Cómo disminuir factores de riesgo cardiovascular en personas con esclerosis múltiple

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La esclerosis múltiple (EM) es la segunda causa de discapacidad en adultos jóvenes. Los últimos estudios, de los que se hace eco un artículo reciente publicado en la Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica (SEDENE),  indican una prevalencia en España de 125 casos por cada 100.000 habitantes y se confirma una tendencia de incremento observada en las últimas décadas. Además de la sintomatología primaria de la enfermedad, diferentes estudios indican que existen condiciones de salud que aparecen más frecuentemente en personas diagnosticadas de EM. Depresión, ansiedad, hipertensión arterial (HTA), hipercolesterolemia y enfermedad pulmonar crónica son las 5 patologías no autoinmunes más prevalentes.

Riesgo de enfermedad cardiovascular

Los estudios publicados hasta hoy son poco concluyentes pero parece ser que existe riesgo de enfermedad cardiovascular en las personas afectadas de EM. En el curso progresivo los trastornos tromboembólicos venosos son más frecuentes y probablemente están relacionados con la inmovilidad.

Marrie et al., en su estudio publicado en 2010, encontraron que los pacientes con EM y comorbilidad vascular durante el curso de la enfermedad progresaron a una puntuación en la escala Expanded Disability Status Scale (EDSS) de 6 en un promedio de 6 años antes que los pacientes con EM que nunca tuvieron comorbilidad vascular. Por tanto, la patología vascular se asocia a un riesgo significativamente mayor de progresión de la discapacidad en personas con EM (PcEM).

Cómo prevenirlo

La mayoría de las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse actuando sobre los factores de riesgo que las provocan, como el consumo de tabaco, una dieta inadecuada, la inactividad física o el consumo de alcohol. Una detección precoz y un tratamiento temprano que integre el aumento de actividad física y unos correctos hábitos son fundamentales para evitar complicaciones en la población general. En EM el conocimiento de la comorbilidad, su definición y medición mejoran el manejo del paciente. En estos casos actuar sobre las condiciones comórbidas más frecuentes retrasa la progresión de la discapacidad, que está ligada al número de procesos concurrentes y hábitos.

“En EM el conocimiento de la comorbilidad, su definición y medición mejoran el manejo del paciente”

A pesar de la evolución clínica, a menudo impredecible de la enfermedad, los programas de ejercicio bien diseñados son capaces de aumentar la capacidad cardiorrespiratoria, la fuerza muscular y la movilidad, y por tanto ofrecen beneficios sobre la calidad de vida al tiempo que reducen el riesgo de trastornos secundarios.

Es importante destacar que la realización de actividad física controlada no se asocia a un mayor riesgo de recaída y que el riesgo de eventos adversos no es mayor que en la población sana.

También existe evidencia científica de los efectos de la actividad física sobre otros síntomas que afectan a las PcEM. Se sabe que podría ser un potencial tratamiento para prevenir o reducir los síntomas depresivos y que tiene un papel modulador sobre factores de crecimiento neuronales beneficiosos debido a una intervención compleja de ciertas hormonas, citocinas y factores neurales que pueden influir favorablemente las variables inmunitarias.

Actualmente, el sobrepeso y la obesidad también se consideran tan importantes como otros factores de riesgo clásicos (diabetes, dislipidemia, HTA, etc.) relacionados con la enfermedad coronaria. Implica múltiples repercusiones cardiovasculares de forma directa o a través de otros factores de riesgo. Dos terceras partes de las personas con enfermedad cardiovascular presentan exceso de peso. El riesgo de tener un evento coronario es 3 veces superior con un IMC > 29kg/men comparación con aquellos que tienen un IMC < 21.

Prevención y ejercicio

Los resultados de este estudio demuestran que el entrenamiento aeróbico combinado con un programa de educación sanitaria ha disminuido la PAS (presión arterial sistólica), la PP (presión de pulso) y el IMC (índice de masa corporal) en nuestra muestra.

Dado que en la bibliografía publicada la HTA aparece como una de las comorbilidades más prevalentes en la EM y que las publicaciones afirman que la comorbilidad cardiovascular está asociada a una peor evolución de ésta, es imprescindible la determinación del riesgo. En el contexto de nuestro servicio de Hospital De Día sociosanitario especializado en neurorrehabilitación, la determinación de parámetros como la PA, la PP y el IMC puede ser una de las medidas más idóneas para ello, ya que no disponemos de herramientas para valorar parámetros bioquímicos.

Es importante también encontrar maneras de asegurar la continuidad en la realización de la actividad y esta ha sido la educación al paciente. El papel de los profesionales sanitarios para promover y aconsejar la actividad física es fundamental para conseguir una correcta adhesión a la actividad, incrementar su grado de motivación y responsabilizar e implicar activamente al paciente en el plan terapéutico. Diferentes autores recomiendan además de educar al paciente maximizar la influencia social y favorecer la interacción entre participantes para asegurar la continuidad de la actividad y evitar abandonos. En este punto, el papel de la enfermera especialista en EM es fundamental.

“La bibliografía recomienda promover hábitos y estilos de vida saludables. Una alimentación saludable y una actividad física regular han demostrado de forma amplia ser eficaces en la prevención cardiovascular. La prevención es, por tanto, una de las herramientas más importantes”

Consideramos que el control de las comorbilidades vasculares representa una vía complementaria para el tratamiento de la EM. Actuar sobre las condiciones comórbidas retrasa la progresión de la discapacidad, que está ligada al número de procesos concurrentes y hábitos.

Se deberían realizar más estudios en los que se pudieran determinar los efectos a largo plazo sobre las mismas variables, ya que al desglosar los parámetros que componen el IMC se observa una disminución en los valores del peso que no llega a ser estadísticamente significativa probablemente por la corta duración.

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