Tips para enfrentarse a un examen de Medicina con éxito

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Me gustaría empezar subrayando que estos consejos sobre el proceso de digestión del temario de Medicina son personales así que, puede que te sirvan o puede que no, tú te conoces a ti mismo mejor que nadie y sabrás si ignorarlo todo o tomar una parte de ello.

Es evidente que tomar apuntes a ordenador da una mayor capacidad para coger datos, que en el fondo son lo más rentable en un examen tipo test, y no perderse una línea de lo que el profesor dice. Si bien se pierde capacidad de síntesis, y por ende, capacidad de razonar, este es el método más efectivo para coger apuntes.

Sólo los genios que escuchan, sintetizan y escriben en una fracción de segundo deben de ignorar estas líneas.

Perfecto, tenemos una buena materia prima; ¿cómo la trabajamos?

Sencillo: por vueltas, el ejemplo perfecto es Farmacología.

Esta asignatura podría asemejarse a un gigante de aspecto violento. El gigante en sí da miedo, es más grande que nosotros y más fuerte que nosotros, aparentemente, claro. El gigante tiene dos brazos, manos, dedos, uñas … las uñas del gigante ya no dan tanto miedo, ¿verdad?.

Mirada desde la distancia, esta metáfora intenta reflejar que el estudio por partes de una asignatura es la forma real y más razonable para afrontarla. Es más realista, en tanto en cuanto el examen de la asignatura también será por apartados, y estudiando cada uno por separado con la máxima atención, podremos sacarle el máximo partido a las preguntas de esa parte.

El gigante, o la idea global de la asignatura en realidad no existe, es ficticia, sólo sirve para quedar escrita en el programa de la Universidad. El hecho real y comprobado son las partes que lo constituyen. Podemos concluir este apartado con lo que quizá sea, la tautología más sabia de todos los tiempos: un examen, se compone de las preguntas que lo constituyen.

Escasas horas de sueño y varios cafés después llega el examen, el momento de la verdad.

Otro error es conferirle al examen una identidad que no posee, el examen no es el momento de la verdad. De hecho, el examen debería ser el momento más seguro de todos. Me explico, el día del examen no hay que probar nada nuevo, el examen es una evaluación al esfuerzo continuado del alumno. Usaremos el mismo bolígrafo de siempre, la misma técnica de siempre, el mismo reloj de siempre, y lo que es más importante, los mismos conocimientos repetidos una y otra vez de forma casi monótona durante el periodo de estudio.

Raví Vazirani Ballesteros
3º curso de medicina Universidad Complutense de Madrid

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