Los doctores Ciril Rozman y Francesc Cardellach apuntan las claves de la formación en Medicina Interna

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Según los profesionales de la Medicina Interna, la formación en esta especialidad es un proceso que depende de los conocimientos, las habilidades y las aptitudes; de la formación continuada permanente; y de la necesidad de desarrollar su profesión ofreciendo a sus pacientes una asistencia integral de tipo bio-psico-social. Coincidiendo con la publicación de la XVIII edición de Farreras Rozman. Medicina Interna,  el Dr. Ciril  Rozman y el Dr. Francesc Cardellach nos explican la importancia de la formación en Medicina Interna, cuáles son los pilares sobre los que se sustenta y las principales novedades de este texto.

Asimismo, los dos profesionales estarán presentes en el próximo Talk que estamos organizando centrado en Medicina Interna y del que pronto os daremos más detalles.

  • ¿Podrían decirnos cuáles son las claves para la formación en la especialidad de Medicina Interna?

Rozman: La formación en Medicina Interna es un proceso muy exigente que requiere la adquisición de tres tipos de componentes: a) conocimientos, b) habilidades y c) aptitudes. Los primeros  se logran estudiando los textos antes mencionados.  Pero ello no basta para lograr una buena formación, para la cual es imprescindible entrenarse, habitualmente bajo supervisión, en lograr la capacidad de confeccionar una buena historia clínica, así como mediante el empleo de los sentidos, educarse en realizar una detallada exploración física. Con los datos obtenidos de los dos procedimientos anteriores, se podrá recurrir a la práctica de las exploraciones complementarias y con todo ello, a la formulación del diagnóstico y tratamiento. Por último, el residente de Medicina Interna debe ser educado en las  actitudes necesarias para que su ejercicio sea idóneo el resto de su vida. Entre ellas cabe incluir la formación continuada permanente, así como la necesidad de desarrollar su profesión ofreciendo a sus pacientes una asistencia integral de tipo bio-psico-social.

  • ¿Qué novedades se han introducido recientemente en la formación de especialistas de Medicina Interna?

Cardellach: Desde un punto de vista de las autoridades sanitarias, las principales novedades son la introducción de las áreas de capacitación para Infecciones y Urgencias. Sin embargo, en el programa formativo de los residentes en Medicina Interna cada centro puede ofrecer rotaciones específicas para dichos médicos en formación, como por ejemplo Enfermedades Autoinmunes, Enfermedades Minoritarias, Unidades de Diagnóstico Rápido o atención a pacientes traumatológicos con afectados de diversos procesos morbosos.

  • ¿Por qué la obra Medicina Interna sigue siendo un referente en la especialidad?

Rozman: Es probable que el éxito de nuestro tratado se deba a su larga supervivencia, al hecho de que su extensión se haya mantenido dentro de unos límites razonables y de que se hayan ideado los mecanismos oportunos para la coexistencia entre la forma impresa y la edición digital.

Cardellach: Este libro se caracteriza por contener una exposición muy cuidadosa del cuadro clínico de cada enfermedad, además de las exploraciones complementarias más actuales y eficientes; finalmente, en todo momento se ofrece una cuidadosa actualización del tratamiento. Esta sistematización de los procesos, ya clásica de la obra, ayuda en gran manera al internista y a cualquier especialista de otro ámbito que desee desarrollar un ejercicio profesional con una visión integral del paciente.

  • ¿Consideran importante la colaboración con autores latinoamericanos? ¿cuáles son los principales beneficios de esta relación?

Rozman: Nuestro tratado es el único escrito originalmente en lengua española (no traducido) y lógicamente su difusión no se limita a España sino que desde hace años es bien conocido en diversos países de Latinoamérica. La importancia que hemos prestado en esta edición a los colaboradores latinoamericanos se refleja en dos hechos. En primer término, su número se ha multiplicado por una cifra superior a tres. Y, por otro lado, por primera vez en la prolongada historia del tratado se incluye un prefacio del prestigioso profesor Marcelo José Melero de la Universidad de Buenos Aires, inmediatamente después del prólogo de la Dirección.

  • Además del uso de libros de texto para la formación médica, ¿es aconsejable el uso de otras herramientas o aplicaciones digitales?; ¿cómo deben complementarse?

Cardellach: La no utilización de herramientas o aplicaciones digitales es algo que no cabe en la mentalidad del médico actual ni, mucho menos, en la del alumnado de medicina. Estas herramientas, absolutamente imprescindibles, son un complemento necesario en cualquier obra escrita y existen numerosísimas herramientas de contenido muy robusto. Con la ayuda de buscadores eficientes y rápidos, el propio Farreras-Rozman ofrece al alumno y profesional una información de formato digital actualizada y libre de la peligrosa inmediatez de muchos artículos científicos, además de una sólida garantía de calidad avalada por los colaboradores que han participado en las ediciones sucesivas de la obra.

Hoy en día la complementariedad de los libros de texto como el Farreras-Rozman y las propias herramientas digitales es un hecho irreversible y necesario.

  • ¿Qué novedades se han introducido recientemente en la formación de especialistas de Medicina Interna?

Cardellach: Desde un punto de vista de las autoridades sanitarias, las principales novedades son la introducción de las áreas de capacitación para Infecciones y Urgencias. Sin embargo, en el programa formativo de los Residentes en Medicina Interna cada centro puede ofrecer rotaciones específicas para dichos médicos en formación, como por ejemplo Enfermedades Autoinmunes, Enfermedades Minoritarias, Unidades de Diagnóstico Rápido o atención a pacientes traumatológicos con afectados de diversos procesos morbosos.

  • ¿Cuáles son los retos en Medicina Interna?

Cardellach: La Medicina Interna, como especialidad, ha sufrido una pérdida continuada de contenidos desde la necesaria aparición y desarrollo de las especialidades médicas. Ello, como digo, es necesario, pero a la vez no debe olvidarse que la medicina interna es la única que mantiene la visión integral del paciente en sus tres esferas (bio-psico-social, en palabras del propio Prof. Rozman). Un internista bien formado debe ser capaz de ofrecer al paciente una atención global en la mayoría de ocasiones, al mismo tiempo que debe saber también cuándo hay que acudir al especialista para ofrecer la mejor asistencia al enfermo. Este tipo de actividad profesional es única y eficiente, y en aquellos países más avanzados se vuelve a prestar gran interés por el desarrollo y formación de internistas. Por consiguiente, el reto es que la formación del médico en las Facultades sea bajo este punto de vista, que se realice en un contexto de equilibrio necesario con la formación especializada, que la sociedad entienda que la Salud debe regirse bajo un concepto de eficiencia, y que las autoridades sanitarias sepan arbitrar las medidas necesarias para que todo ello se desarrolle armónicamente.

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