Fonendoscopio para "Dummies"

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Todo estudiante de Medicina que se precie, tendrá que aprender a usar esta herramienta en su práctica clínica diaria.

Aunque el fonendoscopio o estetoscopio, es un artilugio de una simpleza notable, su utilidad es incuestionable. Así que, deberás aprender a usarlo correctamente y a interpretar lo que se oye a través de él.

El fonendo fue inventado en Francia, por el médico René Laënec. Antes de que existiese, los médicos hacían una escucha directa de los principales focos o lugares auscultatorios por medio de sus propias orejitas.

Con la invención del fonendo, se estableció cierta distancia entre paciente-médico, además de aumentar y mejorar la calidad del sonido que se escuchaba.

Ahora que ya sabes su historia, voy a darte una serie de consejos sobre cómo utilizar correctamente esta sofisticación médica:

1. Familiarízate con la parte activa del fonendo, la que recoge el sonido o campana: sí te das cuenta, está formada por una parte de mayor diámetro, y otra de menor diámetro.

La parte grande sirve para escuchar sonidos en adultos y, la parte pequeña, puede serte de utilidad para escuchar sonidos en menores, o para determinadas sonidos específicos como los producidos por los “soplos”. También están los fonendoscopios de una sola campana, con la cual te las tendrás que apañar para cualquier situación.

Fonendo ElSevier

2. Aprende a colocarte bien el fonendo en los oídos: todo el sonido, se transmite desde la campana, pasa por los tubos de plástico o PVC, llega a los arcos metálicos, a las olivas y finalmente a tus oídos.

Debes colocarte el fonendo, de tal forma que las olivas se introduzcan en tus oídos, siguiendo el sentido del conducto auditivo. Es decir, como si las olivas mirasen hacia nuestra nariz, de posterior hacia anterior.

3. Por lo que más quieras, abre la campana si quieres escuchar algo: el tubo se haya conectado a la campana y, para escuchar algo a través de ésta última, tendrás que girarla hacia un lado u otro dependiendo de si quieres usar la parte con menor diámetro o la de mayor diámetro.

Admito que me ha pasado más de una vez: estar intentando oír algo, y frustrarme por no hacerlo. Unos minutos después… me daba cuenta de que la campana estaba cerrada. Mi consejo: poneros el fonendo, y dadle un par de suaves golpecitos a la membrana que vayáis a usar (grande o pequeña), y así os aseguráis de que esté abierta.

4. El fonendo está para auscultar, no para fardar: deja atrás el postureo y el pasearte por el hospital, por tu casa, por los pasillos de clase, por la clase, por la cafetería, etc. con  el dichoso fonendo.

Ya tienes la bata, y sabemos que estudias algo relacionado con la salud. Vemos tu identificación donde pone “estudiante de Medicina” y sabemos que has hecho prácticas, pero ¡ya está!

Cuando termines de auscultar a los pacientes, guarda el fonendo si no lo vas a usar más.

En el caso de que vayas a proseguir tu tarea auscultatoria, llévalo en el cuello en contacto con la piel. Ésta, posee mayor adherencia al tubo y evitará en mayor medida, que se te caiga al suelo con cualquier movimiento brusco.

Fonendo ElSevier 2

5. Si un artesano cuida sus herramientas, un médico cuida a su fonendo: evita doblar excesivamente las partes del tubo que sirven de conexión a la campana, y al arco metálico respectivamente. Del mismo modo, evita doblar en exceso el arco metálico o someter al fonendoscopio en sí a mucho peso.

De vez en cuando, limpia con un trapo húmedo o un algodón con alcohol la campana por ambas caras. Dale con un poco más de fuerza al tubo y, en el caso de las olivas, cuando estén muy gastadas o sucias, cámbialas por otras. Sí te lavas las manos para tocar a un paciente, ¿por qué no lo haces con el estetoscopio?

Por supuesto, evita dejar al fonendo en lugares excesivamente fríos o cálidos. Piensa que el PVC de los tubos, tiene sus límites y que el arco metálico, también puede sufrir con los cambios térmicos.

6. Aprende la teoría antes de llevar a cabo la práctica: existen muy buenos manuales clínicos que te enseñan cómo auscultar correctamente. Personalmente uso “Exploración Clínica Práctica” de J. M. Prieto, un manual muy chiquitito pero completo que puedes llevar a cualquier parte en el bolsillo, y que podrás consultar siempre que quieras.

Aprende los principales focos de auscultación (sobre todo a nivel torácico). Trata de calentar la membrana antes de aplicársela al paciente. Muestra siempre respeto y seguridad hacia el enfermo. Y sobre todo: entrena el oído.

Quizás al principio, sólo sepas interpretar lo más básico. Pero con el tiempo, el entusiasmo, un poco de estudio y mucha práctica, te convertirán en un auténtico experto con el fonendo.

Espero que estos consejos os hayan sido de utilidad. Si te gustaron, no olvides compartir la entrada con tus compañeros y así, todos podremos ponernos a practicar.

Un saludo.

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