Confort térmico de adultos mayores

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En el año 2050, los mayores de 65 años representarán el 66% de la población mundial. Para mejorar su calidad de vida en las ciudades, el confort térmico es uno de los factores más influyentes, tanto en los espacios interiores como exteriores. Tomando como punto de partida este dato, María Teresa Baquero Larriva y Ester Higueras García abordaron una profunda revisión sistemática (clic aquí para descargar estudio completo) de la bibliografía que identificara las diferencias en la temperatura de confort térmico entre los adultos mayores y el resto de grupos de edad, así como que determinara los factores que influyen en ellas, enfocándose en los estudios publicados entre los años 2000-2018. Los resultados, compartidos recientemente por la Revista Española de Geriatría y Gerontología demuestran que, por razones fisiológicas, psicológicas y físicas, existen diferencias de entre 0,2 y 4C. Sin embargo, los estudios publicados son heterogéneos en cuanto a metodologías y al tamaño muestral. Así mismo, pocos determinan el rango de temperatura de confort para personas mayores en determinado clima, evidenciando la oportunidad de líneas futuras de investigación.

Según las predicciones, al sur de Europa, la temperatura se incrementará de forma intensa. Las enfermedades relacionadas con el clima producen cada año más de 150.000 muertes, donde los niños y los ancianos son los grupos más vulnerables. Los extremos climáticos aumentan el riesgo de los mayores a tener neumonía, paro cardiaco, deshidratación, hipotermia e hipertermia, ya que con la edad se reduce la fuerza muscular, la sudoración, la capacidad de transportar calor a la piel, los niveles de hidratación, la reactividad vascular y la estabilidad cardiovascular. Durante la ola de calor del 2003, en Inglaterra la mortalidad de los mayores de 75 años excedió en 33%, mientras que en los menores en 13,5%.

Efecto de los cambios fisiológicos

Se han evidenciado los cambios fisiológicos que se dan en el cuerpo humano con la edad y que afectan a la sensibilidad térmica de los mayores, disminuyen su capacidad de detectar y responder a los cambios de temperatura, haciéndolos vulnerables a los extremos térmicos. A esto se le debe sumar los efectos de la medicación que pueden alterar aún más su regulación térmica, pues la mayoría de las personas mayores padecen enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Aunque en 1966, ASHRAE26 sugería que la temperatura óptima interior para mayores de 40 años debería ser 0,5C mayor, para los primeros estudios sobre este tema no existían diferencias significativas entre los adultos mayores y el resto de personas. Sin embargo, 43 de las investigaciones analizadas en este estudio, sí las han encontrado, aunque sin llegar a un consenso. Por un lado, 10 autores concluyen que los mayores son más sensibles a temperaturas altas y que prefieren temperaturas más bajas que los adultos jóvenes, como el caso de Bills et al.42 en Adelaida, Australia, donde las personas mayores expresaron el deseo de "estar más frío" cuando las condiciones térmicas estaban dentro de la zona de confort establecida por ASHRAE Estándar 55. En otro caso, en un análisis de uso de espacio exterior en Atenas por Nikolopoulou y por otro lado, 18 de los estudios seleccionados, concluyen que los adultos mayores son más sensibles a temperaturas bajas y prefieren temperaturas más altas que el resto de personas.

Efecto de la adaptación térmica psicológica y física

La adaptación psicológica es el cambio en la respuesta a la exposición repetitiva a un estímulo, llevando a una disminución gradual de la tensión provocada por esa exposición. Factores como el origen, la expectativa, la experiencia, el tiempo de exposición y la actitud influyen en esta y el confort subjetivo de cada persona.

Los factores psicológicos ayudan a comprender por qué las personas perciben de manera distinta el mismo ambiente.
En el estudio de Chindapol et al.35, se encontró que el porcentaje de muertes relacionadas con el calor en Tailandia era menor al de Australia, evidenciando que la exposición prolongada a altas temperaturas de los habitantes de climas extremos, los hace más tolerantes respecto a la gente que vive en climas templados. En estudios realizados en Curitiba, Brasil, se evidenció que los adultos mayores eran menos sensibles tanto al frío como al calor y lo atribuyen a que las personas mayores llevan viviendo más tiempo en la ciudad y se han climatizado. De igual manera, respecto
jóvenes tanto al frío como al calor.

Efecto de la adaptación térmica psicológica y física

La adaptación psicológica es el cambio en la respuesta a la exposición repetitiva a un estímulo, llevando a una disminución gradual de la tensión provocada por esa exposición. Factores como el origen, la expectativa, la experiencia, el tiempo de exposición y la actitud influyen en ésta y el confort subjetivo de cada persona. Los factores psicológicos ayudan a comprender por qué las personas perciben de manera distinta el mismo ambiente.

La actitud personal es otro factor psicológico influyente, según Knez y Thorsson, existen dos tipos de personas, las de "aire abierto" que encuentran placer en la naturaleza y las "urbanas" que prefieren la ciudad, indicando la influencia de las emociones en la percepción psicológica del lugar,en uno de sus estudios Knez et al. encontraron que el confort térmico incrementa con la edad para las del primer grupo, mientras que decrece para las del segundo.

La adaptación física por otro lado, se da mediante el comportamiento. Ya sea por manipulación de elementos como ventanas y aparatos de climatización en ambientes interiores, o mediante el ajuste del nivel de arropamiento (clo). Algunos estudios realizados en interiores demuestran que los mayores tienden a manipular menos los aparatos de climatización y que su comportamiento adaptativo de preferencia es el ajustar del nivel de arropamiento que generalmente es más alto en los mayores. Hwang y Chen, encontraron que los adultos mayores requerían 0,1 clo adicional por cada 1,4C, que bajaba la temperatura mientras los más jóvenes requerían el mismo nivel de arropamiento adicional por cada 2C menos de temperatura.

Diferencias en la temperatura de confort térmico para los adultos mayores

Aunque los adultos mayores tienen características diferentes, no se ha establecido un índice de evaluación de confort térmico que las considere, ya que todos intentan establecer las condiciones de confort aplicándolas al usuario general, como los utilizados en los artículos seleccionados: Predicted Mean Vote (PMV)25 usado en 14 estudios, el Universal Termal Climate Index (UTCI) utilizado por 5 estudios y el Physiologically Equivalent Temperature (PET) usado en 3 estudios.

Por su parte Novieto y Zhang han hecho una aproximación, aplicando en su estudio el modelo IESD-Fiala para representar el cuerpo humano envejecido tomando en cuenta el ritmo metabólico, el ritmo cardiaco y el peso, que difieren entre el 10 y 19,2% de las características de la persona tipo. Para ello emplean pruebas de sensibilidad y simulaciones para establecer el impacto de estos factores en el confort térmico de las personas mayores. Obtuvieron que el ritmo metabólico basal era el factor más influyente.

Solamente 9 de los estudios revisados, han determinado diferencias cuantitativas entre el rango de temperatura de confort o en la temperatura preferida para las personas mayores y el resto de grupos de edad. Sin embargo, no es posible la comparación estadística de estos valores entre los estudios, debido a la heterogeneidad de las muestras y metodologías. Dentro de estos, solamente dos se refieren a ambientes exteriores, mientras que los demás evalúan el confort térmico interior, ya sea en viviendas, centros de mayores o habitaciones climatizadas; algunos obtienen rangos diferenciados para verano, otros para invierno, otros no especifican y en ninguna zona climática se identifica para los dos casos.

Conclusiones

Como resultado de esta revisión bibliográfica se encontraron 43 artículos que identifican diferencias en la percepción y confort térmico de los adultos mayores y el resto de personas. El mayor consenso se da en 22 artículos que reconocen que con la edad disminuye la sensibilidad térmica general, tanto al frío como al calor. De 9 estudios de diferentes contextos, metodologías y tamaño muestral, se identifica que esta diferencia es de 0,2-4C y que los rangos de confort exteriores son más amplios, indicando que los mayores son más tolerantes con la temperatura exterior.

Además, se determina que los factores que influyen en las diferencias de confort térmico son:

  • Los cambios fisiológicos propios del envejecimiento que afectan la sensibilidad térmica y disminuyen su capacidad de detectar y responder a los cambios de temperatura;
  • La adaptación térmica al entorno, tanto la psicológica, dada por el origen, la expectativa, la experiencia, el tiempo de exposición y la actitud; como la adaptación física, pues existen diferencias en la forma en que los mayores ajustan su nivel de vestimenta (clo) y controlan los mecanismos de climatización en ambientes interiores.


La necesidad de adaptación al fenómeno del envejecimiento de la población, con el fin de lograr ambientes más inclusivos, confortables y saludables, es un reto de enfoque multidisciplinar de las ciudades del siglo XXI. Este artículo constata la diversidad de perspectivas que arrojan conclusiones sectorizadas y se evidencia que es preciso abordar futuras investigaciones según las diferentes zonas climáticas y microclimas urbanos, teniendo en cuenta además del cambio climático, la isla de calor urbana y la aparición de población mayor a 80 anos˜ que incrementarían los problemas detectados en esta investigación.

Clic aquí para descargarte el artículo completo gratis.

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