El trabajo de Fin de Grado

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¿Qué tal los primeros días del curso? Espero que os sintáis con las pilas bien recargadas y con energías para afrontar un nuevo año de facultad. El artículo de hoy se lo dedico especialmente a aquellos que estáis empezando sexto o quinto y aún no tengáis muy claro eso del TFG.

¿Qué quiero hacer para mi TFG? ¿Qué puedo hacer?

Es la primera pregunta que debes plantearte. Ni querer es siempre poder ni poder es querer. Debes ser realista y preciso: ¿tienes una idea clara acerca de la temática sobre la que quieres trabajar?

Existen diversas modalidades de TFG, según tu facultad haya decidido ofertar, pero a grandes rasgos te puedo hablar de trabajos básicos/clínicos, revisión sistemática/narrativa, caso clínico, guía de práctica clínica e investigación original. Siete opciones básicas –aunque luego comprobarás que pueden solaparse o aparecerán nuevas-. Es más que probable que alguno de tus profesores (o tú mismo) pueda proponer algún tipo especial de forma de trabajo siempre que su correspondiente comisión lo apruebe.

Por tanto, y creo que esto es importante, verás que las opciones son variadas. Yo vi a la mayoría de mis compañeros presentar revisiones narrativas o sistemáticas y casos clínicos. También vi trabajos muy diferentes y originales.

El TFG te permite un buen grado de libertad y creatividad, es un magnífico ejercicio de práctica para lo que podrás hacer más adelante durante tu carrera profesional.

Con esto claro, la siguiente pregunta podría ser: ¿Tienes idea de qué camino quieres tomar tras la carrera? Tu TFG bien podría ser una primera aproximación profesional a tu especialidad o campo soñado. ¿Te gusta la urología? Podrías plantearte hablar con el departamento de cirugía o algún urólogo de tu hospital para hacer un caso clínico, una revisión, o participar de algún estudio que el servicio/departamento este llevando a cabo. O lo puedes plantear tú mismo. Si ya has trabajado con ellos anteriormente y crees que es viable, ¿por qué no?

¿Hay algún profesor con el que te sientes más cercano? Seguro que a lo largo de la carrera has pensado al dar clase: “buah, que guapo estaría trabajar con este profesor”. Esta es tu oportunidad. Según el profesor, es posible que puedas orientar tu trabajo hacia una perspectiva más academicista, de ahí la importancia de informarse muy bien antes de elegir.

No te debe dar cosa enviar tantos correos como sea necesario, preguntar a muchos posibles tutores. Es mucho mejor decir que no luego a quedarte con la duda de lo que hubiera podido ser.

Un TFG al principio siempre parece que va a ser “sencillo” pero te aseguro que va a terminar absorbiendo una cantidad de tus horas muy importante. Hay niveles de implicación, por supuesto, pero te darás de que una vez que empieces, te sumergirás totalmente y esa “sencillez” inicial dará paso paulatinamente a horas y horas de trabajo. Por eso es tan importante elegir cuidadosamente, dedicando tanto tiempo como sea necesario a buscar tu trabajo y tu tutor adecuado. Vas a pasar muchas horas con él, a escribirle tantos correos como capacidad tenga tu buzón de entrada, a llamarle por teléfono y hasta a tutearlo.

Elegir un buen tutor es fundamental, tanto o más que la propia temática o el formato del trabajo.

Por último, y de modo personal, creo que la mejor forma de aprovechar el TFG es proponiendo tú mismo un trabajo. Hablando desde el principio con quien quieras que te dirija durante el proceso sobre unas bases que tú hayas puesto sobre la mesa. La mayoría de profesores están abiertos a tus sugerencias y te escucharan con mucho interés, indicándote si tu proyecto es viable o no y ayudándote a desarrollarlo plenamente.

No enfoques tu TFG como una obligación o una carga final, sino como tu primera aproximación a la investigación médica en cualquiera de sus facetas. El trabajo que se disfruta es un poco menos trabajo 😉

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