Consecuencias para la salud inmediatas y a largo plazo de la mutilación genital

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Tienes cinco años: tu madre te despierta y te manda a comprar cuchillas en aquella tendedera cerca a tu casa, entre la frontera de Kenia y Etiopía. Te dice que “hoy es el día de tu purificación”. Te pide que te sientes en el suelo de barro de tu casa. Te acuestas sobre un agujero, mientras tu abuela te pide que abras las piernas y las mantengas así, sin importar qué suceda, porque “debe quedar bonito”. Una curandera empieza a cortar poco a poco, mientras te coloca un trapo en la boca para que no enseñes tu dolor. – Este fue el caso de Asha Ismail (Luna, 2014), así como de muchas niñas y mujeres quienes viven en 28 países de África y Asia meridional y oriental.

A nivel mundial, existen un aproximado de 200 millones de niñas mutiladas sus genitales; y se ha calculado que para el 2013 otras 86 millones sufrirán el mismo destino. La mutilación genital femenina implica cualquier procedimiento de resección parcial o total los genitales femeninos por razones que no son médicas; siendo por clitoridectomía, escisión, infibulación u otros (García Moreno, et al., 2012).

Existen varios motivos por los cuales justifican en algunos países la mutilación femenina, siendo todos divergentes de que las niñas cumplan ciertas normas sociales. Entre ellas, se encuentran los motivos psicosexual, sociológico, estético, religioso y otras creencias de las comunidades y culturas. En muchas sociedades, por ejemplo, se ve a la mujer como un ser humano que no debe tener deseos sexuales, y que la única manera de mantener su virginidad antes del matrimonio es por medio de la mutilación genital (UNICEF, 2014).

El procedimiento usualmente se realiza en niñas de 4 a 14 años de edad, lo cual justifica aún más que efectivamente causa un daño irreparable. No solo existen repercusiones físicas como hemorragias graves, abscesos, quistes, tejido de cicatrización excesivo, VIH/SIDA, infecciones de vías urinarias y reproductivas, incontinencia, etc. (UNICEF, 2014); sino que también existen consecuencias psicológicas irreversibles. Los procedimientos de mutilación genital no aportan beneficios para la salud, pero si acarrean importantes consecuencias tanto inmediatas como a largo plazo.

Tomado de: García Moreno, C., Guedes, A. Y Knerr, W. (2012). Comprender y abordar la violencia contra las mujeres: Mutilación genital femenina. OMS: 1-12. (http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/98838/1/WHO_RHR_12.41_spa.pdf)

Muchas de estas consecuencias se debían previamente a la realización de los procedimientos, en su mayoría, por curanderos o “circuncisores” que no necesariamente contaban con una capacitación médica o que no tenían los medios adecuados para hacerlo. Actualmente, se ha generado un fenómeno conocido como “medicalización”; donde médicos y enfermeras realizan los procedimientos. A pesar de disminuir riesgos como hemorragias e infecciones; no garantiza una menor severidad en sus consecuencias, ni reducción de la propia práctica (García Moreno, et al., 2012). En realidad, la OMS considera que la medicalización “contribuye a la defensa de la práctica al legitimarla como un procedimiento sanitario” (García Moreno, et al., 2012).

Claramente, la mutilación genital femenina es una práctica que viola directamente los derechos de las niñas y mujeres que son sometidas a ella. De hecho, “la mutilación genital femenina está reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las niñas y las mujeres” (García Moreno, et al., 2012). Además de ser una actividad discriminatoria a la mujer, viola derechos como la libertad de violencia tanto física como mental, a tomar decisiones propias sobre la reproducción, libertad ante prejuicios y ante todo: a la salud.

Por ende, se debe tomar en cuenta que los niños, niñas y adolescentes deben ser capaces de decidir por ellos mismos, sin tener miedo a consecuencias sociales y que la mutilación genital femenina no es un procedimiento necesario ni justificado. Afortunadamente, la prevalencia, práctica y enfoque del procedimiento se encuentra cambiando gracias a la atención internacional que ha ganado; promulgando la creación de nuevas leyes (Garcia Moreno, et al., 2012). Sin embargo, es importante comprender que todavía existe mutilación genital femenina en muchos países del mundo, y es necesario una intervención en el tema por toda la población para poder detener dolor y patologías innecesaria. Es necesario crear conciencia en poblaciones y gobiernos en las razones por las cuales la mutilación genital femenina es una práctica peligrosa para sus niñas y mujeres; al igual que su urgente necesidad de detenerla. El trabajo con las comunidades para la comprensión de los derechos humanos y la repercusión de sus prácticas sociales es fundamental para lograr un cambio colectivo.

Autora: María José Jaramillo Cartwright, Vicepresidenta Asuntos Internos 2018, AEMPPI Ecuador.

REFERENCIAS

García Moreno, C., Guedes, A. Y Knerr, W. (2012). Comprender y abordar la violencia contra las mujeres: Mutilación genital femenina. OMS: 1-12.
Luna, V. (6 de Febrero de 2014). Asha Ismail: víctima de ablación. “Le prometí a mi hija que no pasaría por esa pesadilla”.  20 minutos. Recuperado en línea el 4 de Febrero de 2018 desde https://www.20minutos.es/noticia/2050052/0/asha-ismail/victima/ablacion/
UNICEF. (2014) Hoja de datos: Mutilación/excisión genital femenina. UNICEF. (1): 1-6
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