¿Se está pervirtiendo el examen MIR?

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En 2017 se cumplirán cuarenta años desde que se introdujo en España el sistema de Médico Interno Residente, un hito en la historia de nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS). Este cambio permitió crear una formación de especialistas estandarizada y homologable en todo el estado cuya vía de acceso, el examen MIR, redujo considerablemente las desigualdades de acceso que se producían hasta entonces.

La idea inicial de este examen era clasificar a todos los egresados de las facultades de medicina, con el objetivo de que éstos pudieran acceder a las diferentes plazas de formación que ofrecía el sistema a través de un método uniforme.

El otro gran motivo por el que se introdujo fue para crear un sistema cuyos requisitos de entrada dependieran únicamente del mérito académico. Sin embargo, con el paso de los años parece que la finalidad del examen MIR está tendiendo a un cambio en este paradigma. Pasando de un sistema que en teoría quería clasificar a la gente para que pudiera optar a una de las plazas de formación que se ofrecían, a un sistema evaluatorio.

A veces no somos conscientes del enorme cambio de paradigma que esto supone. La facultad de medicina viene sufriendo un gradual desprestigio por la existencia de esta prueba. Se confunde la calidad de la formación recibida en base a la calificación de los egresados en ella. A pesar de este cambio de concepto su diseño se ha mantenido prácticamente inalterado, correspondiendo éste a una prueba multirrespuesta de una duración de alrededor de 5 horas, siendo el temario de la misma “la Medicina”. Tal y como defiende el CEEM en su posicionamiento es capital recordar que “este diseño no puede ni tiene como objeto discriminar quien posee las mejores aptitudes para ejercer la Medicina, sino que responde a la necesidad de establecer un marco equitativo entre los distintos candidatos, con un objetivo meramente ordinal”.

Sin embargo, la simple existencia de una prueba única y estatal nos lleva con bastante frecuencia a establecer comparaciones entre universidades y corremos el riesgo de concluir falazmente que peores notas en el MIR implica que esa facultad está formando peores médicos. En un sistema como el actual que tiende a la competencia entre facultades esto implicaría la adaptación de la carrera a la mejora de los resultados de sus egresados obviando lo que la sociedad demanda de un buen médico y dejando de lado el aprendizaje de competencias no evaluables en un examen tipo test.

Para profundizar más en el cambio de paradigma hace dos años se introdujo en la convocatoria un nuevo concepto, la nota de corte (NdC) que impedía a la gente que no la superara optar a la elección de plaza. Es necesaria una puntuación mínima para optar a ser adjudicatario de plaza, marcando el corte en el 35% de la media aritmética de las 10 mejores puntuaciones. A pesar de que el ministerio argumentaba este cambio en que limitaría el acceso a la reespecialización, según sus propios datos muchas de las personas que estos años se han quedado sin plaza eran recién egresados. Además, el aumento del número de preguntas complicadas en un examen tipo test afecta muy poco a las altas notas por lo que fácilmente se puede modificar el examen para dejar más o menos aspirantes fuera del umbral necesario.

Las Facultades de Medicina son las instituciones establecidas para acreditar la competencia y capacidad de una persona para el ejercicio de la Medicina, por esto desde el CEEM rechazamos esta medida de control del número de médicos residentes que limita la formación de un médico antes de que concluya, dejándole fuera del SNS. Las necesidades de médicos deben ser analizadas disminuyendo el número de estudiantes que acceden a la carrera, no actuando a mitad de su formación.

Concluyendo, el examen MIR trajo un avance en el método de elección de plaza pero es el momento de abrir un debate generalizado sobre su adecuación como nexo de unión entre la formación pregraduada y la formación especializada para no romper el necesario continuum formativo del profesional médico.

Víctor Expósito Duque – Comisión Ejecutiva del CEEM

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