El paciente, palanca principal hacia la transformación digital en salud

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En el contexto de los cambios que se están produciendo de la mano de la transformación digital en el ámbito de la salud hay una figura que sale a relucir de forma recurrente: la del paciente empoderado, esto es, aquel que está muy implicado en la gestión de su salud, que ha dejado de ser un sujeto pasivo en lo que a prevención y manejo de enfermedades se refiere y que, por tanto, es cada vez más exigente respecto a la atención que recibe tanto de su médico como de los servicios y entidades sanitarias.

Todos los análisis referentes a los condicionantes que deben darse para que esta transformación digital se lleve a cabo de forma eficaz coinciden en la importancia de situar a este “nuevo paciente” en el centro de todos los cambios e iniciativas. Esta necesidad está propiciada fundamentalmente por dos circunstancias. Por un lado, el envejecimiento de la población, y el consiguiente aumento de las enfermedades crónicas y de la pluripatología. Según datos de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), se calcula que en el año 2029 en España residirán 11,3 millones de personas mayores de 64 años y alcanzarán los 15,8 millones en 2064, con las consecuencias de cronicidad que estas cifras conllevan. En la actualidad, 7 de cada 10 mayores españoles de 65 años tienen al menos una enfermedad crónica, con una media de 4 patologías por persona.  En esta línea, los expertos participantes en la X Reunión del Paciente Pluripatológico y Edad Avanzada, organizada por la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) el pasado mes de mayo, destacaron que estos pacientes constituyen una población homogénea en términos de edad avanzada, complejidad, alta mortalidad, funcionabilidad limitada y vulnerabilidad y, además, son responsables del consumo de hasta un 30% de los recursos de Atención Primaria y hospitales en España.

Aventajado en el uso de las TICs

Pero el factor más determinante que define al paciente empoderado es el uso y dominio que tiene de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs). Especialmente los considerados como nativos digitales dominan estas tecnologías, las han integrado en su día a día en todos los ámbitos de su vida y en este contexto es lógico que recurran a las soluciones digitales cuando se trata de cuestiones referentes a su salud, un ámbito en el que especialmente una de estas tecnologías, las aplicaciones o apps, se han convertido en un instrumento básico para promover la implicación de los pacientes en la gestión de su bienestar.

Paciente empoderado

Es precisamente ese “entrenamiento” la razón por la que este potencial que tiene el paciente como protagonista de la transformación digital no se limita solo a ser receptor de las soluciones y los cambios asistenciales derivados de la implantación de las mismas, sino que lo convierten en un sujeto muy activo para llevar a cabo e impulsar esa transformación. Tal y como se recoge en el informe “Digital health is a cultural transformation of tradicional healthcare”, llevado a cabo por expertos del Medical Futurist Institute, de Bucarest (Hungría), circunstancias como la falta de coordinación entre los actores implicados, la reticencia por parte de los profesionales a acometer el cambio digital o las trabas estructurales de distinto tipo que ralentizan la integración de los sistemas y plataformas digitales ponen a los pacientes a la cabeza de esta transformación, convirtiéndolos en la principal fuerza impulsora de este cambio.

Cómo potenciar el efecto acelerador

Para optimizar ese papel de “palanca” que ha adquirido el paciente en la transformación digital es necesario, en primer lugar, que los responsables de estos cambios tengan en cuenta este potencial y, después, llevar a cabo una serie de ajustes en el desarrollo de este proceso:

  • Definir un lenguaje digital común. Conseguir la interacción del paciente con los profesionales de la salud y las instituciones sanitarias pasa por que las soluciones digitales le resulten sencillas, accesibles y fáciles de utilizar. Y es que no hay que perder de vista que la involucración de los pacientes requiere un perfecto entendimiento tanto de la enfermedad como del tratamiento prescrito. En este sentido, durante el V Encuentro con Pacientes y las Sociedades Científicas de la Fundación Tecnología y Salud, celebrado en marzo de este año, se hizo hincapié en el hecho de que aunque el paciente está cada vez más familiarizado con la tecnología, ésta debe ser fácil de manejar e intuitiva, para prestar así un correcto servicio.
  • “Prescribir” tecnología. Los expertos insisten en la necesidad de que los médicos dirijan a sus pacientes para que estos elijan soluciones tecnológicas seguras y con contenidos basados en la evidencia científica. Tal y como comentó durante el encuentro de la Fundación Tecnología y Salud el representante de la Asociación Española de Informática de la Salud (SEIS), Francisco J. Martínez del Cerro, es importante mejorar la formación en estas tecnologías, tanto por parte del profesional como de los pacientes: “El médico debería ser el prescriptor de la tecnología, ya que puede ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes”. En la misma línea, en el documento del Medical Futurist Institute se advierte del riesgo de que ante esta revolución digital de la salud, los pacientes acudan a soluciones tecnológicas accesibles, pero no reguladas, y lo mismo puede ocurrir con las herramientas digitales de salud si los médicos no participan como socios expertos en este proceso.
  • Detectar e integrar las nuevas demandas y necesidades de los pacientes. El paciente empoderado y “ducho” en las TICs no se conforma con navegar por las webs y plataformas buscando datos sobre enfermedades, centros médicos o profesionales o recurrir a la cita online, por ejemplo, sino que cada vez demanda más información, educación en salud, campañas de prevención y, sobre todo, una mayor y mejor interacción con su médico. Es importante que tanto la industria como los gestores y el resto de los actores de la transformación digital entiendan estas necesidades y ofrezcan soluciones tecnológicas ajustadas a ellas.

eHealth profesionales

  • Reforzar el papel de las asociaciones de pacientes. Los expertos del Medical Futurist Institute establecen como reto de futuro poner a disposición de los pacientes información y herramientas para llevar a cabo la gestión de la salud y la enfermedad, y destacan el importante papel que están jugando en esta transición del modelo sanitario tradicional a uno tecnológico las iniciativas puestas en marcha por las asociaciones de pacientes como el movimiento #WeAreNotWaiting, impulsado por los pacientes de diabetes con el objetivo de llamar la atención sobre los “cuellos de botella” en la innovación que impiden que las novedades tecnológicas lleguen con rapidez a los afectados.
  • Optimizar las soluciones tecnológicas que ya están en marcha. Es muy importante conseguir la total implantación y sacar todo el partido a soluciones como la historia clínica digital o la receta electrónica, por ejemplo, ya que solo a través de la interoperabilidad y la interconectividad se puede lograr que tanto los pacientes como el resto de los actores implicados no solo se beneficien sino también impulsen de forma efectiva la transformación digital. En este sentido, Comisión Europea estableció el pasado mes de abril un plan de acción dirigido a colocar a los ciudadanos comunitarios en el centro de los sistemas de salud de los distintos estados miembro mediante tres objetivos: permitir el acceso transfonterizo y seguro de los datos de salud contenidos en sus historiales médicos y la posibilidad de compartirlos; facilitar el uso del conjunto de datos a través de una infraestructura europea común para prevenir enfermedades, determinar tratamientos médicos personalizados y anticiparse a posibles epidemias; y proporcionar herramientas digitales  que permitan a los ciudadanos gestionar su salud de forma más activa dentro de los sistemas integrados de atención de la UE.

Asimismo, es necesario subsanar los obstáculos que están ralentizado la plena implantación de la digitalización sanitaria y de los que se habla en el informe “Hacia la transformación digital del sector de la salud”, publicado por la SEIS junto a AMETIC y FENIN, donde se señala que aún no se ha conseguido que el paciente sea el eje sobre el que pivotan los servicios que ofrecen los diferentes sistemas de salud, ya que se encuentra con abundantes obstáculos para poder ejercer sus derechos contemplados en la Ley de Autonomía del Paciente y otras normativas. Otro obstáculo es el hecho de que los médicos acceden a la información clínica de sus pacientes sin garantías de que esté completa, contrastada y actualizada. Y a ello hay que unir una cierta  carencia de conexión y consenso entre todos los agentes que desarrollan su actividad en el ámbito de la salud para alcanzar un modelo accesible, óptimo y común.