Reseña manual de psicología médica

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Definir el objeto de la Psicología Médica no resulta sencillo ¿qué temas debería abarcar? ¿es simplemente un compendio sobre los conocimientos mínimos de Psicología General que todo médico debería poseer para mejorar su desempeño profesional? ¿es una introducción a la Psicopatología y la Psiquiatría como podría interpretarse por el contenido de algunos manuales?

Durante los últimos 20-30 años han aparecido varios textos sobre la materia que muestran una variabilidad notable en su contenido. Si intentamos buscar algunos denominadores comunes tal vez estos sean el marcado interés por la relación médico-paciente y sus implicaciones éticas, el estudio de las variables de personalidad y psicosociales que influyen en el proceso de enfermar así como las denominadas “enfermedades psicosomáticas”, el desarrollo humano (infancia, adolescencia, envejecimiento, etc.) y la descripción de los procesos cognitivos más importantes (memoria, percepción, pensamiento, etc.) aunque normalmente vistos más desde una perspectiva psicopatológica que básica.

El texto que ahora se nos ofrece abunda en algunos de estos temas pero sobre todo incluye novedades notables que son bienvenidas. La primera de ellas es el tono abiertamente neurobiológico y neurocognitivo de la mayoría de los capítulos relacionados con procesos psicológicos básicos. Como indicábamos antes, frente a una cierta tendencia a describir dichos procesos a través de su “psicopatología” (el pensamiento a través del delirio o la percepción a través de las alucinaciones, por ejemplo) apreciamos el intento de ofrecer a los estudiantes de medicina un texto donde encontrar una base más actual, y sobre todo sólida, para comprender los mecanismos subyacentes.

Aprecio en especial la presencia del tema “La Motivación” dentro del manual. Debido a lo esencial de este proceso echábamos de menos su presencia en manuales previos y, más en particular, echábamos de menos ese epígrafe tan acertado sobre “Motivación y salud” que puede abrir los ojos a los estudiantes sobre la importancia del factor motivacional en la enfermedad.

Otro de los hechos diferenciales de este texto es la introducción del concepto de cognición social y neurociencia social dentro de un tratado de Psicología Médica. Además, estos temas son explicados desde la perspectiva más molecular (“la oxitocina como hormona social”) hasta los modelos de redes neuronales. Y lo que es más importante, ofrecen una perspectiva fascinante sobre las alteraciones de la cognición social/teoría de la mente que parecen estar implicadas en algunos trastornos psiquiátricos y conductuales.

Como no podría ser de otra manera el manual incluye capítulos dedicados a la psicopatología y la psicoterapia. Lo cierto es que estos capítulos tienen un contenido más resumido de lo que habitualmente podemos ver en textos de la materia que provienen de una perspectiva psiquiátrica pero a cambio nos encontramos con propuestas novedosas, de nuevo con un marcado cariz neurobiológico, como es el proyecto “Research Domain Criteria”. Los estudiantes de medicina podrán comprobar cómo empiezan a aparecer nuevos modelos que intentan superar la mera descripción sintomática para describir los más importantes síndromes neuropsiquiátricos.

Para terminar, el manual afronta el tema clave de la relación médico/paciente y aquellas situaciones donde esta relación adquiere una importancia aun más capital, como son las enfermedades terminales o el dolor crónico, pero también cómo la comunicación con el paciente es esencial para la adhesión a los tratamientos. Todos estos contenidos se ven apoyados por otra novedad dentro de un texto de Psicología médica, como es la presencia de autoevaluaciones y casos clínicos para cada tema que están disponibles online. Gran idea, sin duda, que facilitará la comprensión de los textos y mejorará, esperemos, la “adhesión” de los estudiantes a la materia. En resumen, damos la bienvenida a este nuevo texto que supone un intento serio de actualizar los conocimientos tradicionalmente vinculados con la Psicología Médica y de acercarlos a la corriente neurocientífica que inevitablemente es el futuro.

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