Estudiantes de Medicina definen guía de prevención frente a las ECV

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Según los datos más recientes publicados por la World Health Organization, WHO, la principal causa de mortalidad continúan siendo las enfermedades cardiovasculares, un conglomerado de patologías que no siempre resultan ser floridas en su presentación, una epidemia que por momentos es sutil y sigilosa, donde se acumulan una serie de factores que incrementan el riesgo al transcurrir el tiempo y posteriormente encuentran el momento para arremeter contra la salud de más de 40 millones de personas anualmente.

Antes de continuar, resulta pertinente recordar cuál es la definición precisa del tema que nos atañe: “Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son un grupo de desórdenes del corazón y de los vasos sanguíneos, entre los que se incluyen: cardiopatía coronaria, enfermedad cerebrovascular, arteriopatías periféricas, cardiopatía reumática, cardiopatías congénitas y enfermedad tromboembólica”, según lo refiere la WHO, sin embargo, existen los denominados “factores y marcadores de riesgo cardiovascular”, que son los que incrementan la posibilidad de padecer afecciones que tienen su base en este sistema.

Los principales factores de riesgo resultan ser la malnutrición, el sedentarismo, el consumo de tabaco y bebidas alcohólicas, el resultado de la conjugación de dichos factores termina manifestándose en el aumento de la morbimortalidad de las personas, específicamente con patologías como la hipertensión arterial, hiperlipidemia, diabetes y sobrepeso, como lo expresa la Fundación Española del Corazón, enfermedades que requieren de intervención en los estilos de vida y atención médica para mitigar el impacto negativo que estas puedan ejercer a futuro en la vida de las personas y todas las complicaciones asociadas que esto conlleva.

Ahora, como activos agentes partícipes del sector de la salud, desde el personal médico y de enfermería, pasando por técnicos, auxiliares, administrativos y estudiantes del área, tenemos el deber y la responsabilidad de fomentar el desarrollo de actividades, planes, estrategias, buscar recursos y métodos, instaurar la creación de políticas y proyectos que puedan ser evaluados en el impacto positivo y progresivo que tienen las intervenciones que realizamos en beneficio de cultivar mejores y más saludables estilos de vida que permitan la reducción del riesgo cardiovascular en las diferentes poblaciones donde nos encontremos.

Dicho lo anterior, la Red Estudiantil en Prevención Cardiovascular (REPC), es un grupo de trabajo que se articula y se encuentra presente en más de 10 países en América latina y forma parte de la estrategia de la Federación Latinoamericana de Sociedades Científicas de Estudiantes de Medicina, FELSOCEM, para generar y ejecutar proyectos con el fin de prevenir las enfermedades cardiovasculares en la sociedad. Desde allí, se forman y capacitan a los estudiantes de medicina u otros profesionales de la salud para realizar diagnósticos poblacionales de factores de riesgo cardiovascular e intervención en la atención primaria, desarrollando proyectos multicéntricos con medición de los resultados a mediano y largo plazo; con el fin de educar a la población de nuestros países en pro de la prevención cardiovascular y mejorar la calidad de vida de esta, según lo expresan los artículos primero y segundo del reglamento interno de la Red.

Actualmente, REPC se encuentra afín y encaminado en la misma línea de trabajo que estableció la WHO en el año 2013 con el “Plan de acción mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles 2013-2020”, el cual, a través de nueve metas, dos de ellas ligadas directamente con la prevención y control de enfermedades cardiovasculares, pretende reducir la prevalencia de estas hasta en un 25%.

REPC, liderado por estudiantes de Medicina de diferentes países latinoamericanos, busca apoyar estas iniciativas y transgredir las barreras de la cotidianidad con iniciativas que permitan medir el impacto de lo que se esta haciendo como ya se ha mencionado anteriormente, y más que un grupo de personas entusiastas, resulta ser la confluencia de un colectivo comprometido, altruista y con vocación humanística y social que creen que las pequeñas o grandes acciones pueden tener gran impacto cuando se preponderan principios como el bienestar de toda una comunidad, en este caso, desde la prevención de las enfermedades cardiovasculares.

Autor: Luis David Arias C., Sub director REPC – FELSOCEM, Oficial Nacional de Salud Pública – ASCEMCOL, estudiante de cuarto año de Medicina, Universidad Cooperativa de Colombia Medellín (Colombia).