“El ‘Farreras|Rozman’ contribuye a la formación continuada de quien lo utiliza”

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Presentar a Francesc Cardellach (Terrassa, 1951) no resulta nada sencillo. Su curriculum no para de engordar ni un minuto, fruto de un apetito insaciable de conocimiento: decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona (UB), consultor senior de Medicina Interna en el Hospital Clínico, director del Laboratorio de Funcionalismo Mitocondrial del Instituto de Investigación Biomédica August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y un largo etcétera imposible de abarcar en una entrevista y no digamos ya tratar de resumirlo en un solo párrafo. En su quehacer diario, hay una tarea que lleva años ocupando un espacio destacado y muy mimado: el tratado Farreras-Rozman. Medicina Interna. Este megaproyecto editorial es noticia, ya que su dirección cambiará en breve de manos, abandonando, casi medio siglo después, las de su maestro, amigo y tutor, Ciril Rozman. Hoy conocemos el presente y futuro de la Medicina Interna y de esta obra de referencia por boca del nuevo director del tratado.

-Conecta Elsevier (C.E.): Hace unos meses la Universidad de Barcelona dedicaba una exposición al Tratado de Medicina Interna y Ciril Rozman, director de las últimas ediciones. Los homenajes y reconocimientos hacia esta obra son numerosísimos. ¿Qué hace tan especial y único a esta título dentro de la Medicina Interna -en concreto- y de la Medicina -en general-?

-Francesc Cardellach (F.C.):  El tratado ‘Farreras-Rozman’ tiene su origen en el año 1929, cuando el Dr. Pedro Farreras Sampera, médico y veterinario, y padre del Prof. Pedro Farreras Valentí, tradujo la tercera edición de la obra más emblemática del autor alemán Alexander von Domarus (Grundriss der inneren Medizin), bajo el nombre de Manual Práctico de Medicina Interna (y familiarmente conocido como ‘Domarus’). Las ediciones de la 5ª (1955) a la 7ª fueron ya dirigidas por Farreras Valentí, y la obra tomó el nombre primero de Medicina Interna y después Farreras-Medicina Interna. A partir del año 1972 (8ª edición), la obra ha estado dirigida por el Prof. Ciril Rozman y desde entonces tomó el nombre de Farreras-Rozman. Medicina Interna.

Esta obra, cuya última edición (18ª) fue en 2016, ha servido de estudio y guía para muchísimos médicos de muchas especialidades (no solo de medicina interna), tanto del ámbito español como de América. Y, desde luego, ha constituido durante todos estos años un material fundamental de aprendizaje para un gran número de estudiantes de Medicina de dichos países. Tal continuidad, superada solamente por el ‘Cecil’ (Textbook of Medicine), cuya primera edición data de 1927, solamente dos años antes del ‘Domarus’, es la única obra en lengua española que perdura desde su primera edición. Así pues, desde su origen en 1929, el tratado ha tenido, de forma ininterrumpida, 18 ediciones, lo cual justifica, por sí mismo, el hecho de “especial” que usted menciona y acredita la existencia de un numeroso público fiel a un texto de Medicina Interna muy sistematizado, bien escrito y con la garantía de la contribución de los mejores colaboradores de habla hispana.

Esta obra, cuya última edición (18ª) fue en 2016, ha servido de estudio y guía para muchísimos médicos de muchas especialidades (no solo de medicina interna), tanto del ámbito español como de América

-C.E.: Usted será el próximo director de este proyecto editorial, recoge el testigo del citado Ciril Rozman. Me gustaría saber cómo afronta este reto a nivel personal y profesional y qué consejo, si es que le ha dado o necesita alguno, su admirado Profesor.

-F.C.: Éste es un encargo, fruto de la confianza que el Prof. Rozman me honra, que me llena de satisfacción y, al mismo tiempo, constituye una gran responsabilidad. En efecto, a nadie se le escapa que la obra Farreras-Rozman constituye una parte muy importante del legado del Prof. Rozman, que ha sido y es mi maestro en muchos aspectos del ámbito profesional e, incluso, personal. Solo hace falta conocerle un poco, o leer sus prólogos de la obra, o bien haber leído el libro homenaje a su persona (Ciril Rozman. El reto asumido, 2009) para comprender hasta qué punto el Farreras-Rozman constituye algo muy querido por el profesor. Por consiguiente, mi intención es seguir cuidando la obra (y sus excelentes colaboradores) con el cariño y tacto que él siempre me ha enseñado y que he procurado mantener en mi etapa de subdirector.

Mi intención es seguir cuidando la obra (y sus excelentes colaboradores) con el cariño y tacto que el Profesor Rozman siempre me ha enseñado y que he procurado mantener en mi etapa de subdirector

Los consejos han sido múltiples y muy variados, fruto de nuestra continuada relación, aunque no se pueden resumir en unas pocas palabras. Sin embargo, no hay duda que para seguir su ejemplo habrá que mostrar voluntad de trabajo, estudio, respeto y rodearse de los mejores colaboradores; a ello habrá que añadir una buena dosis de sentimiento de devoción hacia la obra, consolidar un buen equipo de dirección y no sobrepasar jamás los dos volúmenes actuales. Finalmente, es muy importante encontrar un justo equilibrio de la obra escrita con los avances tecnológicos e informáticos actuales y de futuro.

Presentar a Francesc Cardellach (Terrassa, 1951) no resulta nada sencillo. Su curriculum no para de engordar ni un minuto, fruto de un apetito insaciable de conocimiento: decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona (UB), consultor senior de Medicina Interna en el Hospital Clínico, director del Laboratorio de Funcionalismo Mitocondrial del Instituto de Investigación Biomédica August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y un largo etcétera imposible de abarcar en una entrevista y no digamos ya tratar de resumirlo en un solo párrafo. En su quehacer diario, hay una tarea que lleva años ocupando un espacio destacado y muy mimado: el tratado Farreras-Rozman. Medicina Interna. Este megaproyecto editorial es noticia, ya que su dirección cambiará en breve de manos, abandonando, casi medio siglo después, las de su maestro, amigo y tutor, Ciril Rozman. Hoy conocemos el presente y futuro de la Medicina Interna y de esta obra de referencia por boca del nuevo director del tratado.

-Conecta Elsevier (C.E.): Hace unos meses la Universidad de Barcelona dedicaba una exposición al Tratado de Medicina Interna y Ciril Rozman, director de las últimas ediciones. Los homenajes y reconocimientos hacia esta obra son numerosísimos. ¿Qué hace tan especial y único a esta título dentro de la Medicina Interna -en concreto- y de la Medicina -en general-?

-Francesc Cardellach (F.C.):  El tratado ‘Farreras-Rozman’ tiene su origen en el año 1929, cuando el Dr. Pedro Farreras Sampera, médico y veterinario, y padre del Prof. Pedro Farreras Valentí, tradujo la tercera edición de la obra más emblemática del autor alemán Alexander von Domarus (Grundriss der inneren Medizin), bajo el nombre de Manual Práctico de Medicina Interna (y familiarmente conocido como ‘Domarus’). Las ediciones de la 5ª (1955) a la 7ª fueron ya dirigidas por Farreras Valentí, y la obra tomó el nombre primero de Medicina Interna y después Farreras-Medicina Interna. A partir del año 1972 (8ª edición), la obra ha estado dirigida por el Prof. Ciril Rozman y desde entonces tomó el nombre de Farreras-Rozman. Medicina Interna.

Esta obra, cuya última edición (18ª) fue en 2016, ha servido de estudio y guía para muchísimos médicos de muchas especialidades (no solo de medicina interna), tanto del ámbito español como de América. Y, desde luego, ha constituido durante todos estos años un material fundamental de aprendizaje para un gran número de estudiantes de Medicina de dichos países. Tal continuidad, superada solamente por el ‘Cecil’ (Textbook of Medicine), cuya primera edición data de 1927, solamente dos años antes del ‘Domarus’, es la única obra en lengua española que perdura desde su primera edición. Así pues, desde su origen en 1929, el tratado ha tenido, de forma ininterrumpida, 18 ediciones, lo cual justifica, por sí mismo, el hecho de “especial” que usted menciona y acredita la existencia de un numeroso público fiel a un texto de Medicina Interna muy sistematizado, bien escrito y con la garantía de la contribución de los mejores colaboradores de habla hispana.

Esta obra, cuya última edición (18ª) fue en 2016, ha servido de estudio y guía para muchísimos médicos de muchas especialidades (no solo de medicina interna), tanto del ámbito español como de América

-C.E.: Usted será el próximo director de este proyecto editorial, recoge el testigo del citado Ciril Rozman. Me gustaría saber cómo afronta este reto a nivel personal y profesional y qué consejo, si es que le ha dado o necesita alguno, su admirado Profesor.

-F.C.: Éste es un encargo, fruto de la confianza que el Prof. Rozman me honra, que me llena de satisfacción y, al mismo tiempo, constituye una gran responsabilidad. En efecto, a nadie se le escapa que la obra Farreras-Rozman constituye una parte muy importante del legado del Prof. Rozman, que ha sido y es mi maestro en muchos aspectos del ámbito profesional e, incluso, personal. Solo hace falta conocerle un poco, o leer sus prólogos de la obra, o bien haber leído el libro homenaje a su persona (Ciril Rozman. El reto asumido, 2009) para comprender hasta qué punto el Farreras-Rozman constituye algo muy querido por el profesor. Por consiguiente, mi intención es seguir cuidando la obra (y sus excelentes colaboradores) con el cariño y tacto que él siempre me ha enseñado y que he procurado mantener en mi etapa de subdirector.

Mi intención es seguir cuidando la obra (y sus excelentes colaboradores) con el cariño y tacto que el Profesor Rozman siempre me ha enseñado y que he procurado mantener en mi etapa de subdirector

Los consejos han sido múltiples y muy variados, fruto de nuestra continuada relación, aunque no se pueden resumir en unas pocas palabras. Sin embargo, no hay duda que para seguir su ejemplo habrá que mostrar voluntad de trabajo, estudio, respeto y rodearse de los mejores colaboradores; a ello habrá que añadir una buena dosis de sentimiento de devoción hacia la obra, consolidar un buen equipo de dirección y no sobrepasar jamás los dos volúmenes actuales. Finalmente, es muy importante encontrar un justo equilibrio de la obra escrita con los avances tecnológicos e informáticos actuales y de futuro.

La relación entre Ciril Rozman (derecha) y Francesc Cardellach va más allá de lo profesional. El primero es “maestro, consejero y amigo”. En la imagen les vemos compartiendo charla en el Elsevier Talks: ‘Formación médica y libros de texto’ 

-C.E.: ¿Qué se esconde entre bambalinas de un proyecto de estas dimensiones? ¿Cómo se gestiona y elige a la ingente cantidad de especialistas que firman este título?

-F.C.: Esta es la parte más importante de la obra, puesto que sin este número de colaboradores no sería posible plasmar el conocimiento médico más avanzado en cada ámbito. Hoy en día el avance de las especialidades, y de las súper-especialidades, aconseja buscar “a los mejores”. Pero, al mismo tiempo, se trata de un enorme reto puesto que dichos grandes especialistas deben asumir su parte dentro de unas coordenadas imprescindibles, como son: escritura impecable, brevedad, claridad, compromiso en los tiempos editoriales y generosidad por la inevitable necesidad de compartir espacios y ámbitos con otros colaboradores. Es decir, siempre hay que tener la voluntad de actuación en beneficio del lector (alumnado, profesionales o profesorado), aunque ello represente una renuncia a lo propio. Como usted comprenderá, todos estos requisitos son muy exigentes para cualquier persona y, por consiguiente, encontrar a un colaborador que reúna estas características no es un trabajo fácil. Finalmente, una constante interacción con cada uno de los colaboradores, desde la dirección de la obra, es otro requisito imprescindible. Con sinceridad, creo que el Prof. Rozman lo consiguió y deberemos seguir esta línea para mantener el prestigio de la obra.

 

Los especialistas deben asumir su parte dentro de unas coordenadas imprescindibles, como son: escritura impecable, brevedad, claridad, compromiso en los tiempos editoriales y generosidad por la inevitable necesidad de compartir espacios y ámbitos con otros colaboradores

-C.E.: A la labor de director suma la de editor, ¿cuál es el aporte redaccional del Dr. Cardellach en la obra?

-F.C.: El Prof. Rozman me ha enseñado, a lo largo de 48 años que he estado a su lado, que escribir “bien” es algo fundamental. Ya desde los inicios, al redactar los trabajos de investigación, así como obras escritas de mucha menor envergadura que el Farreras-Rozman, esta ha sido, y sigue siendo, casi una obsesión. Por otra parte, mi implicación en la Revista Medicina Clínica desde hace también muchos años me ha permitido avanzar en habilidades de redacción. En suma, ello forma parte absolutamente inseparable del propio trabajo científico de la obra.

-C.E.: Profesional de las Ciencias de la Salud y estudiante de Medicina: ¿Por qué es imprescindible disponer de un ejemplar de este tratado en su librería/consulta?

-F.C.: Disponer de un tratado de estas características, absolutamente actualizado, en el que participan los mejores profesionales en su ámbito, es algo que permite no solo una consulta, un estudio particular de un tema en un determinado momento, sino que también contribuye a la formación continuada de quien lo utiliza. Es decir, un buen libro de texto de Medicina Interna es no solo aconsejable, sino también necesario en la biblioteca de cualquier profesional, más allá de cumplir con las expectativas de aprendizaje del alumnado durante sus estudios de Grado.

“Un buen libro de texto de Medicina Interna es no solo aconsejable, sino también necesario en la biblioteca de cualquier profesional, más allá de cumplir con las expectativas de aprendizaje del alumnado durante sus estudios de Grado”

-C.E.: ¿Para cuándo dispondremos de una nueva edición y cuáles serán su grandes novedades con respecto a la vigente, que data del año 2016?

-F.C.: La nueva edición deberá comenzar a prepararse muy pronto, si se desea mantener la cadencia de 4 años entre una y otra. Las novedades las deberán marcar los colaboradores dentro de cada ámbito, aunque la obligación del equipo de dirección será la de mantener un exquisito equilibrio entre los numerosos avances, todos ellos muy importantes, y el objetivo de prestar al mismo tiempo un servicio docente y formativo más general a alumnado, internistas y numerosos profesionales de Ciencias de la Salud. A título de ejemplo, a nadie se le escapa los avances en aspectos genéticos y nuevos tratamientos del cáncer, pero ello habrá que reflejarlo sin perder el objetivo de la obra, como acabo de señalar hace un momento. En ello estriba la enorme responsabilidad de los colaboradores y, también, del equipo de dirección.

Francesc Cardellach lleva más de 40 años ligado a la Medicina Interna y al tratado ‘Farreras|Rozman’.

-C.E.: Desde el punto de la Medicina Interna, ¿cuál es el momento actual de la especialidad y qué retos son los que más urgen?

-F.C.: Este es un tema que persiste abierto desde que personalmente me inicié en esta especialidad, hace ya más de 40 años. Creo que no existe una respuesta fácil. Es obvio que el avance de las especialidades, en la segunda mitad del siglo pasado, movió los cimientos de la Medicina Interna cuando estaba en su mejor momento de auge. Hay que ser conscientes de que la Medicina Interna seguirá resquebrajándose por cuanto todavía algunos ámbitos merecen su especialidad propia o bien un área de capacitación específica.

Urgencias, Infecciones, etc. son ámbitos en discusión. A pesar de ello, e independientemente del resultado final, en mi opinión el reto más importante es no olvidar la esencia de la medicina interna, que es la atención integral del paciente desde un punto de vista holístico (físico-psico-social, en palabras del Prof. Rozman). No se puede olvidar que la anamnesis y la exploración física son, todavía, o, mejor dicho, cada vez más, aspectos que hay que cuidar y potenciar. Ello ha sido también un consejo continuo, muy acertado, del Prof. Rozman, uno de los máximos exponentes de la especialidad del siglo pasado y del presente. Comparto totalmente esta opinión, y vivo diariamente los problemas que puede acarrear a un paciente que sea atendido por un profesional que no siga este método.

“La Medicina Interna seguirá resquebrajándose por cuanto todavía algunos ámbitos merecen su especialidad propia o bien un área de capacitación específica”

-C.E.: ¿Cómo cree que ha cambiado la imagen del médico -internista- en la sociedad?

-F.C.: Mi opinión es que la sociedad reclama, cada vez más, la figura del médico internista en cualquier ámbito de la atención sanitaria. Sin menoscabo, en absoluto, del desarrollo necesario e imprescindible de las especialidades, junto con las técnicas complementarias que las acompañan, cada vez más sofisticadas y de coste elevado, el paciente (a menudo afectado de diversos procesos de forma simultánea) echa en falta una persona de máxima confianza que sea su principal interlocutor. Al mismo tiempo, el mismo paciente se ve, a menudo, bajo el control de diversos profesionales que motivan un continuo ritmo de visitas que pueden llegar a interferir incluso en su actividad profesional y personal. Además, este tipo de asistencia ha encarecido enormemente la prestación de servicios en el ámbito de salud, lo cual resulta claramente oneroso para la sociedad, y no siempre se lleva a cabo con un nivel de eficiencia adecuado.

Sin embargo, para consolidar esta imagen del internista, es preciso garantizar una formación suficiente del mismo, que sea capaz de afrontar la mayoría de retos que presentan los enfermos y al mismo tiempo que sepa reconocer sus límites para, en caso necesario, acudir al especialista sin demora para no poner en riesgo la salud del paciente. Todo ello requiere una excelente preparación del internista, un convencimiento fuera de cualquier duda de la necesidad de esta figura por parte de las estructuras sanitarias y, finalmente, poner en sus manos todo aquello que sea necesario para su formación continuada a lo largo de su vida profesional.

“El paciente (a menudo afectado de diversos procesos de forma simultánea) echa en falta una persona de máxima confianza que sea su principal interlocutor”

-C.E.: Decano de la Facultad de Medicina de la UB, consultor senior de medicina interna en el Hospital Clínico y director del Laboratorio de Funcionalismo Mitocondrial del Instituto de Investigación Biomédica August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y un largo etcétera de proyectos de investigación y editoriales, como el que nos ocupa. Ha visto y respira la Medicina desde diversos puntos de vista. Para acabar, ¿cuál es el que le resulta más gratificante al Dr. Cardellach?

-F.C.: Todos y cada uno de ellos. Créame que lo digo con absoluto convencimiento. He tenido la suerte de poder estudiar primero, y ejercer después, la más maravillosa de las profesiones (desde mi punto de vista, claro). La profesión de médico es inseparable de la docencia, puesto que desde el mismo momento de finalizar la licenciatura y empezar el ejercicio profesional, siempre, prácticamente en cada instante, uno tiene al lado otro profesional (del ámbito médico, de enfermería, de farmacia, de trabajo social, etc.) o bien alumnado en período de formación; ello es de una enorme responsabilidad. Por otro lado, no es posible ejercer una buena medicina sin involucrarse en la investigación, que es el origen de los avances en salud. Finalmente, la participación en la gestión académica constituye la guinda que aúna todo lo anterior. Estará de acuerdo conmigo que, bajo esta visión, no puedo escoger un campo más gratificante que otro. Para mí todos ellos son inseparables e, incluso, imprescindibles en un entorno sanitario.

Descripción, puntos clave e información adicional de la obra. Clic aquí
La relación entre Ciril Rozman (derecha) y Francesc Cardellach va más allá de lo profesional. El primero es “maestro, consejero y amigo”. En la imagen les vemos compartiendo charla en el Elsevier Talks: ‘Formación médica y libros de texto’ 

-C.E.: ¿Qué se esconde entre bambalinas de un proyecto de estas dimensiones? ¿Cómo se gestiona y elige a la ingente cantidad de especialistas que firman este título?

-F.C.: Esta es la parte más importante de la obra, puesto que sin este número de colaboradores no sería posible plasmar el conocimiento médico más avanzado en cada ámbito. Hoy en día el avance de las especialidades, y de las súper-especialidades, aconseja buscar “a los mejores”. Pero, al mismo tiempo, se trata de un enorme reto puesto que dichos grandes especialistas deben asumir su parte dentro de unas coordenadas imprescindibles, como son: escritura impecable, brevedad, claridad, compromiso en los tiempos editoriales y generosidad por la inevitable necesidad de compartir espacios y ámbitos con otros colaboradores. Es decir, siempre hay que tener la voluntad de actuación en beneficio del lector (alumnado, profesionales o profesorado), aunque ello represente una renuncia a lo propio. Como usted comprenderá, todos estos requisitos son muy exigentes para cualquier persona y, por consiguiente, encontrar a un colaborador que reúna estas características no es un trabajo fácil. Finalmente, una constante interacción con cada uno de los colaboradores, desde la dirección de la obra, es otro requisito imprescindible. Con sinceridad, creo que el Prof. Rozman lo consiguió y deberemos seguir esta línea para mantener el prestigio de la obra.

“Los especialistas deben asumir su parte dentro de unas coordenadas imprescindibles, como son: escritura impecable, brevedad, claridad, compromiso en los tiempos editoriales y generosidad por la inevitable necesidad de compartir espacios y ámbitos con otros colaboradores”

-C.E.: A la labor de director suma la de editor, ¿cuál es el aporte redaccional del Dr. Cardellach en la obra?

-F.C.: El Prof. Rozman me ha enseñado, a lo largo de 48 años que he estado a su lado, que escribir “bien” es algo fundamental. Ya desde los inicios, al redactar los trabajos de investigación, así como obras escritas de mucha menor envergadura que el Farreras-Rozman, esta ha sido, y sigue siendo, casi una obsesión. Por otra parte, mi implicación en la Revista Medicina Clínica desde hace también muchos años me ha permitido avanzar en habilidades de redacción. En suma, ello forma parte absolutamente inseparable del propio trabajo científico de la obra.

-C.E.: Profesional de las Ciencias de la Salud y estudiante de Medicina: ¿Por qué es imprescindible disponer de un ejemplar de este tratado en su librería/consulta?

-F.C.: Disponer de un tratado de estas características, absolutamente actualizado, en el que participan los mejores profesionales en su ámbito, es algo que permite no solo una consulta, un estudio particular de un tema en un determinado momento, sino que también contribuye a la formación continuada de quien lo utiliza. Es decir, un buen libro de texto de Medicina Interna es no solo aconsejable, sino también necesario en la biblioteca de cualquier profesional, más allá de cumplir con las expectativas de aprendizaje del alumnado durante sus estudios de Grado.

“Un buen libro de texto de Medicina Interna es no solo aconsejable, sino también necesario en la biblioteca de cualquier profesional, más allá de cumplir con las expectativas de aprendizaje del alumnado durante sus estudios de Grado”

-C.E.: ¿Para cuándo dispondremos de una nueva edición y cuáles serán su grandes novedades con respecto a la vigente, que data del año 2016?

-F.C.: La nueva edición deberá comenzar a prepararse muy pronto, si se desea mantener la cadencia de 4 años entre una y otra. Las novedades las deberán marcar los colaboradores dentro de cada ámbito, aunque la obligación del equipo de dirección será la de mantener un exquisito equilibrio entre los numerosos avances, todos ellos muy importantes, y el objetivo de prestar al mismo tiempo un servicio docente y formativo más general a alumnado, internistas y numerosos profesionales de Ciencias de la Salud. A título de ejemplo, a nadie se le escapa los avances en aspectos genéticos y nuevos tratamientos del cáncer, pero ello habrá que reflejarlo sin perder el objetivo de la obra, como acabo de señalar hace un momento. En ello estriba la enorme responsabilidad de los colaboradores y, también, del equipo de dirección.

Francesc Cardellach lleva más de 40 años ligado a la Medicina Interna y al tratado ‘Farreras|Rozman’.

-C.E.: Desde el punto de la Medicina Interna, ¿cuál es el momento actual de la especialidad y qué retos son los que más urgen?

-F.C.: Este es un tema que persiste abierto desde que personalmente me inicié en esta especialidad, hace ya más de 40 años. Creo que no existe una respuesta fácil. Es obvio que el avance de las especialidades, en la segunda mitad del siglo pasado, movió los cimientos de la Medicina Interna cuando estaba en su mejor momento de auge. Hay que ser conscientes de que la Medicina Interna seguirá resquebrajándose por cuanto todavía algunos ámbitos merecen su especialidad propia o bien un área de capacitación específica.

Urgencias, Infecciones, etc. son ámbitos en discusión. A pesar de ello, e independientemente del resultado final, en mi opinión el reto más importante es no olvidar la esencia de la medicina interna, que es la atención integral del paciente desde un punto de vista holístico (físico-psico-social, en palabras del Prof. Rozman). No se puede olvidar que la anamnesis y la exploración física son, todavía, o, mejor dicho, cada vez más, aspectos que hay que cuidar y potenciar. Ello ha sido también un consejo continuo, muy acertado, del Prof. Rozman, uno de los máximos exponentes de la especialidad del siglo pasado y del presente. Comparto totalmente esta opinión, y vivo diariamente los problemas que puede acarrear a un paciente que sea atendido por un profesional que no siga este método.

“La Medicina Interna seguirá resquebrajándose por cuanto todavía algunos ámbitos merecen su especialidad propia o bien un área de capacitación específica”

-C.E.: ¿Cómo cree que ha cambiado la imagen del médico -internista- en la sociedad?

-F.C.: Mi opinión es que la sociedad reclama, cada vez más, la figura del médico internista en cualquier ámbito de la atención sanitaria. Sin menoscabo, en absoluto, del desarrollo necesario e imprescindible de las especialidades, junto con las técnicas complementarias que las acompañan, cada vez más sofisticadas y de coste elevado, el paciente (a menudo afectado de diversos procesos de forma simultánea) echa en falta una persona de máxima confianza que sea su principal interlocutor. Al mismo tiempo, el mismo paciente se ve, a menudo, bajo el control de diversos profesionales que motivan un continuo ritmo de visitas que pueden llegar a interferir incluso en su actividad profesional y personal. Además, este tipo de asistencia ha encarecido enormemente la prestación de servicios en el ámbito de salud, lo cual resulta claramente oneroso para la sociedad, y no siempre se lleva a cabo con un nivel de eficiencia adecuado.

Sin embargo, para consolidar esta imagen del internista, es preciso garantizar una formación suficiente del mismo, que sea capaz de afrontar la mayoría de retos que presentan los enfermos y al mismo tiempo que sepa reconocer sus límites para, en caso necesario, acudir al especialista sin demora para no poner en riesgo la salud del paciente. Todo ello requiere una excelente preparación del internista, un convencimiento fuera de cualquier duda de la necesidad de esta figura por parte de las estructuras sanitarias y, finalmente, poner en sus manos todo aquello que sea necesario para su formación continuada a lo largo de su vida profesional.

“El paciente (a menudo afectado de diversos procesos de forma simultánea) echa en falta una persona de máxima confianza que sea su principal interlocutor”

-C.E.: Decano de la Facultad de Medicina de la UB, consultor senior de medicina interna en el Hospital Clínico y director del Laboratorio de Funcionalismo Mitocondrial del Instituto de Investigación Biomédica August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y un largo etcétera de proyectos de investigación y editoriales, como el que nos ocupa. Ha visto y respira la Medicina desde diversos puntos de vista. Para acabar, ¿cuál es el que le resulta más gratificante al Dr. Cardellach?

-F.C.: Todos y cada uno de ellos. Créame que lo digo con absoluto convencimiento. He tenido la suerte de poder estudiar primero, y ejercer después, la más maravillosa de las profesiones (desde mi punto de vista, claro). La profesión de médico es inseparable de la docencia, puesto que desde el mismo momento de finalizar la licenciatura y empezar el ejercicio profesional, siempre, prácticamente en cada instante, uno tiene al lado otro profesional (del ámbito médico, de enfermería, de farmacia, de trabajo social, etc.) o bien alumnado en período de formación; ello es de una enorme responsabilidad. Por otro lado, no es posible ejercer una buena medicina sin involucrarse en la investigación, que es el origen de los avances en salud. Finalmente, la participación en la gestión académica constituye la guinda que aúna todo lo anterior. Estará de acuerdo conmigo que, bajo esta visión, no puedo escoger un campo más gratificante que otro. Para mí todos ellos son inseparables e, incluso, imprescindibles en un entorno sanitario.

Descripción, puntos clave e información adicional de la obra. Clic aquí
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