Tips para una exposición oral efectiva

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Con el famoso Plan Bolonia implantado no hace demasiado, se ha prestado una mayor atención a la práctica de conocimientos y la exposición en público. De hecho, en el último curso de todas las carreras, tenemos el temido Trabajo Fin de Grado, cuya calificación depende en gran medida de nuestra habilidad para comunicar eficazmente aquello en lo que hemos trabajado.

El sistema educativo actual nos ha hecho excelentes buscadores de información, somos capaces de encontrar cualquier cosa, pero de poco vale saber algo si no somos capaces de comunicarlo. En esta capacidad para saber comunicar algo entran en juego variables como la comunicación no verbal y la comunicación paraverbal. La comunicación no verbal se refiere a los gestos, a los tics corporales a la hora de exponer, etc. La comunicación paraverbal está determinada por el tono de la voz, el timbre  de la misma, etc.

Controlar la comunicación verbal y la paraverbal es esencial para transmitir el mensaje y hacer que nuestros interlocutores lo capten, lo cual es el fin último de una presentación. Para ello, lo más adecuado es la práctica, pero también existen algunos ‘tips’ que nos pueden ser de utilidad.

El cuerpo:

El nerviosísimo es el principal enemigo de una buena presentación porque modula tanto la comunicación no verbal como la paraverbal. Por esto es importante mantener a raya la ansiedad y sus consecuencias comportamentales.

Una de esas consecuencias conductuales puede ser el balanceo corporal durante la presentación y los movimientos con el cuerpo, pues, al fin y al cabo, suponen una distracción para el público y desvían la atención del mensaje. Para prevenir el citado balanceo es recomendable juntar los pies tal y como lo hacen los soldados. No se trata de mantenerse en esta posición durante toda la presentación, pero si no puedes controlar el balanceo corporal y los movimientos extraños intenta mantener esta posición la mayor parte del tiempo.

Las manos:

Las manos son un apoyo fundamental que nos ayudan a transmitir el mensaje. No hay una forma estándar de mantener las manos, pero si hay ciertas cosas que no son decorosas. Por ejemplo, mantener las manos detrás puede sugerir que ocultas algo y cruzar los brazos por delante manteniendo las dos manos ocultas, puede entorpecer tus movimientos y dar la sensación de que estás “encerrado”.

Una forma de hacer que este gesto sea apropiado y que al mismo tiempo dé una imagen muy profesional es cruzar los brazos, pero dejando una de las manos libres, lo cual ofrece una mayor libertad de movimiento y proporciona un mejor aspecto. En la segunda imagen se puede ver que la mano derecha del hombre queda completamente libre para poder cambiarla de posición o hacer un cambio de gesto.

Las manos en el bolsillo a la hora de exponer no son una prohibición, pero procura utilizar este gesto lo menos posible. En caso de que lo hagas intenta no tener monedas ni llaves en el bolsillo ya que el sonido de los mismos al contacto con las manos distraerá la atención del auditorio. Lo mejor, además de tener en cuenta estas “limitaciones”, es realizar movimientos suaves y naturales que acompañen al mensaje de forma coherente.

La mirada:

Un error muy común que solemos cometer los novatos en esto de las exposiciones es no mirar a todo el público, o incluso no mirar a nadie. A veces durante la exposición la mirada se dirige a una sola persona, que quizás nos está aportando un feedback de que nos está escuchando. Pero la exposición no es sólo para esa persona, intenta realizar lo que se denomina mirada en faro y mirar aunque sea durante breves períodos de tiempo a diferentes personas situadas en distintos lugares de la sala.

Otras recomendaciones:

En cuanto a la comunicación paraverbal es cierto que es difícil controlarla de forma voluntaria ya que está muy influida por nuestro estado de activación fisiológica. Para calmar un excesivo estado de activación fisiológica es muy recomendable beber agua antes de comenzar la comunicación. Esta acción tiene una base fisiológica y evolutiva: los animales sólo comen y beben cuando están tranquilos, cuando no hay que huir de nada. El hecho de beber inducirá un estado de calma y tu cerebro interpretará que estás a salvo. Por otra parte realizar gestos de victoria o mensajes dirigidos a uno mismo en positivo pueden inducir también un estado optimista de que la exposición va a salir bien.

Sobre todo intenta ser optimista, evita enviarte mensajes negativos de que va a salir mal y sé lo más natural que puedas durante la exposición.

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