Examen MIR, comienza la cuenta atrás. ¿Estás preparado?

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Desde el primero hasta el último día en el que estudias medicina, deberás estar atento a las fechas más importantes del curso: período de matriculación, exámenes, días de prácticas, subida de actas, etc. Máxime si dichas fechas pueden suponer la diferencia entre hacer el examen MIR el año que te corresponde o al año siguiente.

No todos los estudiantes tienen la suerte de llegar a sexto sólo para cursar el rotatorio. Hay personas que tienen asignaturas pendientes por cursar (bien atrasadas o bien suspendidas) y que terminarlas, supondrá el poder finalizar la carrera y poder empezar a cursar el papeleo necesario para acceder a la evaluación del MIR.

En muchas facultades no suele haber problemas. Pero en algunas como la de Sevilla, donde existen las recuperaciones de septiembre, puede llegar la “sangre al río” por culpa de los plazos.

Para poneros un ejemplo: un estudiante que desee realizar el MIR en 2016 tendrá que presentar la documentación necesaria (incluido el certificado de estar en posesión del título de Medicina) desde el 21 al 30 de septiembre de 2015. Sin embargo, alguien que se examine de una asignatura atrasada o incluso de un TFG, tiene que estar pendiente del docente y de la prisa que se dé éste en corregir y pasar las notas a las actas oficiales.

Esta “tensión horaria” supone una presión innecesaria para el docente (que está en su derecho de corregir en los plazos que estipule la normativa local, a su ritmo) como al estudiante (que observa temeroso cómo pasan los días y no puede echar la solicitud para el examen MIR por esa asignatura). Por supuesto, también existen los docentes que llegan al extremo opuesto de la solidaridad y tardan lo “más grande” en corregir, importándole poco o nada la situación del aspirante a residente y dificultando la posibilidad de hacer llegar los trámites a buen término.

Todo ello, también supone un agravante a nivel administrativo, donde deberán preparar el papeleo necesario que requiera el estudiante, una vez que se conozcan las notas y estén debidamente subidas al expediente académico. Todo un embrollo administrativo.

Por otro lado, también está la problemática de excluir a aquellos estudiantes que, pese a estar preparándose el MIR, tienen la mala suerte de terminar la carrera en la convocatoria de diciembre. En dichos casos, la persona estará totalmente “fuera de plazo” y deberá esperar hasta el año siguiente para echar los papeles y hasta el siguiente, para poder examinarse. Un auténtico despropósito y pérdida del que podría ser un opositor a plazas MIR.

En mi opinión, el Ministerio debería replantearse: por un lado, la posibilidad de flexibilizar los plazos de inscripción al examen MIR, adaptándolo a los plazos de las facultades, especialmente a aquellas que tengan evaluaciones en septiembre, y, por otro lado, la posibilidad de ampliar la fecha de inscripción hasta Diciembre, para ofrecer la oportunidad de presentarse al examen MIR a aquellos estudiantes que, por mano del demonio, no pudieron aprobar la “última asignatura de la carrera” en septiembre.

Por último, habría que concienciar tanto a nivel docente como administrativo de la relevancia y prioridad de este tipo de trámites y público objetivo, con la finalidad de facilitarle la tarea o ayudarle en lo que será el paso previo al comienzo de la especialidad.

Es grande el estrés al que se someten estos compañeros, sobre todo cuando compaginan preparar el MIR, conseguir aprobar los últimos créditos y realizar el papeleo para la prueba de oposición. Todo ello, amenazado por unos plazos y unas fechas inflexibles y agónicas que amenazan con dejarles, un año más, a las puertas de su nuevo futuro como médicos.

Desde que entras en Medicina…hasta que sales, tendrás que estar pendiente de las fechas.

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