Elsevier explora: Museu da Farmácia, la historia de la curación

Museo-Farmacia-santa-Catalina.jpg

Segundo capítulo de nuestra serie 'Elsevier explora'. Un recorrido por los museos, centros y espacios dedicados a la historia de las Ciencias de la Salud más emblemáticos del mundo. Hoy nos trasladamos hasta Lisboa (Portugal). Allí encontramos el Museo de Farmacia de Santa Catalina, que fue constituido a partir de una colección particular de un doctor portugués Salgueiro Basso, donada en 1981. El museo integra colecciones de todas las partes del continente, de ahí la magia especial de este museo que recopila la evolución de la farmacia portuguesa y también de la historia particular de cada civilización para encontrar el bienestar de sus integrantes.

El museo permite un recorrido a través de la historia, sin embargo, el museo es un lugar para descubrir en todas sus dimensiones, no digno de contar. Por ese motivo, esta reseña va a mostrar las pequeñas pinceladas que te harán querer visitar esta maravilla.

Farmacia espacial

En las películas siempre vemos como la comida de los astronautas es comida deshidratada que flota desde el paquete hacia la boca, pero ¿alguna vez te habías preguntado qué pinta tenía una farmacia espacial?

Farmacia espacial

Estos años ha habido un incremento de la investigación médica en el espacio, ya que allí se pueden realizar diferentes investigaciones que en la Tierra no son posibles. Los efectos del viaje espacial en el cuerpo son numerosos, los astronautas sufren muchas dolencias a causa de la falta de gravedad, así que, ¡llevar una pequeña ayuda es imprescindible!

Farmacia en la trinchera

Caminas a través de los pasillos, propaganda de hace años invade las paredes, hasta que avanzas a las demás salas, que siguen el hilo de la historia contemporánea.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la farmacia pasó de la botica a las trincheras. Se volvieron imprescindibles medicamentos como la sulfanilamida, combatiente de las infecciones, que era espolvoreada en las heridas abiertas. Cada soldado portava un sobre en su cartera de primeros auxilios junto con vendajes para tapas las heridas. Antes que la sulfanilamida se usó la penicilina en la Primera Guerra Mundial. La quinina se uso como antimalárico hasta la Segunda Guerra Mundial, que se sustituiría por la Atabina, pero esta, a pesar de los efectos secundarios, era ingerida por los soldados en zonas endémicas de malaria como la zona central de Italia.

Farmacia en trinchera Farmacia en la trinchera 1

El descubrimiento del plasma sanguíneo fue decisivo también en la Segunda Guerra Mundial, se halló que este puede reemplazar a la sangre y redujo especialmente la mortalidad entre las filas de soldados. Durante la guerra, la Cruz Roja procesó y administró 13 millones de unidades de sangre.  Pero a pesar de estos descubrimientos, la morfina fue uno de los principales protagonistas en los botiquines bélicos. Indispensables para operaciones quirúrgicas, se desarrolló en la Segunda Guerra Mundial un método que permitía la aplicación de dosis controlada a heridos para mitigar el dolor durante la batalla. Un pequeño tubo, como una ampolla, y una aguja sellada. Curiosamente, para evitar las sobredosis, una vez usada se colocaba el tubo en el collar identificativo del soldado. La pequeña dosis combinada con el agotamiento físico era suficiente para dejar inconsciente al herido y de esa manera se evitaba que otro médico administrara nuevamente la droga. Otros de importancia serían la Aspirina para los dolores de cabeza, el Aludrin, un broncodilatador muy usado por los soldados del Eje del Frente Oriental, o la Cafeína Sintética.

Las joyas chinas

Después de estas pequeñas muestras de historia moderna, observamos otra pequeña joya. En realidad, una o dos:

Joyas chinas

Botica china Macao

Estas boticas son un tesoro conservado por el museo. Pero además de estas, hay otra que resaltar, con una pequeña introducción histórica. Macao es una de las dos regiones administrativas especiales que conforma la República Popular China. Fue administrada por el Imperio portugués desde el 1556. Los holandeses intentaron apropiarse del territorio, pero siempre permaneció bajo soberanía portuguesa. De esta historia obtiene Portugal, una farmacia de Macao, con todo detalle incluido.

Manuscrito original persa de Ibn Sina

Se sigue avanzando y entras a la sala de las civilizaciones, donde se encuentra un símbolo de cada cultura, una escultura, un jarrón y una forma diferente de ver la salud. Vasos canopos, jarrones de cerámica griega, cuencos para sacrificios aztecas. Pequeñas muestras de medicina medieval, utensilios, cuencos, remedios portátiles o juegos de preparaciones de análisis clínicos. Pero entonces, ves un tesoro:

Mnauscrito

Un manuscrito original persa escrito por Ibn Sina. El volumen II del Canon de la Medicina, “Kitab al-qanon fi tibb”, volumen de una enciclopedia que se mantuvo como referencia médica durante siglos. Contenía los estandartes básicos para la medicina en la Europa Mediaval y el mundo Islámico. Aún se usa en la medicina tradicional practicada en la India. El primer tomo recoge las técnicas médicas básicas, los principios de la anatomía, la fisiología y procedimientos terapéuticos. El segundo tomo recoge, alfabéticamente ordenados, una lista de substancias medicinales con sus funciones. El tercer libro habla sobre el diagnóstico y tratamiento de enfermedades de partes específicas del cuerpo, y el cuarto del diagnóstico y tratamiento de enfermedades del cuerpo entero o grandes áreas. El quinto es una lista de fármacos. George Sarton, padre de la historia de la ciencia, lo menciona en su obra de la siguiente forma:

“Uno de los mayores exponentes del universalismo musulmán y una eminente figura en la cultura islámica fue Ibn Sina, conocido en Occidente como Avicena (981-1037). Durante mil años ha conservado su renombre original como uno de los más grandes pensadores e investigadores de medicina de la historia. Sus obras médicas más importantes son el Qanun (Canon) y un tratado sobre medicamentos cardíacos. El 'Qanun fi-l-Tibb' es una inmensa enciclopedia de medicina. Contiene algunos de los pensamientos más esclarecedores incluyendo la distinción entre la mediastinitis y la pleuritis, la naturaleza contagiosa de la tuberculosis, la expansión de las enfermedades por el agua y la tierra, descripciones minuciosas de problemas dermatológicos, las enfermedades de transmisión sexual y las perversiones, enfermedades del sistema nervioso.“

Y con esto espero haber llamado vuestra atención lo suficiente como para que apuntéis en vuestra lista de imprescindibles de viaje este rinconcito de Lisboa.

«La medicina es el arte de conservar la salud y eventualmente de curar la enfermedad ocurrida en el cuerpo».

Share
Tweet
Share
Share