Fuera de las paredes de Medicina

Fuera-paredes-medicina.jpg

Primer año de medicina, día uno: bioquímica, el equilibrio ácido-base, anatomía, flexores vs extensores, fisiología, el medio interno de la célula. Y se repite el patrón: sistema colinérgico contra adrenérgico, iones Na y K, sístole y diástole, volúmenes inspiratorios y espiratorios, ciclo sueño-vigilia, oxígeno vs dióxido de carbono, agonistas-antagonistas… Nos lo graban a fuego en el hipocampo desde que empezados la carrera: el cuerpo humano es un equilibro de valores, rómpelos y se alterará el sistema en conjunto.

Sabemos que entre todas y cada una de nuestras células debe existir una armonía y un equilibrio entre las moléculas que nos componen. Nos pasamos horas y horas estudiando sus alteraciones, memorizamos mil y un fármacos para intentar volverlos a su simetría inicial e hiperventilamos cuando leemos la palabra “descompensado”.

Y a pesar de llevarlo aprendido como uno de los pilares de nuestra profesión, responded sinceramente: ¿Cuántas horas del día os dedicáis a vosotros mismos y cuántas horas a estudiar?  Exacto, somos el ejemplo perfecto de una vida desequilibrada. Y como pasa con todo lo que comienza a desequilibrarse, llega un punto en el que nos descompensamos, no nos concentramos apropiadamente y nuestra cordura comienza a ser motivo de preocupación. Por ello, para todos los que os estéis planteando que vuestra vida quizás necesita un poquito de actividad fuera de las paredes de la universidad, va escrito este post. Os lo advierto,  aquí la idea va más allá de abrir la ventana de vuestra habitación para que estudiar sea considerada una actividad al aire libre. Asique abrid vuestras mentes a las diferentes posibilidades que pueden ayudaros a equilibrar la balanza:

– Aprende una LENGUA EXTRANGERA: ¿nunca llegaste a defenderte cómodamente con el inglés y tienes esa espinita clavada? ¿Sientes una curiosidad insaciable por la cultura japonesa pero no te atreves a viajar sin saber pedir un café? ¿Quieres dejar de parecer una persona tan adorable y opinas que el acento alemán te daría un toque malvado? Pues no te lo pienses más y ponte manos a la obra. Apúntate a una academia o comienza a dar clases por tu cuenta. Por un lado conocerás a personas fuera del entorno médico y por otro lado podrás viajar con más tranquilidaden tus próximas vacaciones. Y quién sabe si el día de mañana tu especialidad florece en Rusia y tú eres el único del servicio que casualmente está familiarizado con el idioma más allá de saber las marcas de Vodka.

– Realiza alguna ACTIVIDAD FÍSICA: no hay necesidad de coger un tono muscular que te permita opositar a tronista de MyHyV, pero un poco de ejercicio nunca viene mal. Seamos realistas, por las horas que nos pasamos sentados al día bien podrían aparecernos úlceras por decúbito. Por eso os recomiendo encarecidamente que hagáis deporte. Si vais muy justos de dinero, como la mayoría de los universitarios, no es necesario que os apuntéis a un gimnasio. Corred, caminad o iros a explorar el monte al más puro estilo de Frank de la Jungla. Si como yo, corréis la desdicha de convivir con un clima desfavorable y salir de casa os apetece menos ir a un seminario de anatomía patológica, buscaos una rutina de ejercicios en casa, que por internet encontraréis vídeos de todo lo que os apetezca: si sentís que vuestras articulaciones lumbares están deseosas de acción, practicad zumba; si queréis tener agujetas en músculos que pensabais que solo salían en el Gray, animaros con el pilates….sea cual sea vuestra forma de liberar adrenalina, practicadla todas las semanas, os despejará la mente y mejorará vuestro estado anímico.

– Desarrollad vuestro HEMISFERIO DERECHO: Si siempre quisisteis aprender a tocar el acordeón como dios manda o estáis artos de que el guaperas de turno os robe a vuestras conquistas con su guitarrita, aprended a tocar un instrumento. Sí, lo sé, no es solo querer, hay que tener dinero para comprarlo, pero para algo se inventaron las tiendas de segunda mano. Y si no, ya sabéis qué pedirle a vuestros padres estas navidades en lugar de pijamas y calcetines. No os preocupéis si al principio sonáis al más puro estilo del gato atropellado, es lo normal y además, ya es hora de que os venguéis de vuestros vecinos. Si por el contrario lo vuestro es el arte, pues no dudéis en dedicarle un tiempo a desarrollarlo. Importante: no todo el mundo tiene por qué entenderlo. Puede que os encante dibujar pero vuestro estilo sea más bien abstracto (por llamarlo de alguna manera), no pasa nada, vosotros disfrutad y dedicad un rato a vuestra vena artística. Si os chifla lo de hacer manualidades, no os cortéis, que luego hay un motón de actividades en pareja en las que se agradece la destreza con los dedos.

– Expande tu VIDA SOCIAL intra y extrabibliotecária: te vas a pasar horas delante de tus apuntes y créeme, vas a necesitar desahogarte con alguien a parte de con el gato. Estudiar con gente conocida te permitirá hacer descansos breves en tus jornadas de estudio además de mantener contacto con otros seres humanos. Sal de fiesta cada cierto tiempo sin sentirte culpable por ello. Baila e interacciona con gente con la que luego te arrepentirás de haber interaccionado. Recuerda que eres una persona joven y los 20 solo se tienen una vez en la vida. Si por el contrario tu relación con otro ser humano es causa perdida, no temas, hay unos talleres de costura estupendos que te permitirán ir practicando si presientes que te vas a quedar para vestir santos.

– Cámbiate de piel: LEE algo más que el Guyton. Una persona puede vivir tantas vidas como libros lea. Si eres un adicto al suspense, pues a por Stephen King, si siempre te has preguntado qué se sentiría matando a sangre fría, puedes ser uno de los protagonistas de Juego de Tronos por unas horas. Leed, aunque solo sea en vacaciones, porque pocas cosas hay tan baratas que os puedan hacer sentir tan bien.

– VIAJA más allá de tu casa a la universidad y de la universidad a la biblioteca. Escápate un fin de semana después de acabar un examen. No hay porqué irse muy lejos, ni tampoco gastarse los ahorros del año. Seguro que hay mil cosas que te faltan por ver en tu comunidad autónoma y a las que pues ir en versión lowcost.

– DUERME: Como última opción, si lo único que te apetece es desconectar el cerebro durante un rato, puedes hacer de la siesta tu actividad extracurricular diaria. Es barata, es necesaria y admitámoslo, nos hace falta dormir.

En resumidas cuentas, haz aquello que te haga sentir un poquito más feliz (aparte de estudiar y aprobar). Nos pasamos tanto tiempo enfocados en los exámenes que a menudo nos olvidamos de que hay un mundo entero ahí fuera. Sacad la cabeza de los apuntes de vez en cuando si no queréis acabar internados en la planta de psiquiatría. Somos tan solo unos billones de células agrupadas y mantener el equilibrio no es una opción, sino una necesidad para sobrevivir.

¿Y vosotros? ¿Cuál es la actividad que os mantiene cuerdos y os previene de asesinar al profesor de turno? ¿Tenéis alguna ocupación alternativa o me estáis leyendo desde el psiquiátrico?

Share
Tweet
Share
Share