista en Trastornos Funcionales Digestivos, no debemos quedarnos con el mensaje erróneo o escéptico de “demonizar a la dieta FODMAP. Hoy en día tenemos dudas de si es un tratamiento de primera línea, sobre si es aplicable a todos los pacientes, o sobre si es eficaz”. Para Javier Molina su principal aporte hasta el momento ha sido “abrir la puerta a muchos pacientes que estaban huérfanos en las consultas a encontrar una mejoría en sus síntomas fuera de estos esquemas tan simplistas del trigo, la leche o la fructosa. La comida es mucho más compleja que eso. Además, sí que se ha demostrado que estas restricciones dietéticas, no tan estrictas como la FODMAP, son tremendamente útiles en la práctica clínica. Muchos pacientes funcionan mejor con dietas que con fármacos, que, o bien son muy caros, o bien tienen muchos efectos secundarios”

Silvia Delgado resumía el encuentro que arrancaba con los FODMAPs,”que podríamos verlos como un test de provocación que demuestra que algunos pacientes tienen un trastorno orgánico que normalmente no somos capaces de ver. Hablamos de una interacción entre una barrera, que es epitelial, mucosa e inmunitaria, que reacciona a una entrada de antígenos y de un montón de elementos nutrientes y no nutrientes, y en medio de todo esto tenemos un microbioma que interacciona con el alimento y que genera a partir de ahí una serie de metabolitos que, por supuesto, tienen una interacción con nuestro epitelio y sistema inmune. Se abre una veda a la investigación sobre la interacción microbiota, alimento, intestino, que es apasionante y que, probablemente aquí subyace el factor desconocido del que llamamos intestino irritable”.

¿Qué son los Elsevier Talks?

Son un conjunto de debates y charlas online sobre diferentes temáticas de interés científico, que nacen con el objetivo de aportar valor al papel de los profesionales de la salud.

Saber más > Elsevier Talks

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