Publica o perece. “Cada vez se mide más a jóvenes médicos, enfermeros y otros profesionales de la Salud en función del impacto de lo que han publicado”

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Hoy en Conecta Elsevier nos sentamos con el doctor Genís Carrasco Gómez, co-autor de Publica o perece: Manual de instrucciones para escribir y publicar artículos en Ciencias de la Salud. Esta obra nace de la necesidad de ayudar a los investigadores a redactar sus manuscritos. El contenido se presenta con un enfoque riguroso, basándose en casos reales, pero a la vez práctico y ameno. La obra es fruto de la larga experiencia de los autores -el propio doctor Carrasco y la doctora Ángela Pallarés Martí- como investigadores en activo y editores de varias revistas científicas.

-Conecta Elsevier (C.E.): ¿Qué aporta de nuevo este libro al autor científico, o a aquel que busca sumergirse en este mundo?

-Genís Carrasco (G.C.): La escritura creativa, especialmente la de ficción, ha sido comparada con la alta cocina. Ambas necesitan que sus creativos tengan talento e imaginación. Y no cabe duda que Ferrán Adrià y Paul Bocuse los tienen a raudales. Sin embargo, la escritura científica no requiere estas aptitudes. Podría compararse a la honesta cocina de nuestras madres y abuelas basada en recetas sencillas con buenos ingredientes. Cualquiera puede aprender a elaborar una buena paella con las reglas y normas que nos han transmitido las cocineras de nuestra familia. El libro les enseñará a hacerlo. Les diría que confíen en ellos mismos. Porque la confianza les dará coraje y ampliará sus horizontes, les permitirá asumir mayores riesgos y llevar sus ilusiones mucho más lejos de lo que imaginaban.

-C.E.: ¿Cómo surge el proyecto editorial y qué parte de ‘culpa’ tiene el curso ‘Ayuda para autores desesperados’?

-G.C.: Cronológicamente la idea del manual nació tanto en los talleres de redacción científica que la Revista de Calidad Asistencial ofrece en cada congreso nacional a los socios de nuestra sociedad científica como en los que desarrollamos en la Facultad de Ciencias de la Salud Blanquerna. Muchos de los alumnos del curso Ayuda para autores desesperados se quejaban de que los libros existentes sobre escritura científica resultaban poco prácticos y menos entretenidos. Nos repetían hasta la extenuación que debíamos escribir un manual con el material que presentábamos en los cursos y dotarlo del mismo tono riguroso, a la vez que práctico y divertido. Y al final nos rendimos.

Los alumnos nos repetían hasta la extenuación que debíamos escribir un manual con el material que presentábamos en los cursos y dotarlo del mismo tono riguroso, a la vez que práctico y divertido. Y al final nos rendimos.

-C.E.: El subtítulo que reza en la obra es “Manual de instrucciones para escribir y publicar artículos en Ciencias de la Salud”, ¿cuáles son sus objetivos?

-G.C.: Sin pretender desacreditar a la competencia, creemos que nuestro libro tiene un carácter y unos objetivos propios, exclusivamente práctico, mientras que la mayoría de los otros manuales sobre el tema están escritos en términos más generales que dan especial importancia a la sintaxis, la gramática y el estilo formal del lenguaje científico.

Específicamente, al escribir el manuscrito, hemos perseguido dos objetivos.

  1. El primero ha sido ser eficaces a la hora de aconsejar a los lectores sobre cómo preparar manuscritos que tengan probabilidades de ser aceptados para su publicación y de ser bien entendidos cuando se publiquen. Queríamos presentar ejemplos útiles, convenientemente anonimizados, de manuscritos «reales», de autores comunes y corrientes y con errores y gazapos flagrantes. Por suerte, a lo largo de estos 15 años hemos amontonado multitud de ellos. De las pifias hemos aprendido que si cerramos la puerta a los errores, también la verdad se quedará fuera.
  2. El segundo objetivo ha consistido en intentar entretener al lector. Dado que los textos como éste suelen ser aburridos a más no poder —tanto para el lector como para el autor—, hemos tratado también de hacer sonreír al que lo lea. Hemos intentado también disfrutar escribiendo este libro y esperamos que el lector disfrute leyéndolo de cabo a rabo.
Genís Carrasco
Genís Carrasco en un momento de la entrevista.  El autor es Jefe Clínico de Medicina Intensiva en el SCIAS Hospital de Barcelona; y profesor de Calidad Asistencial, FAD en la Universidad Autónoma de Barcelona.

-C.E.: ¿Para qué y quiénes, concretamente, está pensada la obra?

-G.C.: No esperéis un recetario de cocina. Si fuera simplemente un recetario, difícilmente resultaría apropiado para leerlo de cabo a rabo. No vais a encontrar un menú diferente para cada día. En realidad, hemos tratado de organizar su contenido de forma que se lea lógicamente del principio al fin y sirva para aclarar las dudas que le van surgiendo al autor  mientras redacta su manuscrito.

El manual está pensado para estudiantes que deban redactar tesinas de grado u otro tipo de informes similares y para profesionales de la salud (médicos, odontólogos, enfermeras, fisioterapeutas, farmacéuticos, nutricionistas… y un largo etcétera que incluye más de 20 profesiones afines) que necesiten publicar sus investigaciones. Pero puede resultar útil también a otros investigadores de otros ámbitos universitarios de las Ciencias que deban publicar sus trabajos.

El manual está pensado para estudiantes que deban redactar tesinas de grado u otro tipo de informes similares y para profesionales de la salud que necesiten publicar sus investigaciones. 

-C.E.: En el prólogo se afirma que “cualquier investigador puede publicar con éxito” sus trabajos. Seguro que muchos de nuestros usuarios desean conocer cuáles son las claves para realizarlo de manera satisfactoria…

-G.C.: En realidad, publicar no es tan difícil como se piensa siempre que se aborde de una manera ordenada y sistemática. Lo que lo complica es la forma en que se suele encarar la redacción del manuscrito. Con demasiada frecuencia, se asigna la mayor parte del trabajo duro a uno o varios de los miembros más jóvenes e inexpertos del equipo, se les dan un montón de datos y algunas vagas instrucciones, y se le deja que escriban el texto solos. Cuando han terminado, todos los demás autores se sienten autorizados a verter todo tipo de críticas sobre el borrador: desde la mala colocación de una coma hasta la sugerencia de que se debería volver a escribir completamente el artículo para otra revista (con mayor factor de impacto, naturalmente). No es de extrañar que la mayor parte de la gente se rinda sin más. En los cursos que dirigimos, muchos de nuestros alumnos reconocen tener uno o más trabajos «aparcados»: artículos que fueron escritos, pero se quedaron atascados y yacen olvidados en el fondo de un cajón.

En realidad, publicar no es tan difícil como se piensa siempre que se aborde de una manera ordenada y sistemática. Lo que lo complica es la forma en que se suele encarar la redacción del manuscrito.

Para evitar que os pasen cosas así, cuando os planteáis publicar una investigación deberéis considerar las tres claves que debe cumplir vuestro trabajo antes de embarcaros en una singladura abierta a los vientos y avatares del apasionante mundo de la publicación científica:

-Primera clave: Interés para el editor y el lector. Lo que planteéis publicar debe ser original y novedoso: no debe haber sido publicado antes. Haced una búsqueda bibliográfica exhaustiva y si encontráis un trabajo similar, abandonad el proyecto y dedicaros a otro más excepcional.

El enfoque y los resultados deben tener relevancia para mejorar la atención de los pacientes y los ciudadanos. Si no lo tiene, no interesaréis al Editor ni al lector.

Adicionalmente, si vuestros hallazgos son importantes porque cambian el conocimiento actual de como se hacen las cosas en Ciencias de la Salud, tendréis muchas más posibilidades de publicarlos.

-Segunda clave: Calidad. La Calidad del diseño y la metodología del estudio son, junto a la reproductibilidad del mismo, los elementos imprescindibles para publicar (Calidad científica). Pero por muy bueno que sea el trabajo si no la redactáis con la brevedad, la claridad y la adecuación a las normas de la revista (Calidad formal), el trabajo se quedará en un cajón. Este manual pretende ayudaros a conseguir precisamente un manuscrito con una buena Calidad formal.

-Tercera clave: Elegid la revista adecuada. Dado que sigue imperando la tiranía del factor de impacto, mal que nos pese, preparad el manuscrito para la revista de mayor factor de impacto que tenga una temática y un enfoque compatible con el mensaje de vuestra investigación.

-C.E.: El título no deja de ser un tanto tremendista. ¿Tan radical es la situación para el autor científico (risas)?

-G.C.: Quizás a muchos lectores el título pueda parecerles innecesariamente dramático. Tal vez piensen que es un un argumento de marketing para vender más ejemplares. Y, sin duda, lo es. Pero no lo hemos inventado los autores. La frase «Publish or perish», de autor incierto, se difundió por las universidades norteamericanas durante los años 80 cuando empezó a llover el dinero para producir Ciencia. Publicar artículos científicos se convirtió en una necesidad, en la consigna de los nuevos investigadores: publicar y en lo posible, publicar mucho. Hoy en día este lema aún sigue siendo el paradigma de los investigadores anglosajones. Aunque en nuestras tierras aún no ha llegado a ser tan apremiante, cada vez son más las clínicas, los hospitales y, sobre todo, las universidades que evalúan como candidatos a nuestros jóvenes médicos, enfermeras, farmacéuticos y otros profesionales de la salud  casi exclusivamente en función del factor impacto de las revistas en las que han publicado. La calidad de su producción científica no suele medirse ya de ninguna otra forma: «vales lo que publicas».

La calidad de su producción científica no suele medirse ya de ninguna otra forma: «vales lo que publicas».

-C.E.: Leo opiniones y descripciones de su obra, y hay dos adjetivos que se  repiten constantemente en todos aquellos que la han leído: “divertida” y “práctica”. Lo de práctico se entiende, pero lo de divertido… ¿cómo puede hacerse divertida una publicación científica?

-G.C.: La Ciencia es demasiado importante para tomársela totalmente en serio. Por esta razón, si despojamos a cualquiera de los libros canónicos sobre redacción científica (como el excelente manual de Robert A. Day o el de Huth ) de sus vestiduras de academicismo, reglas encorsetadas y tecnicismos sintácticos hasta llegar al meollo práctico del asunto y regamos el texto con anécdotas que hemos vivido como editores, obtendremos un libro divertido, entretenido y mucho más fácil de leer.

-C.E.: Volvamos al pasado: ¿Cómo aprendió Genís Carrasco a escribir artículos científicos?

-G.C.:  Como casi todos los investigadores, se aprende a base de pifias y errores. Se aprende más de los errores que de una metodología estricta y encorsetada. Y sobre todo aprendió escribiendo, o mejor dicho reescribiendo y reescribiendo, porque el primer texto suele ser mucho más chapucero que espontáneo. Nunca se debería olvidar que casi todo puede decirse, como mínimo, de otra manera que tal vez sea mejor: más clara, más rotunda, más irónica, menos enrevesada, mejor ajustada a la realidad y a la intención del que escribe, a las expectativas de quienes han de leerlo y al momento que se vive.

-C.E.: ¿Cuál es el mapa de situación de la literatura científica en nuestro país? ¿Es fácil publicar este tipo de materiales en España?

-G.C.: El contenido de las revista biomédicas tradicionales está cambiando con la generalización de las publicaciones electrónicas. Ahora es más fácil publicar en internet y colgar nuestro estudio en la web. Pero, ¡cuidado! debe tenerse en cuenta que en muchos caso será una publicación fútil que no leerá casi nadie. Siguen siendo preferibles las revistas tradicionales indexadas. Y publicar en ellas es más difícil, requiere un manuscrito sólidamente redactado y estructurado. Sin este requisito es casi imposible publicar en español o inglés en una revista de calidad. Además, aunque el inglés sigue siendo la lengua predominante de las publicaciones, el español tiene grandes oportunidades de futuro gracias a la existencia de un mercado de 500 millones de hispanoparlantes sobre todo en América Latina. Los investigadores que quieran publicar en castellano deben elegir revistas científicas con difusión no solo en España sino también en la América que habla español.

Siguen siendo preferibles las revistas tradicionales indexadas. Y publicar en ellas es más difícil, requiere un manuscrito sólidamente redactado y estructurado.

-C.E.: ¿Qué países debemos tomar como referencia o espejo en el que mirarnos?

-G.C.: Obviamente EE.UU es el país que dedica mayores recursos para la investigación y la publicación biomédica. Es el referente. No obstante, las publicaciones biomédicas en español deben establecer estrechos contactos con los profesionales de la especialidad del otro lado del Atlántico y aspirar a una posición de liderazgo en base a criterios de calidad científica, tal como está ocurriendo ya con algunas revistas de Cardiología y Neurología.

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