Impacto de la cronicidad en las cargas de trabajo de la enfermería hospitalaria

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El último número de la revista de referencia en la calidad asistencial, Journal of Healthcare Quality Research, recoge un interesante estudio sobre el impacto que está teniendo en el profesional de enfermería el ‘tsunami’ de la cronicidad. Datos, tablas y conclusiones que sirven para subrayar esta realidad como asunto urgente en la agenda de las administraciones sanitarias de todo el mundo.

La gestión de recursos    

El personal de enfermería constituye el grupo más numeroso entre los trabajadores de los centros sanitarios. Dentro de los costes de funcionamiento de los hospitales públicos una parte muy significativa es la que corresponde a los gastos de personal de cada centro. La gestión de estos recursos humanos significa garantizar el número indispensable de personas con la formación necesaria, en los puestos adecuados y en el momento preciso, para de esta manera cumplir con los compromisos de actividad y calidad. En relación con la calidad de la atención, los cuidados de enfermería son esenciales en la práctica clínica y se asocian estrechamente con los resultados en salud, incluyendo la satisfacción de los pacientes y la calidad de vida.

La calidad de la atención de enfermería que se presta está determinada por múltiples factores, entre los que destacan sobre todo:

  • El modelo de cuidados adoptado por la institución
  • El sistema organizativo que rodea a los cuidados
  • La competencia de las enfermeras y el personal de apoyo
  • Los recursos materiales y de infraestructura disponibles para llevar a cabo los cuidados enfermeros
  • La metodología de trabajo (registros, protocolización o gestión de cuidados)
  • La dotación de enfermeras.

El reto de la cronicidad

Un incremento en la carga de trabajo de enfermería de un paciente incrementa hasta un 7% el riesgo de mortalidad. Los sistemas sanitarios actuales de los países desarrollados afrontan el reto de la asistencia a los pacientes con enfermedades crónicas prevalentes. Constituyen un grupo de usuarios muy importante, que ha crecido en número con el envejecimiento de la población, el paso a dolencias crónicas de algunas que antes eran agudas, y las mayores posibilidades tanto diagnósticas como terapéuticas ofertadas por los sistemas de salud y la sociedad actual. Se sabe también que a mayor envejecimiento, mayor riesgo de dependencia, llegando a ser del 32% en personas mayores de 65 años y del 63% en las mayores de 85, lo que conlleva que los ingresos hospitalarios necesiten un mayor volumen de cuidados directos de enfermería. El 42% de las altas hospitalarias corresponden a personas de 65 o más años, afectadas por enfermedades crónicas.

Más recursos y flexibilidad en función de las necesidades

La situación actual de restricciones económicas en los sistemas sanitarios supone un riesgo de uso de medidas de efecto inmediato como la restricción de recursos humanos. Equilibrar el crecimiento del gasto con la preservación de una atención sanitaria de calidad es una tarea obligada de los gestores sanitarios. Estudios recientes en el ámbito de los cuidados críticos que utilizan escalas han encontrado cargas entre un 30 y un 76% superiores a las asignaciones establecidas.

En conclusión, el presente trabajo propone un modelo que permite aproximar la asignación de tiempos de trabajo a las cargas de trabajo en relación con las necesidades de cuidados de los pacientes. El objetivo a medio plazo es utilizar el Plan de Cuidados Individualizado de los pacientes hospitalizados, con un registro informatizado como herramienta para el análisis de las necesidades de cuidados y el cálculo de las cargas de trabajo en tiempo real, que permita flexibilizar la asignación de presencias en función de estas necesidades.

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