Docencia en Ciencias de la Salud: realidades y retos

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El siguiente ensayo constituye una revisión de algunas directrices y cifras relacionadas con la educación, donde se pone de relieve la problemática que configura el escenario docente. En el Ecuador, se han cumplido de manera parcial los mecanismos gubernamentales para asegurar la universalidad y gratuidad de la educación; en lo que compete a los docentes hay dos aspectos que requieren atención: formación y capacitación. Finalmente se enfoca el carácter humano que demanda el cumplimiento de la actividad docente, en una sociedad marcada por la tendencia hacia la individualidad y un comportamiento marcado por las problemáticas sociales de la actualidad.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha diseñado diversas herramientas para que la comunidad mundial pueda alcanzar condiciones mínimas de prosperidad y bien estar. En el cuarto de los diecisiete Objetivos para el Desarrollo Sostenible -agenda 2015-2030- declara: “Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos” (ONU, 2015, pág. 16), como una herramienta para la prosperidad, la paz mundial y la construcción de un concepto más amplio de libertad.

Al desarrollar los mecanismos de cumplimiento de este objetivo, salta a la vista el requerimiento de “aumentar considerablemente la oferta de docentes calificados, incluso mediante la cooperación internacional para la formación de docentes en los países en desarrollo, especialmente los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo” (ONU, 2015, pág. 20).

El desempeño a nivel mundial -para el año 2015- revela avances en las tasas de matriculación escolar, niveles de alfabetización y disminución de la brecha de género (ONU, 2015, pág. 4). En Ecuador, “de cada 10 estudiantes matriculados en séptimo de básica, sólo 7 llegan a octavo. Esto incide negativamente en los resultados educativos, dado que sólo 5 de cada 10 mayores de 14 años culminan la instrucción básica” (Gobierno Nacional del Ecuador, 2015, pág. 14).

Una de las medidas tomadas es el aumento de cobertura educativa contemplado en el Plan Decenal de Educación 2006-2015 que considera como uno de sus objetivos estratégicos enfocar el desarrollo del talento humano por medio de la formación, capacitación y mejoramiento de calidad de vida (Ministerio de Educación, 2010, pág. 4). Para este cometido la cartera de estado busca alcanzar la meta de 166 000 en 2017.

En el caso de la educación superior, para el año 2013 se contaba con 532 859 estudiantes universitarios matriculados, pero la cifra de docentes era de 36 873 (Ponce, 2016, pág. 3). Para este año (2017) hay un aumento de al menos 240 000 estudiantes universitarios y se prevé un aumento significativo en el número de profesores, con la consigna incumplida de que el total de docentes a tiempo completo tenga un grado de formación de quinto nivel.

El repaso somero de las cifras relacionadas con el ejercicio docente, nos permite aterrizar y advertir el sentido que adquiere esta profesión; así mismo podemos evidenciar la problemática que como en otras actividades muestra el reto al que se enfrentan quienes por una u otra razón han decidido hacer de la docencia su actividad principal de vida.

Teniendo en cuenta la delicada labor de los docentes, enfocada en el conocimiento, las competencias adquiridas a lo largo de la vida y sobre todo la responsabilidad para el bienestar de los alumnos, este tipo de reglamentaciones crean instrumentos de diálogo entre los diversos actores del proceso educativo y deberían ser de observancia obligatoria para el mejoramiento de la educación en general.

La docencia en la enseñanza superior constituye una profesión que se adquiere y se mantiene gracias a un esfuerzo riguroso de estudio y de investigación durante toda la vida: es una forma de servicio público que requiere del personal docente de la enseñanza superior profundos conocimientos y un saber especializado ; exige además un sentido de responsabilidad personal e institucional en la tarea de brindar educación y bienestar a los estudiantes y a la comunidad en general, así como para alcanzar altos niveles profesionales en las actividades de estudio y la investigación (UNESCO, 2008, pág. 11).

La docencia es una delicada y exquisita combinación entre aspectos científicos, metodológicos, académicos, pero sobre todo se centra en la posesión de valores puesto que un profesional proporciona un bien específico e indispensable para la supervivencia de la sociedad (Cortina & Conill, 2000, pág. 15), razón por la cual se pone en juego el sentido humano y humanizante de quien asume la tarea de conducir la formación de otros seres humanos.

La globalización tiene como uno de sus desafíos construir una comunidad cosmopolita en contraposición a la atomización social y el individualismo que caracterizan a la sociedad actual. En el caso de la educación y del docente, se vuelve necesario hacer de la docencia una actividad que tenga en cuenta los problemas que se presentan a nivel mundial y a nivel local, para proveer de herramientas efectivas a quienes en el futuro enfrentarán retos que están en constante evolución y demandan diversos enfoques.

Entre las múltiples implicaciones señaladas en la abundante documentación que refiere el tema, cabe reflexionar para comprender el sentido de tan noble, compleja y paradójica profesión. En primer lugar, la nobleza alude al carácter desinteresado con el que debería actuar quien se propone formar a otros seres humanos; en segundo lugar, la complejidad que implica no sólo transmitir conocimientos o información sino formar, guiar (la palabra docente proviene del latín ducere que significa conducir); finalmente, la paradoja aparece debido al desfase en el número de docentes requeridos, en la diferencia con otras actividades profesionales mejor remuneradas y con la poca inversión en los procesos de formación.

Entre los múltiples ejes que articulan la actividad docente se destacan: su carácter político, que busca romper con la concepción vertical y autoritaria basada en la posesión del saber/información y democratizar la construcción del conocimiento; su carácter científico para hacer visibles los hallazgos de la ciencia, fruto de la investigación en favor del aprendizaje compartido y corresponsable; su carácter ético puesto que demanda un profundo sentido de responsabilidad para la libertad y no sólo para la elitización o el desarraigo por medio de la profesión (Morin, 1999).

La situación actual de la educación en el mundo y en nuestro país, nos obliga a pasar de la retórica y el romanticismo cultural y aterrizar en un firme cuestionamiento sobre el papel que juega el Estado y las instituciones educativas para hacer de la docencia la herramienta que necesitamos en nuestra formación profesional y en nuestra formación de humanos que cuidan de otros humanos; sólo de esta manera podremos valorar y dimensionar el papel que juegan nuestros docentes, en una de las más apasionantes actividades profesionales y humanas: la Medicina.

Y tú, ¿qué experiencia docente tienes en tu país? Déjanos tu comentario, tu opinión siempre es muy valiosa para nosotros.

Autora: Michelle Sánchez, miembro de AEMPPI Ecuador

Referencias
-Cortina, A., & Conill, J. (2000). El sentido de las profesiones. En A. Cortina, & J. Conill, El sentido de las profesiones (págs. 13-29). Navarra: Vervo Divino.
-Gobierno Nacional del Ecuador. (2015). Segundo Informe Nacional de los Objetivos del Milenio. Quito: Centro de Investigaciones Sociales del Milenio.
-Ministerio de Educación. (2010). Hacia el Plan Decenal de Eduación del Ecuador 2006-2015. Quito: MEC.
-Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Paris: Santillana.
-ONU. (01 de enero de 2015). ONU. Obtenido de ONU: http://www.un.org/es/millenniumgoals/
O-NU. (25 de septiembre de 2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo. Obtenido de ONU: http://www.un.org/es/millenniumgoals/
-Ponce, J. (2016). Educacipon Superior en Iberoamérica Informe 2016. Quito: Centro Interuniversitario de Desarrollo-CINDA.
-UNESCO. (01 de enero de 2008). UNESCO. Obtenido de UNESCO: http://unesdoc.unesco.org/images/0016/001604/160495s.pdf