El perjuicio de los estereotipos cuando el profesional de enfermería es un varón

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En el año 2012, estaban inscritos en España, en sus correspondientes colegios profesionales, 265.569 profesionales de enfermería, cifra que supone un decrecimiento respecto al año anterior de un 1,02%.  De esa cifra, 223.749 corresponden al sexo femenino, y tan sólo 41.820 al sexo masculino.

Como podemos observar, en la enfermería, las mujeres tienen una presencia mayoritaria, al igual que dentro de otras profesiones sanitarias. En el año 2012 sólo había más hombres que mujeres en los colegios de médicos, veterinarios y odontólogos, aunque si bien es cierto, esa diferencia entre ambos sexos continúa acortándose en dichos colectivos. Como nos podemos imaginar, los colegios con mayor porcentaje de sexo femenino fueron los de enfermería (con un 84,25%) y los de farmacia (con un 71,04%).

En muchas ocasiones y dependiendo de la ocupación, la población femenina se topa con menos trabas a la hora de ocupar puestos laborales tradicionalmente desempeñados por hombres. Sin embargo, el proceso contrario no es tan sencillo. Quizá una de las explicaciones más contundente respecto a estas dificultades radique en que para muchos se trata de un “trabajo femenino”.  Además, atributos tales como la bondad, la compasión y el cuidado, que son considerados a menudo como principios básicos de la enfermería, son presentados como rasgos femeninos en lugar de otorgarles un género neutro o masculino.

Una investigación promovida por la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad de Sídney Occidental (Australia) ha evidenciado que ciertas series de televisión (“Anatomía de Grey”, “Hawthorne”, “Mercy”, “Nurse Jackie” y “Private Practice”) podrían estar reforzando estereotipos existentes en torno a los hombres que trabajan en el campo de la Enfermería.

Sin lugar a duda, las imágenes negativas que ofrecen dichos espacios televisivos pueden repercutir en los profesionales de enfermería masculinos ya que refuerzan una serie de estereotipos. De hecho, frenan en cierto modo el interés por la población masculina en acceder a enseñanzas relacionadas con la Enfermería, y más, cuando este tipo de contenido audiovisual llega a un gran número de público y en numerosos países.

En muchas de estas series, los actores que interpretaban a un enfermero, eran objeto de preguntas acerca de la elección de sus estudios (mediante ideas preconcebidas de pacientes cuando se enteran de que el profesional de enfermería es un hombre), de su masculinidad, de su sexualidad (presentan a la mayoría de los personajes con una clara orientación homosexual), etc.En otras, además, su papel suele reducirse a fuente de comedia (siendo objeto de burla), y en el mejor de los casos, al de apoyo del profesional médico. También son personalizados como clínicamente incompetentes o profesionales poco seguros de sí mismos.

El estudio obtiene dichas impresiones a través de la forma de hablar y vestir de los personajes, de la cantidad de tiempo que dedican a ellos, y del poder relativo que tienen dentro de la jerarquía de los demás personajes.

Esto constituye un  verdadero problema ya que los personajes no caracterizan un papel individual,sino que son representativos de un amplio grupo, lo que refuerza inevitablemente los estereotipos atribuidos a los enfermeros con el posible riesgo de crear en la población un patrón irreal sobre los hombres en la enfermería.

El estudio responsabiliza a los medios de comunicación como responsables de no presentar la profesión enfermera como una opción profesional válida y atractiva para los hombres; contrario a  lo que sucede cuando se trata de personajes médicos, representados como “hombres valientes que llevan a cabo complicadas cirugías”.

Para terminar, he de decir que coincido completamente con los autores del estudio en que es de vital importancia crear conciencia en la comunidad, y para ello se deben llevar a cabo una serie de estrategias entre las que cabe destacar:

–   Apoyar a las escuelas de enfermería con el fin de estimular el acceso de los hombres a la enfermería a través de los medios de comunicación, sesiones informativas, foros, etc.

–   Ejercer presión para que los medios de comunicación retraten con precisión a los enfermeros ya que la televisión hoy en día es el medio más accesible para el público general.

–   Establecer estrategias de marketing desde las escuelas de enfermería y los centros de trabajo para ayudar a disipar algunos de los mitos que son reforzados por algunos espacios televisivos.

Bibliografía:

–   Ine.es, Instituto Nacional de Estadística [sede Web]. Madrid: Ine.es; 2013 [acceso 29 de Septiembre de 2013].Profesionales sanitarios colegiados durante los años de 2011, 2012 y 2010. Disponible en:
http://www.ine.es/jaxi/menu.do type=pcaxis&file=pcaxis&path=%2Ft15%2Fp416%2F%2Fa2012

–   Ine.es, Instituto Nacional de Estadística [sede Web]. Madrid: Ine.es; 2013 [acceso 29 de Septiembre de 2013]. Estadística de Profesionales Sanitarios Colegiados 2012 y 2011. Disponible en:
http://www.ine.es/prensa/np714.pdf

–   Weaver R, Ferguson C, Wilbourn M, Salamonson Y. Men in nursing on television: exposing and reinforcing stereotypes. Journal of Advanced Nursing (JAN) [serial on the Internet]. 2013 Sep [cited 2013 Sep 29]. Available from:
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jan.12244/full

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