8 factores de riesgo que debes conocer al hablar de espina bífida

Espina-bifida-21-noviembre.jpg

La espina bífida es un defecto del tubo del neural que constituye la mayoría de las anomalías congénitas del Sistema Nervioso Central. Esta malformación se produce entre la tercera y cuarta semana de gestación en la que no se da un cierre adecuado del tubo neural. Cada 21 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Espina Bífida, desde el año 2011. En esta fecha se realizan campañas para informar, concienciar sobre este padecimiento. A continuación os explicamos las causas, síntomas, complicaciones y la posible prevención de esta malformación congénita.

Factores de riesgo y su causa principal

Esta enfermedad sigue sin tener una causa definida, sin embargo se conocen varios factores de riesgo para este padecimiento:

  1. Fármacos
  2. Malnutrición
  3. Diabetes
  4. Exposición a radiación previa al embarazo
  5. Mutaciones en vías que responden o dependen de folatos
  6. Sustancias químicas
  7. Obesidad materna

La principal causa de espina bífida (representa el 95% de los casos) es la deficiencia de folatos previo al embarazo y durante los primeros tres meses gestación.

Tipos: de leve a mortal

Espina bífida oculta

  • Constituye la forma más leve. Se caracteriza por la aparición de una abertura o defecto en una o varias vértebras. La médula espinal y los nervios no se encuentran afectados. Generalmente las personas que sufren este tipo de espina bífida no requieren ningún tratamiento.

Espina bífida abierta y quística

  • Meningoceles: es la forma menos frecuente. Existe herniación a través del defecto óseo que se limita solo a las meninges. Las personas con este padecimiento por lo general requieren una intervención quirúrgica para llevar una vida normal.
  • Mielomeningocele: es la forma más grave y frecuente. Puede localizarse en la región dorsolumbar o lumbar en más del 50% de los casos, lumbosacro en el 25% y cervical o dorsal en sólo el 10%. Se presenta como un quiste cubierto de una delgada membrana meníngea que contiene las membranas y las raíces de los nervios de la médula espinal, en algunos casos se ha visto incluso afectación de la médula espinal.

Las personas con esta patología pueden presentan también hidrocefalia, parálisis de miembros inferiores, convulsiones, discapacidad mental o incluso puede llevar a la muerte.

Prevención: ácido fólico, un gran aliado 

La Federación Española de Asociaciones de Espina Bífida e Hidrocefalia indica que con el uso de 0,4 mg de ácido fólico durante tres meses antes de la concepción y los tres primeros meses de la gestación reducen hasta un 45% su incidencia. Como fuentes de ácido fólico se encuentran harinas de trigo y de maíz; legumbres secas; las verduras de hoja y las frutas o los suplementos que contienen ácido fólico.

Se pueden identificar embarazos con riesgo de presentar este padecimiento mediante la detección en suero materno de a-fetoproteína [AFP]. El tubo neural permanece comunicado con la cavidad amniótica en esta patología y se va a dar excreción de sustancias fetales como la AFP o la acetilcolinesterasa al líquido amniótico, de tal manera que se utilizan como marcadores bioquímicos a las semanas 16-18 de gestación.

Incidencia a nivel mundial

La incidencia Mundial de esta patología es de 1.0 – 10.0 por cada 1000 nacidos vivos, convirtiéndola en una afección muy frecuente y ubicándola como la segunda causa de discapacidad física en la infancia después de la parálisis cerebral. Es una enfermedad con una de las tasas más altas de posible prevención (75%) con medidas sencillas y de fácil acceso.

Esta es una patología que causa discapacidad a quienes la padecen y disminuye su calidad de vida. Este día 21 de Noviembre de 2017 debemos unirnos y luchar juntos, promover el conocimiento sobre esta patológica, su prevención y recalcar la importancia de una detección temprana.

Autora: Michelle Rosero, miembro de AEMPPI

Referencias

Share
Tweet
Share
Share