¿Correr o prevenir? La responsabilidad del estudiante de medicina

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Ingresa por puerta de urgencias un varón de 49 años, africano de piel negra con astenia, mialgias y fiebre de 39ºC. Los estudiantes que no tenían prácticas se enteran por las noticias y enseguida se pone en marcha la maquinaria del pánico. Los aliados, Facebook y Twitter, preparan la estrategia de apoyo a las filas del Whatsapp. Google trata de mantenerse neutral en un vano intento por no perder su identidad pero las búsquedas se suceden. Los estudiantes en prácticas en ese hospital comienzan a elevar sus niveles de cortisol y adrenalina, huyen despavoridos de lo que es seguro una muerte inminente. Para escapar de toda duda, se cercioran de que la noticia es real tecleando en sus móviles sobre el incidente. No hay vuelta atrás, la Consejería lo ha confirmado: el módulo de aislamiento para sospecha de ébola está ahora ocupado en el Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria y no quedan razones para permanecer en el hospital.

Por los pasillos se cuchichea bajito, como se debía caminar de puntillas ante un campo de minas, como si en cualquier momento el virus fuera a elegir a su presa. Y los estudiantes abandonan los primeros sus puestos de combate. Un compañero llegó incluso a extrañarse porque me iba de viaje a Madrid sabiendo que estaba infectado.

Lo que cabe preguntarse aquí es si como estudiantes tenemos cierta responsabilidad social o no. En mi opinión, cuando estudiamos medicina adquirimos gradualmente esta responsabilidad. La gente aunque no debiera nos pregunta, nos suelta sus dudas a veces con más confianza que a su propio médico porque somos familia, amigos, vecinos… ¿podemos rehuir esa responsabilidad? ¿podemos correr despavoridos como un ciudadano más?

Me encantaría poder debatir esto con ustedes. Mi opinión es que no. No podemos comportarnos como un ciudadano más y al menos debemos dar tanta importancia como al Whatsapp y a Google a Pubmed, Tripdatabase, dirigirnos a guías del hospital, pedir información a nuestros médicos tutores y luego desconfiar de ella… No se trata de saberlo todo sino de ser coherentes. En medicina (también en la carrera) o no se sabe algo o se sabe, inventar o dejarse llevar por las emociones no es una opción a contemplar. Era tan fácil como acudir a la Wikipedia para ver los métodos de trasmisión del ébola y recordar un poco las clases de fisiología, preventiva, infecciosas, patología general… para saber que las gotitas de pflüge no suben cuatro pisos de un hospital y que el virus del ébola es menos contagioso que la varicela, la gripe, el VIH…

Esto, sin embargo no es más que una excusa para abordar el tema capital. ¿Somos los estudiantes responsables de la información que trasmitimos? ¿debemos tener algún cuidado especial a la hora de comunicar a pacientes y población en general?

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