“Debéis mantener la esencia de la Medicina humanizada y fusionarla con la tecnología”

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El doctor Francisco Javier Laso Guzmán, autor de cientos de artículos científicos, de ocho libros, títulos de referencia como Introducción a la Medicina Clínicay miembro del Servicio de Medicina Interna del Complejo Asistencial Hospitalario de Salamanca, puso este jueves, 23 de noviembre, punto y final a su periplo madrileño en el Pabellón Docente del Hospital Universitario Montepríncipe-San Pablo CEU. Este encuentro con estudiantes de Medicina tuvo un previo salpicado de debates, mesas redondas y ponencias en el Congreso SEMI. Durante más de una hora, el doctor Laso acaparó la atención y curiosidad de una centena de futuros médicos, que acabaron hipnotizados por el gracejo y la sapiencia de un hombre que, aunque ya pisa la puerta de su jubilación, mantiene muy activa y viva su pasión por la profesión que lleva desempeñando desde hace más de medio siglo. Laso aprovechó su cita con los alumnos para repasar su trayectoria, los grandes hitos de la medicina moderna, así como para dar las pautas para establecer una relación lo más fructífera posible entre la tecnología y su profesión, manteniendo viva la llama de la Medicina humanizada.

Todo empezó con The Beatles

Su trayectoria profesional arrancó en Maçanet de la Selva, un pequeño pueblo de Gerona. “Era médico rural. Veía cómo se curaban los enfermos, pero no sabía de qué. Con el paso del tiempo lo fui averiguando”. A lo largo de estos años ha mantenido un ávido apetito por aprender, por formarse de una manera continua, y, como todos sus colegas, ha ido adoptando los avances brindados por la tecnología a su práctica diaria.

Repasando la historia moderna de la Medicina, dos hechos, a juicio del doctor, han sido cruciales.“Todo empezó con The Beatles. Aquellos cuatro melenudos y su éxito cambiarían la Medicina para siempre”. ¿Cómo surge esta relación? Godfrey Newbold Hounsfield era un ingeniero electrónico inglés que trabajaba en EMI, la casa de discos que representaba a la banda de Liverpool. Hounsfield estaba llevando a cabo unos estudios, pero no contaban con los recursos económicos suficientes. “El éxito de The Beatles sufragó con creces su proyecto: el EMI Scanner. Nacía así el diagnóstico por imagen”. La segunda gran revolución la firma internet. “Con ella aparece el concepto de e-salud, e-médico, e-paciente. Ha provocado profundos cambios en la relación médico-paciente y ha promovido la interactividad”.

Apoyarse en la tecnología… y en el humanismo

El doctor Laso aplaudió estos avances médicos e invitó a los profesionales del futuro que abarrotaban la sala a sacar el mayor partido de ellos. “A ellos se suman otras herramientas, como ClinicalKey, que son de gran ayuda en la práctica diaria. Ahora puedes acceder a una gran cantidad de información sin moverte del salón de tu casa”. El doctor contrastaba estas ventajas con el recuerdo de cómo él mismo, en 1978, destinado en Salamanca, tenía que enviar a sus pacientes a Pamplona para hacerse un simple escáner. “Todo esto ha cambiado, disponemos de más tecnología, más precisión y fiablidad, y debemos aprovecharnos de ella”. Pero también reconoció que con este nuevo escenario los profesionales deben enfrentarse a dos trampas:

  1. El exceso de información del paciente: “la recibe por innumerables canales”
  2. Información basura: “el paciente se nutre de información sesgada y errónea en internet y llega a la consulta del médico diciéndole lo que debe hacer ‘porque lo ha leído en internet’. De esto también peca el propio médico”

Para reequilibrar esta situación -Medicina y tecnología- el doctor daba un primer consejo a los estudiantes: “Hablad y escuchad al paciente, es lo que más orienta el diagnóstico”. A esta primera premisa, le siguieron otros puntos clave:

Desde el Grado-Máster de Medicina:

  • Énfasis en la enseñanza práctica
  • Competencias transversales: empatía, humanismo médico, pensamiento crítico, profesionalismo
  1. Inculcar al alumno un espíritu detectivesco: un crimen (enfermedad), un asesino (virus, bacteria), una víctima (paciente). Buscar pistas, pesquisas, hacer preguntas y resolver el caso satisfactoriamente como haría un policía.
  2. Elegir las pruebas sabiamente
  3. Alfabetización en salud al paciente
  4. Promover la lógica médica a través de la fisiopatología
  5. Clases magistrales que tengan algo que decir, que motiven, emocionen y diviertan a los estudiantes
  6. Gestionar de una manera adecuada los recursos
  7. Valoración crítica de los recursos en internet
  8. Implantación de un continuum educativo: grado, especialización, desarrollo profesional continuo /formación continuada

Y todo ello debe interiorizarse desde la facultad. Para ello invitó al estudiante a tener una participación más activa, y al profesor ejercer de guía, acompañante y dinamizador del alumno.

Laso cerró este capítulo reivindicando el valor de la historia clínica. “Hoy en día el tiempo que debe dedicarse para elaborar una buena historia clínica parece excesivo”. Tal es el caso, que recordaba con cierta nostalgia la frase de Bernard Lown, el prestigioso cardiólogo y premio Nobel dijo en 1995: “La sangre del paciente va camino del laboratorio antes de terminar de hablar con él y mucho antes de ponerle una mano encima”. Para  el doctor, es vital aprovecharse de las enormes ventajas que ofrece la tecnología, pero siempre manteniendo la cercanía y el contacto con el paciente: “Hay una premisa olvidada: una buena historia clínica solo puede elaborarse  cuando existe una óptima relación médico-paciente (humanismo médico)”.  Al hilo de esta afirmación, reivindicó la frase del médico español, Carlos Jiménez Díaz: “…antes de la inspección, la palpación, la percusión y la auscultación, el médico ha de efectuar la escuchación”.

Durante la charla defendió con vehemencia la “anamnesis sistemática”, subrayando a los alumnos la necesidad de preguntar “no solo por las razones que traen al paciente a la consulta. Hay que ir mucho más allá. Todo puede ser una pista de una enfermedad latente o de algo que está por venir”. En todo ello debe jugar un rol protagonista el papel: “El médico deber ir del libro al paciente y del paciente al libro. Muchos jóvenes se olvidan de los libros, se apoyan en demasía en la tecnología, que está bien, pero los libros siguen siendo un elemento básico y complementario al paciente”

No perder nunca la pasión

El doctor Laso criticó de las nuevas generaciones de médicos “su falta de sacrificio y bohemia”. “Nosotros nos criamos con The Beatles, nos daba ese lado bohemio, y no nos importaba acabar nuestras guardias y continuar hasta las 3 de la tarde aprendiendo cosas en el hospital. A veces percibo cierta falta de profesionalismo y sentido vocacional en algunos residentes. Esa insatisfacción con la que hacen su trabajo cada día, más tarde o más temprano, recaerá sobre el paciente”. El doctor confía en preservar el humanismo médico, convivir en armonía con la tecnología, aprovechándose de sus infinitas ventajas, sin que menoscabe a la esencia de la medicina tradicional.

Laso les recordó a los asistentes a su ponencia que “han elegido una profesión apasionante, que afectará a su vida personal y profesional, sin duda, pero que es tremendamente apasionante. Y por ello nunca debéis caer en la rutina, en la monotonía, eso os llevaría al abismo”.

Laso Guzmán se despidió con este cuadro de Luke Fildes, ‘El doctor’. Para él representa la esencia de la Medicina. Un médico observando a su paciente. Un caso real de un niño que murió de meningitis. Pidió con esta imagen a los alumnos mantener esa llama viva, el humanismo médico, y fusionarla del mejor modo posible con la tecnología.