Sí, las enfermeras investigan, y mejoran el cuidado del paciente

blog1680x942-Unsung_image1.jpg

Siguiendo una corriente cada vez más numerosa, las enfermeras investigadoras están utilizando el conocimiento que adquieren durante su trabajo diario para crear prácticas basadas en la evidencia.

Por Nancy Blake, PhD, RN

Una nueva generación de enfermeras investigadoras está ayudando a mejorar la atención al paciente. Una de las líderes del movimiento es Nancy Blake, Directora de Enfermería de la Unidad de Cuidados Intensivos del Children’s Hospital de Los Ángeles, editora asociada de la Journal of Pediatric Nursing y miembro del comité de comunicación y asesor del Patient Centered Outcomes Research Institute (PCORI), que trabaja en la implicación de los pacientes en la investigación para mejorar resultados.

Blake anima y apoya a las enfermeras a investigar con el fin de crear una base sólida de evidencia sobre la que construir una práctica enfermera sólida. Esto no solo beneficiará a los pacientes y sus familias sino también a los equipos inter profesionales de los hospitales. Además, añadirá una nueva perspectiva vital para la revisión por pares, que actúa como base para el desarrollo del conocimiento en la asistencia sanitaria.

A continuación, Blake nos cuenta cómo las enfermeras investigadoras usan el conocimiento para mejorar el cuidado del paciente.


Cuando la alarma suena la enfermera les explica que no tienen por qué preocuparse, el oxígeno en sangre del niño ha disminuido por debajo de la media de un adulto, pero está fuera de la zona de peligro. Recientemente la enfermera ha realizado un proyecto de investigación en alarmas en unidades de neonatos y pediátricas, por lo que sabe bien el estrés al que están sometidos los padres.Un bebé está tumbado en la camilla del hospital, conectado a aparatos médicos que hacen ruido al tiempo que un respirador insufla aire de forma rítmica en su pequeño cuerpo. Sus padres vigilan de cerca esperando un cambio. Una enfermera les explica el plan de cuidados del día; cambios en la medicación, y pruebas para continuar la monitorización. La enfermera, que ha pasado la noche cuidado del niño, ha observado ligeras mejoras en sus signos vitales. Sin embargo, los padres aunque más aliviados, todavía están preocupados.

Las alarmas en las unidades de neonatos o pediátricas pueden causar estrés elevado a los padres. Chrysanne Lowe, de Elsevier, proporcionó esta foto de su hija prematura de 28 semanas, la cual pasó 2 meses en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del UC San Diego Health

Por otro lado, las enfermeras juegan un papel fundamental en la educación de los pacientes y sus familias, ayudándoles a incorporarse a su rutina diaria una vez abandonan el hospital. Una nueva generación de enfermeras investigadoras está llevando a cabo investigaciones que demuestran que la práctica basada en la evidencia mejora el cuidado del paciente.


Generando nuevos conocimientos

En el Children’s Hospital de Los Ángeles, hay 22 enfermeras con doctorado y varias en proceso de obtenerlo en La Universidad de California, Los Ángeles (UCLA). La gente se sorprendería de la cantidad de enfermeras que llevan a cabo investigaciones.

Porque sí, las enfermeras investigan. Para tener una práctica basada en la evidencia es necesario. Y con su conocimiento y experiencia, las enfermeras pueden plantear teorías, hipótesis, estructurar estudios y recopilar evidencia que proporcione un mejor cuidado. El objetivo de la investigación enfermera es conseguir mejores estándares de cuidado y sus consecuentes aplicaciones en pacientes y sus familias.

Pongamos de ejemplo la alarma de saturación de oxígeno. Cuando un niño sufre paro cardíaco, la causa suele estar relacionada con una enfermedad cardíaca, que incluye enfermedad cardíaca congénita. En un niño con un problema congénito de corazón, la saturación de oxígeno en su sangre no debe ser superior al 90%, ya que la sangre no fluye hacia los pulmones de la misma forma que en un niño sano. Sin embargo, por defecto las alarmas en la mayoría de los monitores están configuradas para que salten por encima del 90%, siendo éste el límite para un adulto. Teniendo este dato en cuenta e investigando el efecto de las alarmas constantes, las enfermeras adquieren conocimiento que les lleva a un mejor cuidado del paciente.

Los hospitales deberían ser entornos de recuperación, en los que suenen alarmas todo el tiempo. Por ejemplo, si soy un padre y la alarma se apaga y nadie acude, me preocuparía; además no sabría si se trata de una falsa alarma. Es importante que los trabajadores de la salud entiendan qué alarmas existen y cómo monitorizarlas adecuadamente para evitar falsas alarmas.


Las enfermeras en investigación y educación superior

Cada vez un mayor número de enfermeras están obteniendo doctorados y realizando investigaciones, según la encuesta llevada a cabo en 2014 por la American Association of Colleges of Nursing (AACN)

  • La encuesta demostró un significativo aumento de programas doctorales centrados en investigación (por ejemplo, PhD, DNS), que han aumentado a 134 en 2014
  • La inscripción a doctorados en enfermería aumentó un 3,2% sobre el año anterior, con 5.290 nuevos estudiantes en 2014.
  • Desde 2004 cuando el movimiento DO comenzó a tomar forma, la matriculación en programas doctorales relacionados con investigación ha aumentado un 53,8%.

Uno de los retos a los que se enfrentan las enfermeras del servicio de pediatría es que los equipos que usan en hospitales se basan en la media poblacional, la cual está formada por adultos en su mayoría. Cuanto los fabricantes desarrollan el equipamiento, a veces no existe rigor a la hora de contemplar una amplia muestra de pacientes, debido en parte a que el personal médico no trabaja en investigación y desarrollo. Involucrándose en este tipo de proyectos, las enfermeras pueden ayudar a asegurar que el equipo usado para los niños se adecúa más a sus necesidades.

He trabajado mucho con ingenieros biomédicos. Por ejemplo, si están desarrollando equipamiento para nosotros, necesitamos asegurarnos de que funcionará dentro del sistema de trabajo de enfermería. Según me explicó un ingeniero que desarrolla dispositivos, es necesario asegurarse de que los cerebros del enfermero y del ingeniero tienen el mismo modelo. Es importante también que haya enfermeras pediátricas realizando investigaciones junto con los fabricantes y los pacientes, para así comprender sus necesidades únicas. Esto asegura que el equipo pueda ser usado como los desarrolladores quieren que se utilice.


Investigar para una práctica basada en la evidencia, para todas las edades

Comencé a trabajar en pediatría cuando era estudiante, y enseguida supe que quería trabajar con niños. Las personas tienden a pensar que es más difícil trabajar con niños enfermos, especialmente en cuidados paliativos, pero esa no ha sido mi experiencia.

Cuando trabajaba con adultos hace 25 años, era realmente triste para mí ver a un anciano de 80 años morir tras haber estado 55 años casado con su esposa; os parecerá que es igual de triste que lo que veo en pediatría, pero los niños son fuertes, muy positivos y optimistas hasta el último momento. Para mi hay historias más felices trabajando con niños. Creo que al apoyarles a ellos y a sus familias al final de su vida, puedes estar tranquila sabiendo que has hecho que el final de la vida de alguien sea lo mejor posible.

Por supuesto, el objetivo es reducir la mortalidad y que los pacientes se recuperen. Este es el momento en el que entra en juego la investigación: como investigadoras, las enfermeras pueden encontrar y compartir nuevos conocimientos para apoyar una práctica basada en la evidencia. No es lo mismo que desarrollar ensayos clínicos; las enfermeras pueden trabajar con los pacientes y las familias para encontrar el mejor tratamiento posible.

A veces esto implica un cambio en la práctica que ha representado un estándar durante décadas. Por ejemplo, durante años la mejor forma de dormir a los niños era boca abajo en vez de boca arriba, por si vomitaban. Pero hoy en día, siguiendo una gran investigación sobre la muerte súbita en paciente pediátrico, el consejo es dormir a los niños boca arriba.

Cuando se convierte en un protocolo, es importante no gastar tiempo reinventando la rueda. Si las enfermeras desarrollan una política o procedimiento, pueden acceder a una base de datos y buscar la última y más actualizada investigación. En todos los hospitales, las políticas y procedimientos se revisan cada tres años y, cuando tiene lugar dicha revisión, las enfermeras necesitan encontrar de tres a cinco estudios relevantes sobre el tema para comprobar si ha habido algún cambio. Un ejemplo de por qué hay que mantenerlas actualizadas con las últimas investigaciones es la muerte súbita en niños.

He sido enfermera desde 1980, y las cosas han cambiado mucho. Hemos hecho cosas antes de la evidencia y nos hemos dado cuenta de la necesidad de hacerlas de forma diferente. Cuando era una enfermera novata, poníamos a los bebés boca abajo, y ahora basándonos en la investigación, ya no lo hacemos. A día de hoy, cuando damos de alta a un bebé, nos aseguramos de que los padres entienden que la mejor forma de acostar a sus hijos es boca arriba.

Algunas personas aún ponen en práctica el antiguo procedimiento porque no conocen las nuevas investigaciones y su importancia. Por este motivo, es vital llevar a cabo dicha investigación y difundirla en conferencias, en artículos académicos, incluso compartiendo los resultados con sus familiares, vecinos y compañeros. A medida que más enfermeras se involucran en investigaciones, la balanza cambia: donde antes había solo uno o dos expertos que hablaban en conferencias, ahora  hay cada vez más enfermeras que presentan sus investigaciones.


Cambiando la opinión de las enfermeras, propiciando nuevas oportunidades

La opinión pública es más complicada de cambiar y en gran medida es debido a que los medios no ponen a las enfermeras en la mejor posición. Por su parte, las enfermeras tratan de correr la voz sobre la necesidad de una mejor educación para ellas, ya que muchas de ellas se forman en un nivel mínimo. El público general cada día confía más en las enfermeras y las cosas están cambiando, pero aun así, la gente no  es consciente del rigor al que debe someterse la educación en enfermería.

A pesar de este desconocimiento del que hablamos, la gente confía en las enfermeras, lo cual puede tener un impacto positivo en la comprensión y aceptación por parte de los pacientes en una información basada en la evidencia. Desde que trabajé en mi doctorado, que finalicé en 2012, veo las cosas de forma totalmente diferente. Cuando leo artículos, por ejemplo, no solo me fijo en los resultados, sino que observo cómo se ha hecho la investigación o la metodología usada: ¿han usado una muestra representativa para el estudio o han usado herramientas de poca credibilidad?

Ese tipo de pensamiento crítico significa que la información ha de ser filtrada antes de aplicarla en los pacientes. De hecho, investigar cambia la forma en la que interactuamos con los pacientes. Cuando investigo, puedo compartir mi conocimiento con ellos. Tratamos de formar, cada vez, a más enfermeras fuera de la facultad, enseñándoles la literatura disponible y asegurándonos que basamos nuestra práctica y conocimiento en investigaciones reales.

Ya conocemos mucho sobre el cuidado del paciente basado en la evidencia gracias a investigaciones realizadas por enfermeras. En el Children’s Hospital, existen becas para las enfermeras que quieren investigar, y se les proporcionan tiempo para poder trabajar en ello y compatibilizarlo con su trabajo diario. Cuando se distribuye el tiempo y las horas al personal de enfermería, normalmente se tiene solo en cuenta la atención al paciente en cama, no la parte investigadora.

Las nuevas graduadas llevan a cabo un período de residencia de 22 semanas, el cual incluye un proyecto de investigación y evidencia científica. Realizan un proyecto de mejora de cara a un problema identificado por las enfermeras en un servicio, y se centran en resolver cuestiones a relacionadas con ello. Al final, presentan un póster. Muchas de ellas quieren comenzar inmediatamente a investigar y llevar a cabo ese proyecto de forma real.

Es apasionante verlas esperar más información para poder investigar en su servicio; quieren hacerlo suyo y compartir los descubrimientos.

Un factor clave es asegurarse de que las enfermeras que investigan construyen equipos interprofesionales. En la unidad de cuidados intensivos neonatales, por ejemplo, los bebés conectados a respiradores no saben succionar, porque han estado conectados a un tubo para respirar, por lo que un terapeuta ocupacional trabaja con ellos para ayudarles a desarrollar dicho reflejo. Si se investiga sobre esto, la enfermería no trabajaría aislada sino en colaboración con el terapeuta ocupacional.

Tradicionalmente, la investigación se realiza fuera de los hospitales y es llevada a cabo por médicos, pero esto está cambiando.

La mayoría de los fondos se destina a los médicos, pero cada vez más enfermeras están realizando investigaciones junto a médicos, reforzando el concepto de equipo interdisciplinar. Es importante que luchemos por ello, ya que las enfermeras ven las cosas desde otra perspectiva algo diferente, aportando otro punto de vista a la investigación. Me gustaría ver más médicos invitando a enfermeras a sus investigaciones, enriqueciendo de este modo los resultados y fortaleciendo el equipo.


Colaboradora de Elsevier

Nancy Blake ha sido directora de enfermería en la unidad de cuidados intensivos en el Children’s Hospital de Los Ángeles desde 1995, donde es responsable de la administración, la práctica clínica, la calidad y las actividades físicas en los servicios de cuidados intensivos y servicios de enfermería de diferentes departamentos.  También es editora asociada de Journal of Pediatric Nursing, la revista oficial de la Society of Pediatric Nurses y de la Pediatric Endocrinology Nursing Society (PENS), publicada por Elsevier.

Nancy inspira a la nueva generación de enfermeras como profesora adjunta en la Facultad de Enfermería de la UCLA, donde recibió su doctorado en 2012. Su tesis versó sobre la relación entre el entorno enfermero, el paciente y los resultados en enfermería.


Nancy Teresa Blake, PhD, RN, CCRN, NEA-BC, FAAN.

Share
Tweet
Share
Share