La biblioteca vista por un estudiante de Medicina

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Es el momento. Quedan pocos días para que comience el período de exámenes y ya estás preparando los apuntes. Te mentalizas, tomas fuerzas y comienzas a darle caña. Con los días, la tensión crece, la presión comienza a hacer mella y es entonces cuando te das cuenta de algunos de los comportamientos más molestos que tienes que soportar en la zona de estudio colectiva. Una instalación donde el respeto hacia los demás, debería ser obligado: la biblioteca.

Muchos de nosotros utilizamos estos espacios porque nos permiten huir del ruido de casa, porque están climatizados, porque podemos estudiar con los compañeros, etc. Sin embargo, estamos rodeados de otras personas con sus manías, sus ritmos, sus “peculiaridades”. Ante eso, podemos volvernos unos sibaritas o podemos intentar ser un poco solidarios. Sin embargo, hay que mantener unas normas comunes básicas para ir a la biblioteca:

1. Bibliotecas sin malos olores: una de las reglas básicas si vas a estudiar en un espacio público, es que vayas adecuadamente aseado, limpio, vestido de una forma “normal” y sin apestar. Sin embargo los exámenes causan un efecto devastador en algunos estudiantes que descuidan ese aspecto de su vida, sin darse cuenta de que pueden llegar a perjudicar a los demás.

Así que, la primera norma para estudiar en una biblioteca es ir limpito. Que los que estén a tu alrededor no tengan que sufrir malos olores o tengan que marcharse dando arcadas. Y lo dice un estudiante de medicina…que de olores extraños y desagradables, algo entiende.

2. Tics, golpeteos y otros gestos extraños: a algunas personas les da por dar golpecitos con el bolígrafo o el lápiz contra la mesa. Para ellos quizás sea una forma de desestresarse, para el resto es una excusa para llamarle la atención educadamente y pedirle que pare. Algo similar a aquellos que sufren tics, espamos o el típico movimiento nervioso de una de sus piernas (o de las dos) que hace temblar el suelo y probablemente la mesa donde esté sentado.
Es entendible que haya personas nerviosas que necesiten expresar de forma corporal la tensión acumulada, pero hay que saber evitar determinados gestos que pueden volver loco a los compañeros o que pueden afectar a su propio estudio. Si vas a una biblioteca, intenta estar tranquilo, sereno y hacer las cosas con calma. Se trata de que estudiemos en un espacio propicio para ello, no de volvernos loco intentando leer en medio del terremoto que está generando el chico de la derecha, el pasar de las hojas ruidoso de la chica de atrás, o el golpeteo incesante del señor de la mesa contigua. Keep Calm, and study please.

3. Deja los tacones para después de exámenes: este punto está especialmente dedicado a esas chicas que llevan unos taconazos impresionantes a la biblioteca. Un calzado que al levantarse y al pisar sobre el suelo, suelen provocar una cantidad ingente de ruido molesto dentro de la paz sonora del espacio. Ojo, que cada cual puede llevar lo que quiera. Pero si vas a ir a una biblioteca y sabes que tus zapatos van a molestar…déjalos para salir de fiesta. Gracias.

4. Cuchicheos, risas y conversaciones: a veces sentimos la necesidad de hacerle una consulta a un compañero, comentarle algo gracioso o simplemente hablar con él. En plena biblioteca, es aceptable que esto sea algo esporádico y no demasiado continuo. Sin embargo, hay personas que se cuelan y se montan sus propios monólogos, se carcajean a toda voz o están continuamente de aquí para allá hablando con uno y con otro.
Muchas bibliotecas no sólo penalizan a estas personas, sino que pueden llegar a echarlas. Por ello, hay que tener respeto con el resto de personas y tratar de hablar lo mínimo dentro del silencio pretendido. Si quieres comentar algo, contarle tu vida a un colega o enseñar un tuit gracioso…espera al descanso y hazlo fuera. Evidentemente, esto es básico.

5. El móvil apagado o en silencio: todos hemos vivido alguna vez ese momento en el que se oye una melodía inapropiada (tipo reggaetón) en medio de una biblioteca. La verdad es que la situación es bastante cómica y muchos estudiantes terminamos soltando una buena risotada gracias a ello, mientras el dueño del terminal se pone colorado, pide perdón y cambia el modo de su teléfono. Sin embargo las gotas…pueden terminar colmando el vaso.

Que ocurra una vez, es un despiste. Que ocurran dos, es un accidente. Que ocurra tres veces…ya es pitorreo. Por tanto, una de las normas básicas que todos exigimos en una biblioteca es apagar el teléfono móvil, ponerlo en silencio o ponerlo en vibrador dentro de tu bolsillo (evitando así que toda la mesa vibre ante cualquier aviso).

6. Por mí y por todos mis amiguitos: sin dudas uno de los actos más viles y vandálicos que puede hacer alguien en una biblioteca en época de exámenes, es pillar sitio para él y para todos sus amiguitos. La estrategia es fácil. Llegas el primero, colocas los apuntes en tu sitio y empiezas a colocar pequeños montoncitos en los sitios de alrededor ocupando de 2-8 lugares para otras personas que no vendrán hasta mucho más tarde.

Cuando ocurre en “temporada baja”, no suele ocurrir nada. Pero cuando coger un sitio se convierte en una quiniela diaria…ver esta situación es de las cosas más frustrantes que puedes vivir. Además, al estar en una biblioteca donde el silencio es clave…no puedes llamarle la atención al infractor o quejarte porque la mayoría se molestan o si ceden, terminas sentándote al lado de una persona que te odiará para el resto de su vida. Es una tensión innecesaria. Por tanto, si vas a la biblioteca coge tu propio sitio, pero no abuses.

7. Cuida la biblioteca como si fuera tu casa: el último aspecto del que quería hablaros es del buen trato hacia las instalaciones de estudios. Muchos de nosotros solemos llevarnos cosas de comer o de beber (pese a que en la mayoría está prohibido). No cuesta tanto que, si estás incumpliendo las normas, evites al menos derramar el líquido, dejar migas, manchar la mesa o las paredes, dejar las latas y marcharte, etc.

En bibliotecas como las de Medicina, he llegado a ver incluso mesas donde las personas se marchaban y dejaban pañuelos desechables usados encima. Muy denigrante. En otra ocasión, me senté en una mesa que estaba llenar de la marca del culo de una lata. Y lo más común, es el mal uso que se le da a los servicios que suelen estar pringados, llenos de orina o atascados por algún iluminado que ese día decidió defecar a un bebé ballena.

Estas, son algunas de las situaciones más comunes que se suelen vivir en las bibliotecas. Para un estudiante de Medicina, uno de los más neuróticos y con mayor carga mental…superar el reto de estudiar en estos lugares a menudo es complicado e incluso molesto, pero lo necesitamos porque tenemos que estudiar sí o sí.

Por tanto, respeta al resto de personas como te gustaría que te respetasen a ti y cumple estas sencillas normas. Entre todos, podremos mantener estos espacios de forma adecuada y darle la función que se merece: estudiar en silencio y tranquilos.

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