Atención centrada en la persona: rating scale, Roter y método Henbest y Stewart

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Tal y como señala la última edición de Atención primaria, la atención centrada en la persona se evalúa mediante observación estructurada de la entrevista clínica y a partir de la autovaloración de la experiencia de la visita realizada por parte del paciente o del profesional. De la mano de la obra de referencia de la especialidad, abordamos en este artículo las escalas más populares basadas en la observación de la entrevista clínica: la rating scale, la Roter Interaction Analysis System, y el método de Henbest y Stewart (infografía).

Antes de entrar en profundidad en estos métodos, ahondamos un poco más en el concepto 'atención centrada en la persona', al que los autores del manual de referencia de la especialidad han querido dar la relevancia que se merece dedicándole una parte de la obra en exclusiva.

Un paciente más satisfecho

Se acepta que la atención centrada en la persona mejora los resultados clínicos y la satisfacción de los pacientes al mejorar la relación que establecen con sus médicos, y al mismo tiempo reduce prescripciones, ingresos y pruebas. Sin embargo, las evidencias objetivas de sus beneficios son limitadas. Sabemos que, cuando el paciente experimenta que ha recibido una atención centrada en la persona, está más satisfecho, considera que el tratamiento ha sido más efectivo y consume menos recursos sanitarios (Little, 2001). Una revisión sistemática publicada en 2013 concluye que la atención centrada en la persona mejora significativamente la satisfacción del paciente y el autocuidado, aunque no encontraba efectos marcadamente positivos sobre otras dimensiones de la calidad asistencial (Rathert, 2013). Otra revisión sistemática más reciente sobre la efectividad de la atención centrada en la persona y en la familia, en personas con patología aguda, concluye que esta aporta beneficios a la atención. No obstante, el carácter cualitativo de muchos estudios y el reducido número de pacientes en otros limita la evidencia. Sin embargo, se reconoce que mejora la satisfacción del usuario, la comunicación de los pacientes y familiares con los cuidadores, reduce la ansiedad de la familia y el paciente, aumenta la adherencia a la medicación, mejora el seguimiento clínico después del alta hospitalaria y favorece una mejor utilización de los servicios sanitarios (Canadian Agency for Drugs and Technologies, 2015).  La atención centrada en la persona también mejora las patologías crónicas, y se han descrito beneficios en casos específicos, como en la mejora de la hemoglobina glucosilada de los pacientes diabéticos (Boulding et al., 2011; Street, 2009).

Entrevista clínica

Para Amando Martín Zurro, Joan Gené Badía y Juan Francisco Cano, autores de Atención Primaria, la atención centrada en la persona queda, en primer lugar, justificada por razones morales. Se alinea con algunos de los principios y normas deontológicas fundamentales, como son el respeto a la persona, la toma de decisiones compartida y la responsabilidad de atender a los pacientes especialmente  vulnerables. También lleva implícito el virtuosismo ético de reflexionar críticamente sobre la propia práctica para encontrar y adoptar aquellas actitudes y disposiciones que mejoran los comportamientos propios (Duggan, 2006).

El enfoque tradicional considera que una atención es adecuada cuando alcanza los objetivos marcados por los propios médicos sin consultar a los pacientes. El nuevo paradigma, en cambio, busca conseguir los objetivos asistenciales que importan a los pacientes. Se basa en las siguientes dimensiones clave:

  • La perspectiva biopsicosocial. Es común en Atención Primaria que las quejas y los sufrimientos de los pacientes no puedan ser inequívocamente catalogados en una única enfermedad. Nos encontramos con enfermedades importantes totalmente asintomáticas y, al mismo tiempo, con procesos banales vividos con mucha gravedad por parte del paciente. Existe a menudo una escasa relación entre la severidad percibida por el paciente y la gravedad clínica. Por eso, los profesionales de Atención Primaria hemos adoptado el modelo biopsicosocial. Nos sentimos implicados en todas las difi cultades que presenta el paciente y no solo en sus problemas biomédicos. Ampliamos el ámbito de la atención clínica desde la enfermedad orgánica hasta toda la amplitud del estado disfuncional.
  • El paciente como persona.  El paciente no puede identificarse con una simple etiqueta, aunque el problema de salud sea físico, psíquico o social. Una misma enfermedad puede ser vivida de forma muy distinta por cada persona. Se trata de comprender cómo está experimentando su enfermedad el paciente. Para ser terapéuticamente efectivo, el profesional ha de entender al paciente como una personalidad idiosincrática dentro de su contexto específi co.
  • Compartir poder y responsabilidad. El modelo aboga por una relación igualitaria entre profesional y paciente, en contraposición a la asimetría provocada por el paternalismo del enfoque biomédico tradicional. Se intenta evitar aspectos de poder y control, como, por ejemplo, el patriarcado médico que critican los feministas. Es difícil saber en qué medida la relación puede llegar a ser simétrica. En todo caso, es preciso impedir que la entrevista pivote alrededor del profesional, como cuando este realiza interrogatorios dirigidos. Por el contrario, se debe intentar involucrar al paciente en el proceso terapéutico. La toma de decisiones compartida es un aspecto esencial de este componente.
  • Alianza terapéutica. Si bien en la medicina biomédica tradicional la alianza terapéutica es una condición deseable porque mejora el resultado, en atención centrada en la persona esta se convierte en un concepto fundamental. El acuerdo en los objetivos y requerimientos del tratamiento es la base de toda terapia física o psicológica. El paciente ha de percibir que el profesional es cercano, sensible y empático Las interacciones positivas tienen indiscutiblemente un buen efecto en el resultado.
  • El profesional como persona.  Las cualidades y la subjetividad del profesional siempre están presentes en la relación. Los   mensajes del profesional, tanto conscientes como inconscientes (lenguaje corporal o tono de voz), generan respuestas y comportamientos del paciente. Este es uno de los aspectos menos estudiados en la atención centrada en la persona y uno de los menos considerados en los instrumentos de valoración. Desde la perspectiva del profesional, implica el autorreconocimiento de las respuestas emocionales durante la interacción con el paciente.

Clic aquí para leer la entrevista completa con los autores de 'Atención Primaria'

Fuente: Atención primaria. Principios, organización y métodos en medicina de familia, 8ª ed. Capítulo 3. Atención centrada en la persona

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