Empezar y terminar Medicina

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La carrera de Medicina está considerada como una de las más complejas de todo el elenco de titulaciones universitarias. Además, constituye el mayor rango de dificultad dentro de las titulaciones del tronco sanitario, alcanzando notas de corte muy elevadas, que permiten el acceso sólo a los estudiantes más brillantes o con mejores calificaciones.

Una vez accedes a la carrera, te topas con la realidad de que la nota de corte está más que justificada. Para sobrevivir a los seis duros años, no tienes por qué ser una lumbrera, pero debes tener una mínima capacidad intelectual y un gran sacrificio para poder salir adelante.

Además, con los recortes en educación, el aumento de las tasas y el endurecimiento de las condiciones para estudiar, aumentan los esfuerzos que deben hacer los estudiantes para salir adelante, y aprobar las asignaturas.

Según un artículo de “El País” titulado “Malos Estudiantes” existe un gran porcentaje de alumnos que son expulsados de las universidades por bajo o inadecuado rendimiento académico.

Debemos recordar que las universidades públicas están, en gran parte, sufragadas por dinero de los ciudadanos, por lo que deben existir una serie de “mínimos” que eviten que los estudiantes se aprovechen de la etapa universitaria.

Con Bolonia, la cosa se puso aún más peliaguda. Un mayor número de horas de dedicación a las asignaturas, un papel de responsabilidad y sacrificio centrado en el estudiante, más trabajos, más prácticas, exámenes más complejos, un aumento excesivo a pagar a partir de las segundas matrículas, etc.

Todo ello ha llevado a una disminución del fracaso universitario y de las tasas de abandono. Pero… ¿a qué precio? Estudiantes más estresados, alienados y dedicados en cuerpo y alma a los estudios, sin tiempo alguno para realizar otras actividades.

Una obsesión completa de sus mentes por aprobar, por poder conservar “esa beca” que les permita estudiar el año que viene, por obtener una nota media de al menos 6,5 para cumplir los estándares, un verano estropeado por no ser capaz de asumir la enorme carga docente, frustraciones, estrés, desasosiego. ¿Es así como queremos ser universitarios? Al menos, esta es la actitud en Medicina. En el resto de carreras, es algo más relajada, pero aun así, exigente.

Medicina, es particularmente una de las carreras cuya tasa de abandono es menos significativa. Su alta nota de corte, la transparencia en lo que significa estudiar esta carrera y su dificultad, así como la gran dedicación de sus estudiantes, son pilares que mantienen la titulación a flote.

Quizás cabría plantearse realizar algún tipo de mejora en los sistemas de acceso en carreras universitarias con notas de corte muy bajas, con pocas exigencias y con estudiantes con una dedicación menor a la esperada. También, la realización de pruebas psicotécnicas y de entrevistas personalizadas, ayudarían a descubrir las motivaciones que llevan a una persona a querer estudiar una carrera universitaria. Son muchos los factores, pero hay que tener todos los aspectos en cuenta.

Con ello, quizás podríamos apretarle un poco menos las tuercas a los buenos estudiantes e impedir que el resto, venga a aprovecharse de la universidad pública.

¿Crees que en la universidad los criterios de acceso son suficientemente estrictos? ¿Son correctos los baremos para mantener o expulsar a los alumnos? ¿Se deberían relajar dichos criterios o hacerlos más estrictos? Déjanos tu opinión y comparte la entrada.

Un saludo.

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