El TDAH no es sólo cosa de niño. Cómo se presenta en adultos

ADHD.jpg

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los problemas más frecuentes que afectan a los niños y que mayoritariamente se da en la etapa escolar. Se trata de un trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia que implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad que en muchas ocasiones está asociado con otros trastornos; una persona con TDAH tiene de 6 a 7 veces más probabilidades de tener otro trastorno psiquiátrico o trastorno del aprendizaje. El TDAH tiene una prevalencia más alta que cualquier otro trastorno psiquiátrico como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. En el mundo se calcula que el 5,3% de niños y adolescentes están diagnosticados de TDAH y en Europa del aproximadamente 5% (unos 3,3 millones de niños y adolescentes).

Para el diagnóstico de TDAH es esencial evaluar que estos síntomas nucleares que hemos comentado (déficit de atención, hiperactividad e impulsividad) se presenten desde una edad temprana (antes de los 12 años), con una intensidad y frecuencia superior a la normal para la edad y la etapa de desarrollo del niño, que deterioren o interfieran de forma significativa en el rendimiento del niño en dos o más de los ámbitos de su vida: escolar o laboral, familiar y social, y que no sean causados por otro problema médico, un tóxico, una droga u otro problema psiquiátrico. Un criterio no menos importante es el entorno sociocultural del paciente.

Dificultad para mantener la atención en períodos largos de tiempo, inquietud constante, impulsos no controlados y no hacer caso a lo que los padres, tutores o profesores le digan, puede traer grandes dificultades a la larga para el niño. La falta de atención puede afectar el proceso cognitivo que desarrolla el niño en la etapa escolar y además afectaría al proceso de aprendizaje creando todo ello un grave problema conductual con él mismo y su entorno. Es por ello que el TDAH es un factor de riesgo evolutivo.

Entre el 70 y 80% de niños con TDAH, el núcleo del problema puede venir por la genética (heredabilidad); está demostrado que los familiares de personas con TDAH tienen un riesgo cinco veces mayor de tener este trastorno que personas sin antecedentes familiares de TDAH. El 30% restante vienen dados por el ambiente y la crianza. Un niño criado en situaciones familiares conflictivas o situaciones en las que el ambiente donde vive es tenso o nefasto, puede tener consecuencias consigo mismo y en el colegio, modelando un futuro que puede ser muy inestable para él. Afortunadamente, este último factor es un ítem que se puede cambiar o que se puede tornar beneficioso si se compagina el tratamiento con un correcto apoyo psicológico. En aspectos ambientales se incluyen también las características prenatales, perinatales y posnatales del individuo.

Las presentaciones del TDAH pueden ser varias a raíz de las diferentes conductas. La conducta más prevalente (y más especialmente en niñas) es el déficit de atención. La hiperactividad e impulsividad excesiva también son claros indicios de estar ante un caso de TDAH y aún más si se combinan los tres ítems mencionados en la conducta del niño o individuo. En un niño, puede ser determinante su rendimiento académico, pues este trastorno podría desembocar en fracaso escolar.

¿Sólo los niños pueden tener TDAH? – Tratamientos farmacológicos

No, los adultos también pueden tener TDAH. De hecho, muchas personas suelen “autodiagnosticarse” y automedicarse pero “sin ponerle nombre” al problema.

¿Qué queremos decir con esto? Seguro que conocemos a muchas personas que son dependientes totales de la cafeína. Es probable que el lema de estas personas sea “sin mi café no soy persona, no consigo concentrarme”; puede ser que presenten un TDAH y no lo sepan. ¿Por qué? Si a una persona hiperactiva le damos un estimulante como la cafeína, lo normal es que se ponga más nervioso todavía pero también le ayudaría a hacer las tareas que tenía organizadas. De igual modo, si le diéramos el tratamiento de la hiperactividad a una persona sin TDAH  muy probablemente ese paciente quedaría mucho más nervioso de lo que estaba; esto quiere decir que los tratamientos farmacológicos para la hiperactividad son totalmente estimulantes, cuya función se enfoca principalmente en aumentar la dopamina y noradrenalina (neurotransmisores excitadores) en la corteza prefrontal, área cerebral principal específica implicada en el TDAH.

¿Por qué querríamos aumentar la dopamina y noradrenalina en ese punto en concreto? Porque esa área prefrontal, entre muchas otras funciones, controla rápidamente nuestra conducta a la hora de tomar decisiones. Su función es la de “filtrar” esas decisiones que desencadenan en los actos que solemos hacer. Si esta parte del cerebro está adormecida, haríamos cualquier cosa que se nos ocurriese continuamente, distrayéndonos de nuestros quehaceres; no tendríamos filtros para escoger qué hacemos de todas las cosas que se nos ocurriesen. Esto es lo que pasa en un Trastorno de Déficit de Atención.

Este tipo de personas cambian continuamente de una tarea a otra, son incapaces de centrarse en algo y acabarlo. Esto es lo que se conoce como Trastorno de Déficit de Atención y que puede ir acompañado con hiperactividad (nerviosismo, niños que no paran). Sin hiperactividad, podríamos decir que son pacientes despistados, que están haciendo sus tareas y fácilmente se distraen con otras cosas. El estimulante en cuestión “activa” el área prefrontal haciendo que pueda alcanzar la concentración deseada, y tiene grandes resultados tanto en pacientes con déficit de atención como en hiperactivos. Hace años este estimulante farmacológico era del grupo de las anfetaminas llamada “Metilfenidato”, pero conforme han pasado los años se han desarrollado fármacos que inciden sobre una actividad en concreto y que actúan específicamente en niños con déficit de atención por un lado y/o hiperactividad por otro.

Pero el tratamiento no es sólo exclusivamente farmacológico. El tratamiento del TDAH debería ser multimodal e individualizado, teniendo en cuenta al paciente y a su familia. El objetivo del tratamiento multimodal es disminuir los síntomas al mismo tiempo que se reducen las complicaciones derivadas del trastorno y el impacto negativo que puede tener en la vida de los pacientes y de su entorno. El tratamiento farmacológico, conductual-cognitivo-psicológico y psicoeducativo (a padres y profesores) constituye el tratamiento multidisciplinario completo que abarca los mayores aspectos posibles para que el niño pueda desempeñarse adecuadamente en todas sus facetas.

¿Cómo se presenta el TDAH en adultos?

Más del 50% de los niños y adolescentes con TDAH mantienen el trastorno en la edad adulta.

El TDAH en adultos es diferente al TDAH en niños. En parte porque hay una notable reducción de la sintomatología hiperactiva respecto al déficit de atención. En el paso de la infancia a la edad adulta, disminuyen los síntomas de hiperactividad que se pueden manifestar en inquietud, mientras que los síntomas de inatención se suelen manifestar en dificultades a la hora de llevar a cabo tareas (cumplir plazos de entrega, centrarse en una tarea concreta…) que pueden afectar su funcionalidad en varios aspectos de la vida. El diagnóstico en adultos resulta complicado debido ala comorbilidad, es decir, la coexistencia con otras patologías psiquiátricas, ya que los síntomas del TDAH se pueden solapar con los de los otros trastornos como trastorno por abuso de sustancias, trastornos de ansiedad y del ánimo.

Síntomas del TDAH en adultos:

  • Hiperactividad: actividad constante, horarios sobrecargados, elige trabajos que les requiera mayor ocupación
  • El Deficit de Atención es mucho más marcado en esta etapa: problemas de atención, y concentración, desorganización en su día a día, dificultad para iniciar y culminar proyectos, facilidad para olvidarse de las cosas. El déficit de atención se manifiesta principalmente en las actividades que requieren un mayor nivel de atención y concentración en el tiempo, y en general, les lleva a ser poco organizados e inconsistentes, por lo que pueden tener más problemas en el entorno laboral.
  • Impulsividad: Cambiar de trabajo constantemente, carecer de paciencia para distintas actividades, perder el control, conducir de forma temeraria (con un mayor porcentaje de accidentes), consumo de tóxicos, etc.

La impulsividad en la edad adulta probablemente sea el factor que más impacto en la vida familiar, laboral y social.

Probablemente el TDAH sea una de las enfermedades más sobre y subdiagnosticadas. A veces por los antecedentes y por la entrevista clínica se puede dilucidar este trastorno y poder diagnosticarlo, pero en los niños quizás sea un poco más frecuente, tanto que puede llegar a ser sobrediagnosticado y por ende sobremedicado.

Referencias:

  1. www.tdahytu.es
  2. www.medicinatv.com – TDAH
Share
Tweet
Share
Share