Métodos de estudio para mejorar el rendimiento académico

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El rendimiento académico se ve claramente influenciado por una amplia variedad de factores que en gran medida son controlables. Cuatro son los principales factores que pueden intervenir en él: la motivación, el autocontrol, las emociones y la memoria.

A continuación, explico sencillos pasos para mejorar en cada uno de estos aspectos.

La motivación

Para mí es el factor más importante porque es el motor de todo lo que viene a la hora de estudiar. Muchos de nosotros hemos elegido carreras que, de una forma u otra, nos atraían, pero en el plan de estudios aparecen asignaturas que más que motivarnos nos hacen sentir que estamos estudiando para nada. Creo que muchos estudiantes están hipnotizados con el resultado final de su sacrificio diario (aprobar el 100% de los créditos) sin disfrutar del proceso en sí. Una meta que se encuentra tan lejos en el tiempo (dentro de un año o varios meses) no motiva demasiado, por lo que tendremos que establecer un objetivo más cercano que, sin dejar de ser realista, sea optimista.

Para ilustrarlo voy a poner un ejemplo ficticio:

Elziver es un estudiante normal y corriente. Su única preocupación es aprobar las asignaturas del curso, y aunque el año pasado no le fue muy bien este año pretende aprobarlo todo. La primera semana Elziver tiene unos apuntes muy buenos, su letra incluso se puede leer y se propone estudiar dos horas diarias, pero al cabo de dos semanas los apuntes de Elziver dejan de ser tan valiosos y lo de estudiar dos horas al día se limitó a estudiar dos horas EL PRIMER DIA. Elziver hace un examen, lo suspende, se desmotiva y suspende una y otra vez.

¿Qué ha hecho mal Elziver?

En primer lugar Elziver ha establecido un objetivo muy poco optimista (sólamente aprobar) y lejano.

¿Qué podría haber hecho Elziver?

Una manera de solucionar esa desmotivación sería establecer objetivos más difíciles (aunque alcanzables) a largo plazo, y concretarlo en una lista con las notas que le gustaría sacar, por ejemplo:

Fisiología: 8
Patología: 8
Anatomía:
Historia: 9
Farmacología: 10

Pero eso no basta sólo con escribirlo en el papel, hay que visualizarlo, hay que creérselo. Aunque esta lista seguiría teniendo un defecto: son objetivos muy lejanos y, al primer revés, los daremos por inválidos. La clave es establecer objetivos inmediatos y a medio plazo. A mí, personalmente, me gusta hacer un calendario con celdillas en blanco y dividir cada día en la mañana y la tarde. En cada celdilla escribir cuantas horas pienso estudiar una asignatura completa. Al final de cada día puedo poner un premio, por ejemplo ver una película, ir a un bar con los amigos o cualquier actividad placentera. Si en ese día cumplo el objetivo lo marco en verde y me proporciono la recompensa, si no lo cumplo no me la proporciono. Tras varias semanas y varios exámenes los resultados serán evidentes, lo cual nos ayudará a creer en este método y en nosotros mismos.

El autocontrol

Con autocontrol me refiero a aprender a sacrificarse y a manejar las constantes tentaciones que se nos presentan a lo largo del día (cervecita con los amigos, ganas de ver una serie durante horas, notificaciones de whatsapp, facebook, etc.) Para ello, es fundamental establecer los objetivos antes mencionados y organizar el tiempo, además de poner en marcha todas las medidas necesarias para bloquear esas tentaciones de las que hablaba.

Concretamente a mí, me distrae bastante tener el móvil cerca cuando estoy estudiando y me imagino que a muchos de vosotros también. Para evitar estas tentaciones lo mejor es dejar el móvil lejos o, en el peor de los casos, recurrir a ClearLock, una aplicación que nos permite bloquear durante un tiempo ciertas funciones y apps del móvil para evitar distracciones.

Las emociones

Muy importante en el estudio y, sobre todo, en el examen es saber controlar las propias emociones. No voy a extenderme en esta cuestión ya que el mes pasado en un post que puedes visitar pinchando aquí expliqué las distintas formas de afrontar la ansiedad de los exámenes.

La memoria

Paradójicamente, el consejo que más os puede ayudar en este caso es deciros que no memoricéis tanto, y que comprendáis más. Evidentemente, en todas las titulaciones tenemos que memorizar complejos conceptos y palabrejas de difícil pronunciación. Pero creo que dedicamos demasiado tiempo a memorizar la información de forma mecánica y repetitiva. Si únicamente nos ponemos a memorizar quizás (y sólo quizás) en el examen nos acordemos de todo, pero después del examen, ese aprendizaje no nos habrá servido de mucho. Por tanto es fundamental comprender y para comprender lo mejor es leer primero de forma general el texto, sin presión, como el que lee una novela. El único requisito es que al terminar un párrafo lo hayas entendido. En caso de que no lo hayas comprendido, vuelve atrás, no será una pérdida de tiempo, todo lo contrario, ahorrarás tiempo y sufrimiento cuando esté más cerca el examen.

Durante este proceso de lectura general también podemos ayudarnos del subrayado. El subrayado puede ser un gran aliado pero creo que en algunos casos está muy desaprovechado. Al ver el libro de compañeros encuentro páginas y más páginas subrayadas íntegramente, y en esos casos el fluorescente deja de ser un estímulo que nos puede ayudar a memorizar para convertirse en un elemento simplemente decorativo. Cada uno tiene su estilo subrayando, algunos usan muchos colores, otros usan uno o dos. Yo soy partidario de usar un par de colores, aunque no está mal que se usen varios siempre y cuando se haga de forma moderada. Subrayar es destacar información relevante y al abrir la página la información resaltada será la primera que capte nuestra atención. Por tanto importante limitarse a subrayar sólo palabras clave o palabras a memorizar.

Los esquemas son una gran herramienta no sólo porque nos permiten organizar la información, sino porque de un solo golpe de vista podemos recordar toda la información de un tema determinado. Además, el esquema es otra forma de acceso a la información. Es decir, cuando estamos en un examen decimos: esta frase estaba al final de la página tal, o al lado del recuadro este, o en mis apuntes estaba al principio. De esta forma, si tenemos varias vías para recordar la información (apuntes, libro, esquema y resumen) puede que se nos olvide una, pero podremos recurrir a otra para plasmarla en el examen.

Una vez que hemos comprendido, subrayado y organizado la información en esquemas y resúmenes es el momento adecuado para memorizar la información. Pero muchos utilizan métodos poco eficaces (normalmente la repetición). Con la repetición perdemos tiempo y las interferencias pueden hacer que olvidemos. Por tanto hemos de recurrir a formas significativas de aprendizaje de información. Aprender de forma significativa es darle un significado propio e idiosincrásico a la información el que te dé la gana.

Voy a pasar a explicar algunas técnicas mnemotécnicas:

  • Hay palabras que son difíciles de recordar, por lo que recurrir a una historieta puede ayudarnos notablemente. Por ejemplo, para el fármaco “Olanzapina”, puedo dividir la palabra en dos, tres o cuatro distintas: ola-lanza-pina. Le asigno a cada palabra un dibujo: Para la palabra ola dibujo una ola, para la palabra lanza dibujo una lanza y para la palabra pina dibujo un pino, y coloco los dibujos encima de la palabra en el orden en el que aparecen. Es mucho más fácil acordarme del dibujo que de la palabra, por tanto primero me acuerdo de los tres dibujos juntos, incluso puedo inventarme una historieta: una ola se llevó la lanza e inundó los pinos. Puede pareceros algo tedioso, pero es cuestión de practicarlo y después de usarlo ya no podrás dejar de hacerlo.
  • Para recordar información de listas o párrafos más extensos a mí me resulta muy eficaz poner al lado de cada frase un dibujito que represente de forma general esa frase. Por ejemplo para memorizar los criterios diagnósticos del trastorno depresivo mayor:

Como se puede ver, para el síntoma de actividades placenteras he puesto un balón porque para mí es placentero jugar al fútbol, una cama en el síntoma de insomnio o comida al lado del síntoma de pérdida/aumento de apetito. Podemos combinarlo con alguna palabra, por ejemplo en el síntoma de fatiga pongo bien grande al lado: FATIGA. Combinando palabras y dibujos te permitirá evitar la interferencia entre palabras o dibujos. Como en el caso de memorizar palabras puedo inventarme una historia con los dibujos que me permita evocar la información efectivamente. Por ejemplo: “Me fui a jugar al fútbol, después comí y me fui al dormir. Al día siguiente hice ejercicio psicomotor pero me entró fatiga así que me sentí inútil, me desconcentré y me suicidé.” Parece de broma, y de hecho a veces podemos montar historias graciosas o bromas, pero lo importante es que será mucho más fácil de memorizar.

En conclusión, motivarnos, relajarnos, autocontrolarnos y memorizar/comprender la información de forma significativa (es decir darle un significado/sentido) serán los pequeños pasos que te llevarán al éxito académico. ¡Mucha suerte a todos!

Concurso válido hasta el 30 de abril de 2016.

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