¿Es justa la ponderación entre teoría y práctica en Medicina?

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VÍCTOR DUQUE

Con la entrada del Plan Bolonia en España las universidades se ven forzadas a la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior. Esto supone en el papel un cambio de paradigma en la enseñanza universitaria. Con la llegada del crédito ECTS en teoría se da un giro radical para enfocar la evaluación, no a la cantidad de horas presenciales de asistencia a clases magistrales, sino a la carga de trabajo necesaria para alcanzar los resultados de aprendizaje esperados. Esto quiere decir, que el crédito ECTS tiene en cuenta las horas presenciales, de prácticas, de seminarios, de trabajo autónomo o dirigido y también el tiempo de estudio. Cada crédito son entre 25 y 30 horas de trabajo por lo que un estudiante a tiempo completo (60 ECTS) dedica al año entre 1500 y 1800 horas a sacar sus estudios.

Como yo me pierdo en estos números, lo he dividido por días y vienen a salir entre 4 y 6 horas diarias de trabajo presencial y no presencial para aprobar el curso. ¿Cuántos estudiantes de medicina son capaces de aprobar el curso dedicando 6 horas al día? yo al menos entre clases, prácticas y trabajos se me van muchas más horas y en épocas de exámenes prefiero no hablar de cuánto tiempo tengo que dedicar.

Muchas veces nos encontramos con que sentimos que no se nos valora adecuadamente, tenemos que sudar seis créditos como si fueran 20 de otras titulaciones y para colmo los profesores siguen evaluando “a la antigua” y parece que solo importa la teoría. En el Libro Blanco de la Medicina se recogen las competencias que se deben adquirir para ser médico y como parece lógico, muchas de ellas no son demostrables en un examen tipo test y esto nos lleva a preguntarnos ¿se están haciendo bien las cosas con la implantación de Bolonia?

En mi opinión gran parte de las facultades de medicina han perdido esta oportunidad para adaptar realmente sus estudios y sistemas de evaluación a lo que la sociedad necesita de un buen médico. Vivimos inmersos en una competición en la que parece que la mejor facultad es aquella que consigue colocar a más estudiantes entre los 100 primeros y no pasará mucho tiempo hasta que veamos gráficas cómo las de las academias colgadas en las jornadas de puertas abiertas: “Yo meto 48 entre los 100 primeros”, “el 78% de mis alumnos está entre los 1000 primeros”.

Por esto, considero más importante que nunca que los métodos de evaluación se ajusten a las competencias a adquirir. Por ejemplo, con una ficha de exploraciones o intervenciones que debemos realizar en unas prácticas clínicas podemos evaluar, no solo los conocimientos adquiridos por el alumno sino también la eficacia del servicio. Considero que si un 30% del tiempo lo dedicamos a estar en el hospital no puede ser que esto no se cuente en la nota.

En la Universidad de La Laguna realizamos una encuesta de prácticas clínicas en la que valoramos la enseñanza recibida en los diferentes servicios y también preguntamos si eran útiles en su aprendizaje diferentes métodos de trabajo y evaluación. Mientras que entre el 85% y 100% responden que la realización de historias clínicas es útil, el 83% no le dan valor a la realización de un diario de prácticas. Además el 89% consideró útil la preparación y exposición de un caso clínico y un 61% asistir a las sesiones clínicas.

Para resumir, los estudiantes de medicina dedican muchas más horas a sacar su carrera de las que luego se les reconocen en créditos. Las medidas que suponen un aumento del trabajo y que no mejoran el aprendizaje no parecen sensatas para evaluar competencias prácticas pero contamos con otras alternativas como la asistencia, la realización de historias y su exposición, los ECOEs… que si se consideran útiles. En general parece haber cierta reticencia por parte del profesorado a reconocer la carga de trabajo presencial y darle un valor en la calificación, especialmente la parte práctica, esto no solo va en contra de Bolonia y su filosofía sino que va en contra de lo que la sociedad espera de un buen médico. Y tú, ¿crees que se debería valorar más la realización de las prácticas? ¿Consideras que en general los estudiantes de medicina recibimos peores notas que las que merecemos?

MARTA ROCA

El Plan Bolonia pretende fomentar entre otras cosas, la evaluación continua. Es triste que, lo que pone en papel, luego no se vea reflejado en la gran mayoría de los casos.

¿Pereza? ¿Desidia? ¿Falta de tiempo? ¿Apatía? ¿Rutina? ¿Falta de medios? ¿Actitud del alumno o del profesorado?

A lo largo de estos años, cuando ves que nada ha cambiado con las promociones anteriores y sin embargo hay una gran diferencia entre los planes de estudio, me hago esas preguntas.

¿Hay un desequilibrio entre la ponderación de la evaluación teórica y práctica? El día a día te demuestra que sí. Por todos es sabido que lo práctico hace que se integren mejor los conocimientos. Nuestro cerebro interactúa en mayor medida en estos casos.

Las clases magistrales tienen su utilidad, pero también un límite. Todo es bueno en su justa medida.

La implantación de Bolonia no implica sólo más trabajo por parte del alumnado sino también por parte del profesorado. En una entrevista que hicimos desde Generación Elsevier a la Dra. Profesora Mª Teresa Carretero de la Universidad de Zaragoza, nos comentaba todo lo que implica el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).

[…] En los planes anteriores el alumno se limitaba a escuchar una serie de clases magistrales en las que su participación era prácticamente nula. Con el plan Bolonia se trata de implicar activamente al alumnado en su propio proceso de aprendizaje. […]

[…] Reducir los contenidos teóricos; preparar material al que el alumno puede acceder desde la plataforma digital y con el que puede trabajar de manera individual o en grupo; aumentar y modificar las prácticas para que sea el alumnado el que tiene la iniciativa; y estimular el trabajo en grupos tanto en las clases prácticas como en sesiones de aprendizaje basado en problemas y seminarios. […]

Me decepciona ver cómo había parciales teórico prácticos como uno de los métodos de evaluación continua y que por causar más quebraderos de cabeza de los previstos al profesorado, en cursos posteriores se decidieron eliminar.

O asignaturas en las que anuncian que un tanto por ciento corresponderá a la parte práctica de la asignatura y el restante al teórico. Se publican las notas de dicha asignatura y finalmente, lo único que se valora es la nota del examen.

¿Debería de tenerse en cuenta las prácticas sólo para tener derecho a examen? Se están invirtiendo unos recursos y un tiempo, ¿por qué se les reconoce tan poco?

También existen medidas que pretenden evaluar la calidad de este sistema pero, ¿realmente son eficaces? ¿Tienen repercusión a posteriori?

También es de agradecer e incluso admirar a ese pequeño porcentaje de profesorado que lucha contra el “se ha hecho siempre así”, a aquellos que aunque les suponga más trabajo, buscan lo mejor para la calidad de enseñanza del alumno, a aquellos que valoran las horas extras que excede el baremo erróneo de los ECTS en medicina (nosotros invertimos muchísimas más horas de lo que teóricamente nos corresponde (cuatro a seis horas al día)).

Así que, ¿eres de los que se acomodan venga o eres exigente? ¿Cómo se valoran en tu facultad las prácticas en la evaluación final? ¿Ves reflejadas en los ECTS las horas que le dedicas a la carrera?

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