Reseña bibliográfica: Anatomía de Gray para estudiantes (III Edición)

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La III edición de Gray Anatomía para estudiantes sigue en líneas generales la estética de ediciones anteriores, manteniéndose fiel al orden en cuanto a bloques temáticos y estructura de los mismos. En este aspecto, es importante destacar la importancia que cobra el separar en el índice los contenidos en prácticos y teóricos, así como la extensa profundidad con la que se trata la anatomía de superficie, muy importante para establecer un amplio diagnóstico diferencial en infinidad de patologías.

En cuanto a los contenidos teóricos, el uso de la nomenclatura actual, que aboga por el mínimo uso de epónimos, favorece muchísimo la comprensión de la estructura tridimensional del cuerpohumano, así como la localización de una determinada estructura para con las situadas en su vecindad. Asimismo, el uso de cuadros clasificatorios y tablas resumen favorece muchísimo el estudio de estructuras como el sistema nervioso, la irrigación, el drenaje venoso o el sistema linfático.

En este aspecto, la teoría es, en términos generales, un buen libro para el estudiante, que sabe contar aquello que es necesario en su justa medida, sin alargarse demasiado ni hacerse pesada su lectura. En algunos puntos concretos, como la anatomía del corazón o de las vísceras abdominales, quizá pudiera quedarse corto en algunos aspectos en los que sería interesante profundizar, como quizá una mejor explicación de los recesos abdominales, vías de acceso, y sobre todo, relacionado con la importancia clínica, ya que la explicación de la anatomía visceralcada vez tiende más a ser explicada para un clínico, y no para un anatomista.

En cuanto a imágenes, Gray Anatomía para estudiantes mantiene la magnífica calidad de ediciones anteriores, además de añadir trayectos de nervios y vasos para un mejor estudio. Este libro debe ser, sin duda, la elección para estudiar el recorrido y la ubicación de arterias, venas, linfáticos y nervios. Con su claro código de colores y la pulcritud de los diseños favorece muchísimo el estudio y el aprendizaje. En este sentido, no hay nada que objetar, porque estudiando aquello que fuera siempre encuentras la imagen necesaria para construir en tu cabeza la tridimensionalidad del objeto a estudiar. Simplemente, inmejorable.

Los casos clínicos con imágenes asociadas son una herramienta útil, ya no solo en el estudio de la anatomía en los primeros cursos del grado, sino que siguen ahí cuando el estudiante se enfrenta al estudio de patologías que debutan de una forma que se asocia muy directamente con el lugar que ocupan y la vecindad de órganos y tejidos vecinos.

¿Mejorarías algo? Sí, como siempre, bajo mi punto de vista como estudiante, hay cosas que mejorar. Además de la profundización en recesos abdominales a nivel general, estaría bien que añadiese en sucesivas ediciones algún tipo de tabla que vinculase los epónimos con la nomenclatura adoptada actualmente en la anatomía. Como estudiante, muchas veces se pierde más tiempo intentando encontrar en los libros de consulta las estructuras que igual se definen en las lecciones magistrales con epónimos. Además la nomenclatura anatómica, en general, siempre es difusa y con mucha ambigüedad. Si al final del texto se incluyese una tabla con las asociaciones entre nomenclaturas, la facilidad para el estudio se vería mejorada exponencialmente, haciendo del texto uno de los mejores (sino el mejor) tratados de anatomía para estudiantes.

Adrián Abeal Adham

Estudiante de 5º de Grado

Universidad de Salamanca

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