Asistentes virtuales de voz: una “revolución silenciosa” en el ámbito de la salud

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Alexa, Siri, Cortana, Bixby, Google Assistant… Los asistentes virtuales con voz no sólo han llegado para quedarse sino que de forma progresiva se están integrando en los hogares, en el mundo laboral y, también, en el ámbito de la salud. Se trata de una herramienta muy atractiva, ya que la opción de interactuar a través de la voz supone ese paso más hacia la comodidad y el cumplimiento de la máxima de rapidez/inmediatez que se exige a las nuevas tecnologías.

Estos asistentes son una de las muchas utilidades que la Inteligencia Artificial ha incorporado a nuestras vidas y sus capacidades potenciales aumentan día a día, aunque la tendencia de uso mayoritaria sigue siendo la resolución de tareas básicas, tal y como se desprende del informe Prepare the voice revolution, elaborado por PwC y que revela que si bien el 65% de los norteamericanos de entre 25 y 49 años habla al menos una vez al día con sus asistentes de voz, la mayoría lo hace sólo para hacer búsquedas que habitualmente realiza online, encontrar respuestas rápidas a dudas puntuales, informarse sobre la última hora de las noticias o el estado del tiempo o escuchar música, entre otras.

Sin embargo, y pese a esta aparente “timidez” que aún se percibe en su uso doméstico, las enormes posibilidades que se abren con la incorporación de esta tecnología han hecho que esté presente en los planes de futuro inmediato de empresas de todos los ámbitos y, de hecho, su manejo ya se está incluyendo como opción académica en muchos planes formativos. Es el caso, por ejemplo, de la Universidad San Pablo CEU, en España, que acaba de presentar un novedoso Título Propio en Desarrollo de Aplicaciones de Voz con Amazon Alexa, dirigido a sus alumnos de los Grados de Ingeniería, Arquitectura, Comunicación Digital e Inteligencia de los Negocios, con el objetivo, según los responsables de este centro educativo, “de consolidar en los estudiantes los conocimientos necesarios para convertirlos en desarrolladores, abriéndoles las puertas de uno de los sectores con más crecimiento en el último año y una tasa de ocupación del cerca del 100%”.

Un sanitario llamado… Alexa

Ha sido precisamente Amazon, a través de su popular asistente Alexa, una de los primeras compañías en introducir esta tecnología en el ámbito sanitario, concretamente a nivel asistencial, a través de iniciativas como un programa piloto en colaboración con el Hospital Cedars-Sinai de Los Ángeles (EEUU). La experiencia consistió en la instalación en los dispositivos Alexa (de Amazon Echo) de un software de asistencia de voz (Aiva, compatible también con Google Home) desarrollado específicamente para el sector sanitario y que, entre otras cosas, permite a los pacientes ingresados comunicarse directamente con el personal médico y de enfermería, así como realizar actividades básicas (poner la televisión, contactar con sus familiares) de forma autónoma.

El programa se puso en marcha en febrero de 2018, abarcando inicialmente sólo 6 habitaciones del hospital. Un año después, ya se había extendido a un total de 102 habitaciones pertenecientes a 4 de las unidades de este centro.

Tal y como explicaron los responsables del Cedars-Sinai encargados de desarrollar el proyecto, cuando el paciente interacciona con esta tecnología (emitiendo “órdenes” del tipo: “Alexa, cambia de canal en la TV”, o “Alexa, dile a la enfermera que necesito ir al baño”), esta solicitud se redirige al teléfono móvil del profesional más apropiado en cada caso. Por ejemplo la petición de un analgésico se enviaría directamente a una enfermera, mientras que la solicitud de ir al baño llegaría en forma de mensaje a un auxiliar.

Entre las utilidades que este centro tiene previsto incorporar al sistema Aiva se encuentran la implicación de más servicios hospitalarios, enrutando los mensajes a las áreas de cocina, la gestión de sillas de ruedas, etc.

Otro centro norteamericano que ha apostado con fuerza por esta tecnología es el Hospital Infantil de Boston, quien desarrolló de forma conjunta con Amazon Echo una skill (funcionalidad) de Alexa, KidsMD, una especie de “base de datos” desarrollada para orientar a los padres sobre los síntomas más comunes de las enfermedades infantiles, resolver dudas típicas (por ejemplo, pautas de dosificación de fármacos) y facilitarles contenido pediátrico actualizado y basado en la evidencia. Recientemente, este centro ha dado un paso más en esta línea, con el desarrollo de una aplicación específica para niños recién operados del corazón diseñada de forma que tanto los padres como el personal hospitalario estén informados en tiempo real de la evolución (dolor, nivel de actividad), facilitando también la gestión de las citas postoperatorias.

Rapidez, comodidad, precisión y otras ventajas

En su apuesta por introducir esta tecnología en el ámbito de la salud, la compañía de Jeff Bezos ha logrado también la aprobación por parte de las autoridades norteamericanas de la certificación que permite el uso de su Alexa Skills Kit en la creación de productos y soluciones que impliquen la transmisión y recepción de datos sanitarios de los pacientes (la cuestión de la privacidad y la protección de este tipo de información supone uno de los principales escollos para la total implantación de estas innovaciones).

Como resultado de esta “carta blanca” a Amazon, varias instituciones sanitarias norteamericanas  (entre ellas el Hospital Infantil de Boston) están desarrollando las aplicaciones o funcionalidades de Alexa con distintos fines. Es el caso, por ejemplo, de Express Scripts, una organización de servicios farmacéuticos, cuyo programa ofrece a los pacientes una solución basada en la “tele receta” (previa verificación por parte del facultativo); o el grupo Providence St. Joseph Health, encargado de la gestión de 51 hospitales y 829 clínicas norteamericanas, que proporciona a sus clientes un sistema de atención médica que permite, a través de Alexa, contactar con el centro de salud más próximo y pedir cita en el mismo día.

Entre las principales ventajas que la implantación de los asistentes de voz en el ámbito sanitario está demostrando destacan:

  • Rapidez e información en tiempo real para los pacientes en general: a través de la “conversación” con el asistente se puede desde pedir cita a consultar información médica personalizada y preventiva. También se perfila como un elemento clave en el contexto de la creciente implantación de la teleconsulta.
  • Comodidad y mejor atención para el paciente hospitalizado: aumenta su autonomía y su confort a la vez que le asegura la rapidez asistencial cuando la necesite.
  • Es una opción con muchas posibilidades para los pacientes de más edad y personas dependientes que viven en sus domicilios (a muchas de las cuales les resulta más fácil “hablar” que utilizar el ordenador), agilizando la atención médica y manteniéndoles conectados tanto con los sanitarios como con sus familiares.
  • Optimiza el trabajo de los profesionales sanitarios. La posibilidad de dirigir cada solicitud del paciente al servicio o profesional responsable evita las sobrecargas y las duplicidades de distinto tipo.
  • Una de las líneas en la que se está trabajando actualmente es en el desarrollo de asistentes virtuales adaptados a las peculiaridades de las intervenciones quirúrgicas, mediante soluciones que, por ejemplo, permitan al cirujano automatizar las órdenes que da a su equipo a través del control de voz, facilitando así un manejo simultáneo de todos los profesionales implicados.

“Diálogos” a medida y soluciones cada vez más individualizadas

Además de las iniciativas “a gran escala”, la utilidad de los asistentes virtuales también se está demostrando en otras vertientes relacionadas con la salud a través de aplicaciones o programas específicamente diseñados para distintas patologías o grupos de pacientes. Así quedó de manifiesto durante la V edición de Emprende inHealth, un programa de apoyo al emprendimiento social en el ámbito de la salud puesto en marcha por Lilly y UnLtd Spain. Entre las innovaciones ganadoras destaca la propuesta de la startup Tucuvi, consistente en un cuidador virtual basado en Inteligencia Artificial y tecnología de voz desarrollada con el objetivo de eliminar las brechas asistenciales en las personas mayores y pacientes crónicos, proporcionándoles una atención continua y proactiva en su hogar a través de llamadas de teléfono realizadas por un asistente virtual.

Por otro lado, uno de los proyectos más interesantes en este ámbito es el que están llevando a cabo la Fundación Curemos el Parkinson y la biofarmacéutica UCB con la adecuación para su lanzamiento en Alexa de su app NeuroGimnasio, diseñada por la  Dra. Nerea Foncea, neuróloga especializada en trastornos del movimiento del Hospital de Galdákano, en Vizcaya (España).  Tras testar con estos pacientes las mejoras que les ayudarían a un mayor aprovechamiento de esta aplicación, los artífices de esta herramienta han valorado el reconocimiento positivo de voz por parte de Alexa de pacientes con diferentes grados de fonación (uno de los principales problemas a los que se enfrentan estas personas), según éste sea  bueno, malo o deficiente. Después de este primer reajuste se han tenido en cuenta otros dos aspectos: por un lado, la necesidad de los pacientes de dar órdenes para desbloquearse en los momentos off (es así como se denomina la situación en la que estas personas se encuentran mal y los síntomas empeoran) y, por otro, la necesidad de realizar ejercicios vocales de rehabilitación incluidos en NeuroGimnasio en los casos en los que éstos no sean reconocidos por el asistente virtual. Está previsto que la app, adaptada a  los parámetros de los skills de Alexa y con todos estos beneficios incorporados, esté disponible próximamente.

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