Mucho más que estudiar Medicina. ¡Aprende Medicina!

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La RAE define al médico, como “la persona legalmente autorizada para profesar y ejercer la Medicina”. Esto me recuerda, a las palabras de un profesor, diciendo que si entrenas a un mono durante seis años con un banco de preguntas MIR, saca el número uno sin despeinarse, y sin tener ni la más remota idea de Medicina.

Siguiendo esta definición, cualquier persona que acredite unos conocimientos teóricos, es decir, que haya realizado la carrera  de Medicina y/o en su caso, el examen MIR, está jurídicamenteautorizada para ejercer.

Pero es que la Medicina, no consiste sólo en estudiar conceptos teóricos, ni en saberse de pe a pa diecisiete tratados distintos (¡ojo! Hay que tener una buena base teórica). A mi entender, esta definición que ofrece la RAE es incompleta, y dista mucho de la realidad de lo que verdaderamente es la Medicina y de cómo muchos autores la definieron en su tiempo.

¿Qué quiero decir con esto? Que hay una diferencia kilométrica entre estudiar la carrera de Medicina, y aprender o saber o intentar llegar a entender la Medicina.

Este noble Arte, no es en términos laborales (siendo simplistas, y refiriéndonos únicamente a la concepción de Medicina como profesión) un trabajo como muchos otros que hay, ya que interactúas y tratas con personas cuyo valor prioritario, su salud, su vida, está comprometida de alguna u otra forma, más grave o más leve.

Esto quiere decir, que durante la carrera, durante el MIR, y durante el resto de tu vida,  tienes que aprender unas aptitudes prácticas, que se logran primero estudiando, luego escuchando y por último practicando, y unas actitudes personales, humanas, que pueden tener una raíz innata, pero éstas, a diferencia de las anteriores, no vienen en los libros de Medicina, y se ponen en práctica y se perfeccionan primero escuchando, y luego practicando.

¿Y cuál es la aplicación práctica de la reflexión que comparto con vosotros?

Que no sólo os sepáis a la perfección unos cuantos conceptos, o una larga lista de patologías, sino que participéis en charlas formativas, congresos de estudiantes, talleres prácticos, conferencias de profesionales e industrias farmacéuticas, actividades docentes extraacadémicas que organizan los departamentos, talleres de comunicación clínica, representación estudiantil, voluntariado con grupos sociales marginales, prácticas de verano, guardias extra, y en todas las mil y una formas más que se os ocurran a vosotros y vuestras Facultades, porque todo esto es lo que realmenteenriquecerá vuestro saber, como estudiantes y como médicos.

No son pocos los que entran en Medicina y se quejan de tooodo lo que hay que estudiar, diciendo que qué vida más triste tienen, y un montón de cosas más. Rectificad ese pensamiento si lo tenéis. No se puede caer en el error de conformarse con superar unos exámenes. Aprendamos a disfrutar de lo que estudiamos, que será mucho sí, y más de una vez con cansancio y con pereza, y siempre con mucho esfuerzo, pero lo haremos con gusto y dedicación, porque es lo que queremos y lo que hemos podido decidir voluntariamente.

Me gusta recordar estas palabras de Cavafis, cuando pienso en estos temas y cuando a veces, estando agobiado por los exámenes, me faltan fuerzas:

“Ten siempre a Ítaca en tu mente, llegar allí es tu destino; mas no apresures nunca el viaje, mejor que dure muchos años, y atracar, viejo ya, en la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino, sin esperar a que Ítaca te enriquezca”.

Por último, os animo a estar informados también de la actualidad médica, de nuevos descubrimientos e investigaciones, y a leer obras de autores médicos, humanistas y literatos, porque todo buen médico, y como ejemplos españoles de referencia y de alcance mundial hablo de Santiago Ramón y Cajal y Gregorio Marañón, debe tener cultura,  porque la vida son muchas otras cosas, a parte de la Medicina; y no hay mejor forma de hacer Patria y Ciencia, que formando un espíritu crítico y trabajador.

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