Epidemiología, manifestaciones clínicas y fisiopatológicas de la cardiotoxicidad por terapia oncológica

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La enfermedad cardiovascular (CV) y el cáncer son dos grupos de patologías asociados a una importante carga para la salud pública. Se estima que hay unos 15 millones de personas con enfermedad CV y 14 millones con historia de cáncer, habiendo factores de riesgo y mecanismos biológicos en común compartidos por ambos grupos. La interrelación entre enfermedad CV y cáncer ha hecho que cada vez sea más importante la nueva disciplina de cardiooncología. La última edición de Braunwald.Tratado de cardiología, referencia mundial en Cardiología, dedica un capítulo en exclusiva a este campo multidisciplinar abarca el cuidado de pacientes con enfermedad CV que desarrollan cáncer; pacientes con cáncer y supervivientes que están en riesgo de desarrollo de enfermedad CV secundaria al tratamiento del cáncer; así como pacientes con cáncer y supervivientes que desarrollan evidente enfermedad CV.

La enfermedad cardiovascular (CV) relacionada con la terapia para el cáncer se denomina habitualmente cardiotoxicidad. Tal y como recoge la última entrega del Tratado, este término no solo se refiere a la insuficiencia cardíaca (IC) y a la disfunción del ventrículo izquierdo (VI), sino también otras muchas enfermedades, como la hipertensión arterial, la isquemia miocárdica, las arritmias, la trombosis venosa y arterial, etc. Tomamos como fuente la obra dirigida por una eminencia en la especialidad como el Dr. Zipes, para repasar la epidemiología, las manifestaciones clínicas y la fisiopatología de la enfermedad CV con los fármacos quimioterapéuticos habitualmente utilizados, los tratamientos dirigidos, el tratamiento hormonal y la radioterapia (RT).

Cardiotoxicidad de las terapias oncológicas: efectos, fármacos y factores de riesgo

Se estima que la incidencia y, por tanto, la importancia de la cardiotoxicidad con la terapia oncológica están creciendo actualmente. Hay múltiples razones para este incremento. Primero, los pacientes oncológicos viven más tiempo debido a que reciben regímenes terapéuticos mejorados, por lo que los "efectos tardíos" observados de la terapia oncológica están aumentados. Segundo, las terapias oncológicas están evolucionando rápidamente, y el desarrollo de nuevos fármacos ha llevado al uso incrementado de estrategias "dirigidas", muchas de las cuales también afectan a vías de señalización fundamentales que son necesarias para la función y la homeostasis del miocardiocito y la célula endotelial.

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