De México a España: El Adiós

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Las oportunidades se presentan una vez, puedes tomarlas y hacer de lo imposible posible, o permitirte ser siempre un espectador. Viajar y aventurarme en un continente separado del mío a 9.000 km, me demostró que la frase “Viajar te cambia la vida” es cierta, mi estancia en Sevilla, España, se convirtió en el inicio de una historia de viajes, anhelos por recorrer el mundo y mi nueva leyenda personal.

En seis meses adquirí una serie de conocimientos personales, profesionales y culturales inimaginables; por lo que puedo compartir que el éxito de mi estadía radicó en:

1.- Mantener la mente siempre abierta.

Necesaria para aprender nuevas cosas a diario, historia, costumbres y tradiciones de culturas diferentes, formas de pensar y actuar; para, al final, darme cuenta de que algunas cosas son mejores o peores de lo que conocía y, principalmente, que no todo es igual, pero la única manera de saberlo es viviéndolo.

2.- Nunca olvidar quién soy.

Mi historia personal, mis miedos, virtudes, debilidades, mi familia, el pilar de todo, mis amigos, con nuestras aventuras juntos, las que seguramente estarían haciendo y nuevas que nos esperarían a mi regreso, mis catedráticos y todo lo que me habían enseñado y compartido, mis compañeros de clase y de Universidad, con su constante esfuerzo, empatía y disciplina, me hacían recordar siempre quién era y qué no debía cambiar.

3.- La extroversión mi mejor amiga.

Gracias a esta cualidad, fui privilegiada en conocer, interactuar y compartir memorables experiencias con personas de distintos países del mundo, que dejaron una gran huella en mi vida y que puedo llamar a muchos de ellos, amigos.

4.- Ser agradecida.

Sabía que era privilegiada por todo lo que estaba viviendo, la casa donde vivía , mis compañeros de piso, junto a maravillosas personas que se cruzaron en mi vida para convertirse en mi familia de Sevilla, la comida exótica y variada junto a la bebida en diversas cenas y comidas internacionales que degustaba frecuentemente. Por fin comprendí, que las posesiones vienen y van y que en veintiún años que tengo, esas posesiones no habían hecho una gran diferencia en mi vida. En cambio, sí las cenas con mis amigos, los botellones, las largas platicas, los eventos, los viajes de tren, BlaBlaCar, Ryanair, excursiones, campings, festivales, ferias, canciones, la belleza de los paisajes, buenos y malos hostales, los monumentos, las obras de arte, los museos, los hospitales donde estudié, las playas maravillosas, el silencio en la cima de un mirador o una montaña… En fin, todo lo que viví y sentí, no puede ser resumido en una fotografía o reseña y sólo puedo agradecer por ello.

5.- La curiosidad mi mejor arma.

Preguntar por qué sucede algo o cómo sucede, preguntarte cómo se cocina ese platillo que tanto te encantó e intentar la receta, sentir cómo se vive compartir una fiesta típica con alguien nativo de ese país, repetir palabras en otro idioma y usarlas en una frase correctamente, bailar y tomar clases de un género y estilo desconocido, indagar sobre el vino, recorrer ciudades a pie, entrar a un bar o restaurante antiguo, la música en las calles, las obras de teatro, las orquestas… leer sobre nuevos y antiguos monumentos, obras de arte, museos y casas abandonadas y visitarlos. Gracias a esa curiosidad hoy mi bagaje cultural y mis recuerdos vividos, consecuencia de ella, son mi mejor posesión.

6.- Vivir el presente.

Apasionarme y aferrarme en no perder la oportunidad de nada, intentar todo lo que quería hacer y conocer, vivir el ahora y disfrutar de cada detalle y momento sin miedo a lo desconocido en este viaje.

En Sevilla, España, fuera de mi zona de confort, aprendí a conocerme a mí misma, cada día que pasaba sentía que ya no era la misma que el día anterior, sabía que dejar España sería difícil porque me enseñó a luchar por lo que quiero y la capacidad que tengo de hacerlo. Los limites son y eran puestos por mí misma, reafirmé mi pasión por la medicina y todo lo que aún me falta por aprender, sé que el camino que me falta por recorrer aún es largo pero ahora sé que el miedo no puede paralizarme más a realizar lo que quiero. Los kilómetros o el tiempo nunca serán un obstáculo para mí y, sobre todo, la seguridad de saber quién soy y a dónde voy.

Finalmente, creo que todos deberíamos tomar cada oportunidad que se nos presenta, por pequeña o extraña que parezca. Motivarnos a hacer todo por lograr convertirnos en quien hemos soñado ser, amar nuestro país y admirar la belleza y cualidades de otros; Viajar y crear nuestra propia historia, hecha de memorables experiencias e invaluables personas. En resumen: ¡la única y mejor manera en que debemos vivir la vida!

¿Te has perdido los capítulos anteriores?

No te preocupes, puedes leerlos aquíaquí.

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